LA INTELIGENCIA LINGÜÍSTICA CON RELACIÓN A LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

La inteligencia lingüística, además de suponer una sensibilidad especial hacia el lenguaje hablado y escrito, incluye la capacidad de usar el lenguaje para comprender, expresar e interactuar en sociedad. Esta habilidad sirve tanto para manejar y estructurar los significados como las funciones de las palabras y del lenguaje. Las personas que poseen una alta inteligencia lingüística tienen facilidad para aprender idiomas, escribir, leer, contar historias y memorizar palabras. 

La teoría de las inteligencias múltiples, elaborada por el profesor de la Universidad de Harvard Howard Gardner en 1983, permite atender las personalidades y temperamentos diversos teniendo en cuenta las virtudes, intereses, experiencias y metas de cada estudiante. En esta teoría, Gardner expone ocho tipos de inteligencias: la inteligencia lógico-matemática, que incluye la capacidad para resolver problemas y estructurar elementos para realizar deducciones; la inteligencia kinestésica, que es propia de las personas que confían en los procesos táctiles para adquirir la información y retenerla; la inteligencia espacial, que incluye la capacidad para utilizar sistemas simbólicos; la inteligencia musical, referente a la habilidad para apreciar, transformar y expresar formas musicales; la inteligencia naturalista, que contempla la capacidad para entender el mundo natural; la inteligencia intrapersonal, referente a la autorreflexión y la autopercepción; la inteligencia interpersonal, que incluye la habilidad para formar y mantener relaciones y, por último, la inteligencia lingüística, que contempla la capacidad para manejar y estructurar los significados así como las funciones de las palabras y del lenguaje. Por tanto, desde la teoría de Gardner se entiende que cada individuo posee una combinación de inteligencias y, por ello, es vital que los maestros incluyan entre sus actividades tareas que estimulen todas estas inteligencias.

El aula es el lugar idóneo para fomentar las aptitudes que potencian el desarrollo de la inteligencia lingüística mediante actividades tales como juegos de palabras, narraciones de cuentos, debates y/o presentaciones orales. Estas prácticas son abordables para cualquier tipo de centro educativo, de hecho, tal y como Gardner afirma: “Estas prácticas ya se han venido utilizando de manera rutinaria en ciertos contextos escolares, como las actividades artísticas o deportivas, las tutorías y las clases de educación especial” (GARDNER, 1999:158).

La inteligencia lingüística es tan relevante como cualquiera de las otras inteligencias, sin embargo, es necesario hacer hincapié en ella ya que el lenguaje es una característica humana indispensable para la convivencia social. De acuerdo con Ralf Horn: “Las aptitudes lingüísticas de alumnos y profesores constituyen el segundo requisito para el éxito escolar” (HORN, 1996:83), siendo la inteligencia lógico-matemática la más valorada tradicionalmente en el ámbito educativo.

La inteligencia lingüística en el aula permite múltiples puntos de entrada al currículum educativo. La escuela catalana “Col·legi Montserrat” es una muestra de ello. En este centro, los contenidos lingüísticos contemplados en el currículum oficial se trabajan partiendo de la teoría de las inteligencias múltiples y, para ello, se utiliza una metodología que parte de los intereses y talentos de cada alumno. 

En conclusión, la teoría de las inteligencias múltiples considera las diferencias individuales que existen en la manera de adquirir conocimientos. En el contexto educativo, el currículum oficial permite diversos puntos de entrada a la inteligencia  lingüística en las aulas, convirtiéndose así en una las más destacables junto con la inteligencia lógico-matemática.

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