La filosofía es incómoda y a la vez incomoda. ¿Para qué entonces, mantener una actividad que resulta problemática?¿Para qué filosofar? A la filosofía le ocurre lo mismo que al Everest: ¿Por qué querríamos subir hasta allí arriba con lo peligroso que es? Respuesta: “porque está ahí”. En efecto, también la filosofía “está ahí”, ahí dentro,Sigue leyendo «FILOSOFÍA EN EL SIGLO XXI»