Transformar conflictos escolares: De Actuar a Prevenir

Ya me conocéis; Maestra de Educación Especial, o de Pedagogía Terapéutica, que es como nos llaman ahora y la verdad es que mola más.

Esto que os vengo a contar ahora es una «Teoría» elaborada por mí misma. «Made in el Barrio de Gracia», se podría decir. La misma teoría viene de la mano de una semi-moderna que aún no sabe enchufar el proyector con el ordenador y se pelea con la puñetera pizarra digital, los cables y toda la parafernalia hasta que me doy cuenta de que necesito pedirles ayuda a los alumnos. Así que puedo estar equivocada igual de equivocada con la informática que con lo que voy a escribir ahora. Es solo un aviso.

Creo que, como docentes, especialmente cuando entramos en Primaria o en etapas posteriores, estamos todos el día «preparados para actuar»; surge un problema en clase o en el patio: Y Actúo. Surge otro problema: Actúo otra vez. Nuevo conflicto…E intervengo. Claro, somos los maestros, no vamos a tolerar que el aula sea un espacio de lo más parecido a una batalla campal (que, también te digo… con una sobre ratio de 27 alumnos, a veces llegamos hasta donde llegamos, por más que nos duela y nos joda muchísimo). Queremos cuidar a las criaturas y que no aprendan con nosotros lo que es un lugar seguro, un lugar donde crecer siendo tú mismo y siendo aceptado con tus fortalezas y tus debilidades (al igual que cualquier adulto).

Ahora propongo; Si en lugar de ACTUAR a todas horas, pudiésemos centrar nuestra mirada en PREVENIR y/o DETECTAR, las cosas probablemente serían distintas; No habría que Actuar tan a menudo si, anteriormente, hemos podido Prevenir y Detectar ciertos malestares (emocionales, de aprendizaje, conductuales…) dentro del grupo.

Esto requiere de mucho tiempo y observación, dedicación y paciencia por nuestra parte (pero creo que también acabaría repercutiendo en una mejor situación en el aula, entre los alumnos y entre alumnos y maestros).

Pensemos… ¿Y si en lugar de estar en alerta 24/7, preparados para Intervenir, nos centramos en Prevenir o Detectar? ¿Y si creamos, p.ej, espacios abiertos de palabra en el aula, para compartir experiencias, inquietudes, miedos… entre todos los alumnos y nosotros mismos? ¿Y si nos ayudamos entre todos? ¡Podemos aconsejarnos!
¡También en Infantil, no es solo para los ‘mayores de la escuela’! Yo misma he hecho círculos de palabra entre los niños/as hablando, p. ej, del miedo a la oscuridad (claro, tenemos que acercarnos a sus miedos reales, significativos y cercanos, huyendo del adultocentrismo que a veces nos acompaña) y he visto como se «aconsejaban» entre ellos («yo dejo una lucecita encendida», «pues yo abrazo a mi muñeco”, «yo aviso a mi hermano, porque dormimos en una litera” …).
Si cambiamos el foco de atención, creo que podemos evitar muchas de nuestras actuaciones sobre los conflictos. Y contra antes se Prevenga o se Detecte, mucho mejor.

No se trata de evitarlos los conflictos; somos mucha gente habitando ese edificio, más bien se trata de acompañar a los niños en el proceso de conocerse y saber dónde están sus dificultades y potencialidades. Fomentar que no solo somos un grupo; somos un EQUIPO durante 9 años muy importantes de nuestra vida.

Hace falta consensuar normas entre todos (cosas tan sencillas como «PARA quiere decir PARA» o «Si jugamos o hacemos bromas bromas y alguien llora o se siente mal, entonces deja de ser una broma porque alguien está sufriendo. Y sufrir no es divertido»).

Tomar conciencia de la responsabilidad emocional que cada uno (maestro y alumnos) tenemos sobre nosotros mismos y sobre nuestro EQUIPO. Responsabilidad emocional, que le llaman. Que las criaturas no tengan miedo de expresarse, no haya miedo a equivocarse… Porque nos cuidamos entre todos. Porque se sienten libres y porque el aula es un LUGAR SEGURO. Porque Juntos, estamos a gusto, tranquilos. Nos validamos. Todos somos igual de diferentes, frase que decoraba el pasillo de la segunda planta cada curso y con la ayuda de la misma maestra que se jubiló el año anterior. Por desgracia, con su marcha también despareció esa decoración en el pasillo.

Porque si surge un conflicto de cualquier tipo en clase, podemos expresar cómo nos sentimos y cómo pensamos que podemos solucionarlo, o pedirle ayuda a un adulto cuando no tengo idea de cómo solucionarlo. Darles a los niños la posibilidad de autorregularse (bajo la observación del adulto, claro. Es nuestro trabajo, y nos encanta).

Mejor Prevenir que Restaurar, que Actuar. ¿Lo intentamos?
Estoy segura de que cada uno de nosotros, como miembros de un claustro, puede aportar ideas, reflexiones, compartir inquietudes… Y construir entre todos una mirada Preventiva, e ir alejándonos poco a poco de la perspectiva meramente Restaurativa (y, bajo mi punto de vista, poco eficiente en muchas ocasiones y en este contexto real que es el de Nuestra Escuela).

Y OJO (esto es un punto y aparte con respecto a lo que venía contando antes):

No sé si habéis visto el famoso reportaje de TV3, “30minuts”, sobre la Inclusión. Me sentí directamente interpelada. Espero que el Ayuntamiento, la Dirección y el Claustro rememos en el único objetivo de darle lo mejor a los niños que entran nuevos a la escuela el curso que viene (y a los que siguen creciendo con nosotros), aquellos que vienen cada día a pasar más de 8h en nuestra compañía; no solo TODOS se merecen un pupitre, sino un lugar realmente seguro y que les permita absolutamente a TODOS estar y ser tal y como son, con sus más y sus menos. Nosotros, los adultos, también los tenemos, y no entender algo tan primario y básico me parece una falta de empatía grande. Simplemente, si los críos no se sienten queridos y aceptados (no solo en la escuela), el aprendizaje va a verse resentido, porque un niño que no está bien emocionalmente no aprende igual; ¡pues venga! vamos a ayudarles, y a enseñarles, por supuesto, pero con un poco de amor. Son personas pequeñas. Pero sobre todo PERSONAS que necesitan que los adultos los acompañemos, les despertemos y les sacudamos hasta que las ganas de aprender y de hacerse preguntas… SALGAN. Y sí, siempre salen, porque trabajamos en una etapa donde son niños, y ellos son así: leones curiosos.

No es que no crea en la inclusión o en el nuevo Decreto, es que pienso que no es nada justo para ningún niño/a que sea la institución o los adultos los que cortemos sus alas.

Un comentario en “Transformar conflictos escolares: De Actuar a Prevenir

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