Explorando la Evolución: documentales que Inspiran a la Ciencia

Tengo un hijo de casi 9 años. Recuerdo cuando yo era tan pequeña como él y jugaba a ser la «profesora de dinosaurios» de mis amigos, sentada en las escaleras del edificio donde vivía. Recuerdo también que tenía la colección completa de los libros de Barrio Sésamo en los que, además de manualidades, historias y teleñecos, había siempre algunas páginas dedicadas a la historia, la ciencia o la música. En uno de esos libros se hablaba sobre los dinosaurios y las distintas eras. Con esa bonita colección empezó mi fascinación por el origen del Universo (me encanta la Astrofísica pero reconozco que muchas veces se escapa a mi entendimiento), de la Tierra y de las especies. Todo lo miraba y leía en los libros. En aquel entonces no había plataformas, ni cientos de canales donde ver series o documentales. Los tiempos cambian. Nos encontramos en la Era Tecnológica. ¡Cómo me hubiese encantado poder ver recreaciones casi reales de aquellos reptiles en una pantalla!. Más tarde decidí que prefería dedicar mi vida a estudiar los restos de la actividad humana y los dinosaurios se quedaron demasiado lejos en el tiempo, millones de años antes de la aparición de los primeros homínidos. ¡Dinosaurios y humanos jamás coexistieron, eh!. Cuidado con algunos libros, exposiciones o películas donde dan por hecho que teníamos un Velociraptor cuidando del hogar o un Triceratops en una caseta en el jardín.

Hace unos meses, navegando entre las diferentes posibilidades de una plataforma de streaming encontré un documental llamado «La Vida en Nuestro Planeta». Estrenada el 25 de octubre de 2023, esta serie documental  producida por Steven Spielberg y narrada por Morgan Freeman,  se centra en la historia evolutiva de la vida compleja en la Tierra desde los inicios de nuestro planeta. Cuenta con 8 episodios en los cuales se entrelazan diferentes cronologías puesto que, como sabéis, la historia no es una línea recta sino una suerte de diferentes ramificaciones que han dado lugar a lo que somos y hemos creado hoy en día. Esta narración de los acontecimientos dio lugar a diversas críticas, aunque para mí el hecho de retroceder o avanzar en el tiempo para explicar la evolución de la vida,  me parece perfecto. Así, si bien más o menos el documental sigue un orden lógico de los acontecimientos, podemos ver una de las primeras extinciones en masa siendo relacionada con las extinciones siguientes y explicada por diferentes fenómenos no siempre simultáneos en el tiempo. También podemos seguir desde la pantalla el desfile de un grupo de mamuts a través de territorios helados que unos segundos antes habíamos visualizado como grandes extensiones de bosques verdes y frondosos, llenos de vida. Un antes, un después y un ahora que dependen siempre uno del otro.

Las recreaciones de las distintas especies de fauna y flora, así como de los distintos periodos de la Tierra son fabulosas. Los efectos visuales le otorgan una dosis de realidad que ya me gustaría haber disfrutado en mi niñez. Casi puedes sentir el aliento de un Tiranosaurio en tu cara o el movimiento aterrador de las placas tectónicas en un planeta casi en pañales ¡Brutal!.

Así que un día le propuse a mi hijo ver la serie juntos. Él sabe la emoción que siento al hablar de la Tierra y de la evolución. Le encanta preguntarme por ello. Le apasiona saber que una parte de nuestro ADN pertenece a una especie diferente a los sapiens. Es como una película de Ciencia-Ficción. Así que en dos días engullimos los 8 capítulos, uno tras otro:

– «¡Mami a ese pez le han salido patas!,  ¡mami,  llega el Dientes de Sable, pobre «cervatillo»!, ¿por qué ese ciempiés es tan grande?, parece «un millón de pies».

-«Los peces han salido a ver el mundo de las plantas y los artrópodos, quizás fuera del agua encuentren su verdadero hogar. La Tierra estaba para explorar. Ese Dientes de Sable (Smilodon) busca sobrevivir, así es la Naturaleza y él no sabe que cientos de miles de años después se extinguirá y quizás ese pequeño «ciervo» continúe saltando entre la hierba alta. Cuanto más oxígeno (hace millones de años el porcentaje de oxígeno en el aire era mucho más alto que ahora) más grande el tamaño corporal del animal, así que podemos llamarlo «un millón de pies», si tú quieres».

(Aquí os dejo el enlace para que le echéis un vistazo):

Disfrutad junto a vuestras hijas e hijos de contenidos educativos que les hagan pensar, descubrir, explorar, opinar, imaginar… sobretodo imaginar. Y recuerda, también puedes ver los restos fósiles de un Dientes de Sable en un museo o in situ en una excavación arqueológica. Acudid juntos a conocer la historia de nuestros orígenes, aproximaros a la ciencia, la cultura…Dadles experiencias que recuerden y les llenen, que les motiven e interesen. Estar junto a vosotros, aprendiendo, es lo más importante de su vida.

Y, por qué no,  sentaros juntos frente a una pantalla para ver recreado gracias a la tecnología el origen de la vida en la Tierra: y es que… avanzamos desde una piedra a una IA y más allá.

Un artículo de @letiberebel

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