Perdonadme, de verdad, porque esto sobre lo cual escribo hoy me pone de muy mal humor y me incomoda mucho, muchísimo. Se que este es un tema polémico así que, por favor, no os lancéis sobre mí si seguís leyendo. Tened piedad, porque no soy capaz de dejar de opinar. Hay también varios artículos de prensa en medios variados que tratan de este asunto. Aquí solo algunos ejemplos:
https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/20220609/en-contra-regalos-fin-curso-profesores-13760455
Llegan las Navidades (esto se ha institucionalizado ya también, con lo que hay dos momentos de «crisis») y, justo ahora, el fin del curso escolar. Con estas dos fechas arriba también el famoso temita del regalo a los profesores. El chat de familias está on fire. «¿Vamos a por el regalazo o qué?», «¿este año propongo un jamón de 5J, que entre tantos tocamos a poco y la profe va a flipar», «es que los de 5o Curso le han regalado una estancia en un parador, nosotros tenemos que hacer algo mejor, que somos muy guays»… Y entre todas estas opiniones alguien, algún o alguna flipada, tocapelotas y aguafiestas, dice «pero…¿cuál es el objetivo de todo esto?, ¿alguien de verdad está pensando en por qué se hace?, ¿se trata de agradecer a la profesora su labor o….de ganar en una competición?, ¿cuántos de vosotros habéis pensado realmente en ella?, ¿no os parece excesivo?, ¿no sería mejor algo sentimental o simbólico hecho por los peques?. Siempre hay alguna zumbada y otras locos y locas que después le siguen.

Sinceramente, creo que los grupos de madres/padres/familias son un reflejo en miniatura de la sociedad en la que vivimos. Es como un mini mundo, una pequeña muestra de lo que ocurre a gran escala puertas afuera de la pequeña galaxia virtual del chat.
Opino que resulta muy hipócrita hacer regalos ostentosos cuando realmente no se valora la labor del docente. Vivimos en un mundo de apariencias y de materialismo. Es cierto que hay personas que lo hacen de buena fé y voluntad (nos han enseñado a agradecer con muchas cosas y poca sinceridad) pero es bien cierto también que las críticas a la profesión durante el curso son bastante crueles: que mal enseña la maestra, mi hijo no aprende, mi hija es superdotada y no son capaces de verlo, la cantidad de vacaciones que tienen los docentes, lo bien que viven y cuanto se quejan Pero tras la crítica llega la rapidez en encargar el 5J (que conste que lo del jamón no es invención alguna, lo he visto con mis propios ojos).
Esta profesión es una de las peor valoradas teniendo en cuenta su importancia, tanto a nivel social como de las propias administraciones. Se realizan decenas de horas extras impagadas por amor al arte, existe una precariedad terrible, hay agresiones en el aula y se genera un gran desequilibrio emocional. Si realmente muchos y muchas de las personas que abogan por el regalo más grande se parasen a pensar, muy pocos estarían considerando verdaderamente el trabajo que una profesora o profesor hace con sus hijos. La EDUCACIÓN, si, con mayúsculas, de la que depende en casi toda la medida el tener un futuro mejor, la capacidad de pensar, opinar y contrastar, de no dejarnos dominar. ¿Qué merece mayor respeto? Lo cierto es que se preparan regalos porque todo el mundo lo hace y esto acaba siendo una competición de lo más grande, más caro, más ostentoso… Poco importa cómo los maestros y maestras se esfuerzan en enseñar a nuestros hijos, sus condiciones laborales precarias y sus sueldos mal pagados. Teniendo en cuenta esta situación os aseguro que el mejor regalo para una maestra o maestro es que las familias y la sociedad en general, enseñen respeto, que valoren el trabajo docente y que los estudiantes sean capaces de demostrarlo con sus propias manos y su voz propia. Creo que para un docente no hay nada más preciado que recibir la muestra de lo que han enseñado. Transmitir conocimiento es oro, haberlo recibido es un regalo.
Además, el tema de tan tremendas dádivas no es en absoluto inclusivo, al contrario, es exclusivo, es discriminatorio. Si una familia decide NO hacer ese regalo por no estar de acuerdo, su hijo no participará y será estigmatizado, no estará quizás presente en el momento de darlo y sus compañeros y compañeras se lo harán saber, se lo irán recordando. Si las familias permiten que quien no participe esté presente será, la mayor parte de veces, a malas, ya que realmente no les hará ninguna gracia que quien no haya participado en el bote colectivo «se aproveche de ello». Eso lo sabemos todos, ya entendemos como van estas cosas. Por otro lado, no pensamos demasiado en ello pero…¿y si hay alguna familia con verdaderas dificultades para llegar a final de mes y para ellos 3/5 euros suponen un mundo, una pequeña compra en el supermercado? Quizás para mí o para tí 3 euros sean una miseria, pero aprendamos a ponernos en el lugar del otro. Se sentirán obligados a poner ese dinero y probablemente lo harán, para que sus hijos participen del momento, para que no sean excluidos. Adiós seguramente al paquete de galletas de desayuno que les habían prometido. No exagero.

Creo, como profesora que no trabaja en centros públicos, pero sí en diversos proyectos educativos con colectivos vulnerables, que una docente o un docente se siente mucho más halagado si las familias fomentan el respeto a su labor transmitiéndolo de generación en generación, si los niños y niñas demuestran con cariño su agradecimiento y todo aquello que han aprendido, si la sociedad en general valora de verdad la importancia de la educación y de quien la transmite.
Ya sabemos que para mantener a la plebe controlada es necesario «pan y circo» y que un pueblo instruido no es fácil de dominar. Las cosas materiales que nos introducen por ojos, orejas y boca (el pan), que nos venden a todas horas como el summun del disfrute de la vida, no son más que esa distracción (el circo) que nos aleja de la verdad, del razonamiento crítico y de la capacidad de opinar y, por tanto, de disentir.
Menos jamón y más consideración. «Mientras haya maestros en pie no habrá pueblos de rodillas».
Un artículo de @letiberebel. Feliz fin de curso