Este pasado lunes pudimos asistir a uno de los estrenos dentro del marco del festival de Sitges para colaborar con nuestro blog en estos momentos tan complicados que vive la industria.
De primera mano pudimos apreciar el gran mimo que el festival trata a sus asistentes y las grandes medidas de seguridad para aquellas personas que asistimos a la presentación del film de Juanma Bajo Ulloa.
Poco tenemos que decir de este gran director de cine, el cual ha recibido 3 premios Goya en su carrera.
Pero vamos a por la película. El film se presenta solo y sobre todo salta a la vista. Un film que dura 2 horas, y lo mejor de todo y pocas veces visto en el cine y que da a entender que es una película con la que quiere ir más allá cinematográficamente hablando. ¡Sin Diálogos!
Y es como cuando vas a una obra que la ha escogido tu pareja de Cine y vas sin leerte nada de ella, vas a disfrutar y sobre todo a que te sorprendan.
Y tengo que decir que sorprende y mucho. Una película muy, muy visual, lógicamente. Ya que solo depende de esto para su desarrollo. Pero podríamos pensar que dicho argumento es banal y que se centra solo en la parte más visual, pero no és así. Ya que en cada fotografía en cada toma tiene algo detrás, algo que te enseña y que no está en la propia imagen, algo que en cada fotograma te hace pensar, filosofar y que te engancha de lo lindo.
Y es que como propiamente Ulloa la presento delante de los asistentes con la frase: ¡Estamos hartos de tanta palabrería!
Y es cierto, estoy con él, en los tiempos que corren donde todo es rápido y nos gustan las cosas ya cocinadas y preparadas para consumir, Ulloa nos sorprende con algo donde tu mismo tienes que darle la interpretación y se agradece que apueste con algo tan arriesgado.
Y vamos a por la imagen. En esta parte tengo que decir que está especialmente cuidada, tiene muy claro donde quiere que vaya el ojo y sabe muy bien las técnicas que tiene que utilizar, ya que en momentos, después de largas tomas negras y tonos muy cálidos te sorprende con imágenes o vestimentas con color, haciendo que cada toma esté enlazada.
Pero no todo puede ser de rosas, aunque es por ponerle una parte negativa. El argumento se ve de lejos como puede acabar. Es cierto, que como falta dialogo, la trama no se puede liar mucho. Pero… Algo a su favor y que levanto un gran suspiro fue, el giro argumental en la parte final con la protagonista y su hijo.
Y es aquí donde quiero llegar, y gracias por hacerlo si lees esto Ulloa. Es la gran virtud que has tenido de hacer una película feminista sin pretenderlo. Sin tapujos y sobre todo sin publicidad de ello, porque sobre todo resalta la figura de la mujer madre, la mujer humana, aquella que si la dejáramos tomar decisiones en muchos ámbitos de la vida las cosas podrían ir mejor.
Y algo que después, casi 24h más tarde en mi trabajo y pensando todavía en la película me di cuenta de que no había actores en el reparto, y quizás este es el gran legado de Ulloa a la industria Española del cine, normalizar algo que nunca debería de haber sido anormal y hacerlo tan bien a la vez.
Solo me queda deciros, que si queréis disfrutar y salir del cine como un niño pequeño que ha ido a ver Star Wars por primera vez… No os perdáis esta gran joya.
Gracias por leerme… ¡Viva el Cine de terror!