Esta semana es la ocasión perfecta -con el pretexto del 8M- para hablar sobre coeducación. Muchos de vosotros habréis oído hablar sobre esto, pero para todos aquellos que acaban de oír esta palabreja, empezaremos por definir qué es:
La coeducación es un método educativo que parte del principio de la igualdad entre sexos y la no discriminación por razón de sexo. Coeducar significa no establecer relaciones de dominio que supediten un sexo a otro, sino incorporar en igualdad de condiciones las realidades y la historia de las mujeres y de los hombres para educar en la igualdad desde la diferencia.
Como maestra en Educación Infantil, pienso que esta herramienta debería ser usada desde las primeras etapas educativas. Cada niño o cada niña tiene derecho a ser diferente, por lo que es necesario educar valorando las diferencias individuales y las cualidades personales.
¿Por qué es importante la coeducación? La coeducación se convierte en un factor protector de la violencia contra las mujeres, ya sea en el ámbito laboral, académico, personal o social. Promueve la supresión de falsas creencias tanto de chicos como de chicas y anima a los alumnos/as a actuar de manera autónoma, libres de estereotipos marcados por los roles de género. La transmisión de pautas culturales sexistas, estereotipos y discriminaciones en función del sexo en ocasiones está presentes en las aulas. Es preciso tener especial cuidado en estos aspectos y evitar que formen parte del currículo oculto.
Por todo esto es necesario que los/las maestros/as dejemos de asociar -aunque sea inconscientemente- según qué roles a determinado sexo. Por ejemplo, es importante ser consciente de que las alumnas de una clase de infantil pueden tener curiosidad por los coches o el futbol y un niño puede sentirse cómodo jugando a las cocinitas o disfrazándose con un tutú.
La maestra debe valorar la diferencia como un hecho enriquecedor de la persona, no como un estigma, y debería facilitarle al alumno o alumna diferentes ocasiones en que pueda expresarse junto con su grupo de iguales.
Sin duda, no solo este 8M, sino todos los días, son una buena razón para educar desde la coeducación.
Un artículo realizado por Cristina M.E