POR UNA LUCHA DE SORORIDAD

Exageradas. Histéricas. Paranoides. Bordes. Irascibles. Son sólo algunos de los adjetivos que muchas mujeres reciben cuando exponen en público o en redes el machismo que sigue existiendo en pleno siglo XXI. O eres feminista o tienes miles de cosas que echarles en cara a las que lo defienden. Y digo LAS porque cuando es un hombre quien defiende el feminismo o da lecciones sobre hechos machistas este parece coger un tono más amable, más aceptable y más creíble. Y no me malinterpretéis a mi parecer tod@s somos necesari@s en esta lucha, pero las mujeres necesitamos alzar nuestra voz porque somos capaces de hacerlo sin un hombre que nos sujete el altavoz, y un hombre que apoye el feminismo no es un hombre al que se le tenga que aplaudir.


Evidentemente, como en todo en esta vida cada cuál lucharà contra el patriarcado y se sentirá feminista a su manera, faltaría más. Y es aquí donde quiero poner de relieve la SORORIDAD. Desde pequeñas hemos sido educadas para ser las mejores, no las mejores sobre todos y en todo, sino entre las niñas, chicas o mujeres en cuestiones históricamente asociadas al género femenino. Hemos visto miles de películas y leído miles de libros donde una chica se enfrenta a otra por un chico, por un puesto de trabajo, por cualquier cosa. Para mí, uno de los pilares fundamentales del feminismo y para que este logre la igualdad, es la SORORIDAD. No hace falta que te consideres feminista, que creas en el patriarcado o no, simplemente escucha y no menosprecies su lucha. Si no nos concebimos como iguales entre nosotras, ¿quién lo hará? Si no estamos juntas en esto, para darnos apoyo, para creernos, para darnos voz, la lucha se cae por sí sola. No digo que tengamos que ser todas amigas las unas de las otras, digo que si dejamos de competir entre nosotras y de criticarnos por nuestro aspecto, nuestra ropa, nuestras compañías y empezamos por entendernos, ponernos en el lugar de la otra y de escucharnos, vamos a crear una SORORIDAD imparable y de verdad van a creerse que SI NOS TOCAN A UNA NOS TOCAN A TODAS.

Y quiero acabar poniendo de relieve que no solamente el 8 de marzo es un día para reivindicar los derechos de la mujer, ni para que las mujeres encabecen los actos culturales, educativos, científicos o deportivos que coinciden con esa fecha, sino que cada día del año, en cada espacio público y privado tiene que haber cabida para las mujeres.

Artículo escrito por Abril Chinchilla Catllà.
Ilustración de Tresvoltesrebel

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