NOSFERATU: nuestro «strigoi» favorito

Estando a las puertas del estreno de la nueva versión de Robert Eggers del clásico vampírico “Nosferatu” el próximo 25 de diciembre, me ha parecido apropiado traeros un pequeño artículo con alguna curiosidad sobre las películas existentes del personaje.

No tengáis miedo y acompañadme…

Nosferatu, eine Symphonie des Grauens (Nosferatu: Una sinfonía del horror) de Friedrich Wilhelm Murnau (1922)

Comencemos por el estudio de cine que produjo la película. Prana Films. Aquí ya empiezan las cosas raras… Fundado en 1921 por Enrico Dieckmann y Albin Grau (ocultista, artista, productor… valía para todo). Esta gente quería hacer películas de temáticas sobrenatural y ocultistas, ya que Grau, en la guerra, conoció la historia de un granjero serbio que le contó que su padre era un vampiro… y por ello se pusieron manos a la obra con Nosferatu. Como para no…

Al hilo de la productora, “Prana” proviene del hinduismo y significa en sánscrito energía vital o aliento… y el símbolo de la productora es un yin tumbado encima de un yang como habéis visto. Está claro que estos querían chupar sangre desde el principio…

¿Qué ocurrió? Qué fue la única película que hicieron al declararse en quiebra para evitar la demanda por infracción de derechos de autor que Florence Balcombe (Stoker), viuda de Bram Stoker, había interpuesto.

Stoker ya miraba mal viendo el percal que venía…

Henrik Galeen, fue el encargado del guion. ¿En que se inspiró? Pues ya lo sabemos todos: Drácula de Bram Stoker. Y ello sin haber obtenido los derechos para poder adaptar la novela. Aquí es dónde comenzaron los problemas con la señora viuda.

No obstante y para intentar que no se diera cuenta nadie de que la película era Drácula, se ambientó la historia en una ciudad portuaria del norte de Alemania llamada Wisborg (evidentemente inventada), se cambiaron los nombres de los personajes: Drácula es el Conde Orlok, Harker es Hutter, Mina es Ellen… También se cambió el nombre del barco Demeter por Empusa, la ambientación londinense por otra más alemana y la venida de plagas mediante cientos de miles de ratas que llegaron en el Empusa… ¿Creéis que eran suficientes cambios?

Para no escatimar en imaginación a disposición de la nueva película, también se modificó el “temita” del reflejo en los espejos y el sol. En la novela de Stoker, Drácula no se reflejaba en los espejo y tampoco tenía problema alguno en andar bajo los rayos del astro rey. Pero Nosferatu sí, se le ve en los espejos y puede morir con los rayos de sol. Como engaño no sirvió, pero estas normas entraron de cabeza en el decálogo de “Las formas infalibles de terminar con un chupasangre”. Que ya está bien, ojo…

Por si acaso, también modificaron el título de Drácula por Nosferatu. Pero tampoco coló… Es importante señalar que el propio Stoker en su novela, indica que “nosferatu” es “no muerto” en rumano. Cosa que no es cierta, ya que “no muerto” es “strigoi” (Guillermo del Toro y Chuck Hogan) lo emplearon en sus novelas Nocturna, Oscura, Eterna, también adaptadas como serie en “The Strain”).

Así que, si encima empleas una palabra que el libro contiene y que no significa lo que supuestamente se afirma… pues te pillan, claro. (Realmente no está claro su origen y os invito a investigar sobre este tema y sobre el origen de la palabra. Muy interesante).

Y así ocurrió. Se perdió el pleito interpuesto por la viuda del autor y se ordenó la destrucción de todas las copias. Ahí es nada… Pero gracias a Dios, la película ya se había distribuido y varias personas ya se habían hecho con copias para evitar su desaparición…

Es importante señalar que existen muchas versiones, en blanco y negro, a colores (como luego os cuento), con subtítulos originales, sin ellos… pero sin Luciano Berriatúa (director de cine, guionista y restaurador), no tendríamos la película tal y como hoy la hemos visto. Otra historia, que si os interesa, merece la pena adentrarse en ella.

Vale, muy bien, pero la película, ¿de qué va?

Nos situamos en el año 1838, en la ciudad de Wisborg. Allí viven el joven Hutter y su mujer Ellen, hasta que un agente inmobiliario llamado Knock decide enviar a Hutter a Transilvania para cerrar un negocio con el conde Orlok. Ya suena “rarete” esto… El negocio tiene que ver con la venta de una finca de Wisborg, que casualmente linda con la casa de Hutter.

En el transcurso del viaje, Hutter tiene que hacer noche en una posada (os imagináis el percal ¿no?, donde se encuentra con un viejo escrito sobre vampiros que encuentra en su habitación. Vaya…

Cuando llega al castillo del Conde (que no puede vivir en un loft…), evidentemente es todo muy oscuro y sospechoso. Tan sospechoso como que a la mañana siguiente se levanta con dos marcas en el cuello el muchacho…pero bueno, firman el contrato y todos para la ciudad. Todo ello, habiendo descubierto Hutter ya la movida… ¿Qué haces cuando tu vecino es un vampiro?

Historia repetida hasta la saciedad pero que nunca cansa. Lo que es bueno, es bueno. Y si encima da miedo, mejor. Obra cumbre del Expresionismo Alemán.

Por ello, hablando de miedo, es inevitable hablar de Max Schreck, es decir, el Conde Orlok. Sobre el trabajo de este actor hay ríos de tinta y leyendas para decorar un castillo entero…

Se dijo que no podía ser actor y que debía ser un vampiro de verdad, ya que no se le conocían películas anteriores…el propio Murnau se aprovechó de estas leyendas y llegó a decir que sí, que era un vampiro y que su salario era abonado en litros de sangre…

Incluso se llegó a afirmar que era el pseudónimo del actor Alfred Abel y que Schreck no existía. Todo falso. Todo un mito que ha pasado a la historia.

La verdad es que es totalmente comprensible todo lo que se decía del pobre… porque maquillado…

Tanto es así que, el director E. Elias Merhige llevó esta leyenda al cine en ‘La sombra del vampiro’ (2000), en la que Willem Dafoe estuvo nominado al Oscar en la categoría de Mejor actor de reparto por su interpretación vampírica de Max Schreck. Si no la habéis visto, merece mucho la pena.

Como última curiosidad sobre el famoso actor, apuntar que Tim Burton, puso a uno de sus personajes de Batman vuelve el nombre de Max Schreck. ¿O no os acordáis del papel de Christopher Walken? Genio y figura.

Batman Vuelve.-

Para finalizar este breve repaso a esta obra maestra, os tengo que hacer referencia al tema del color que antes os he adelantado. Casi todas las escenas nocturnas rodadas por Murnau, son eso, de día. Cosa que encaja mal con un vampiro tal y como ya os he contado. Pero no había problema porque Murnau consciente de ello, tintó estas escenas de azul y apañado: ¡Ya es de noche! ¿Pero y para cuando sea de día? Pues se tinta de amarillo sol y listo.

El problema surge cuando en las versiones restauradas no respeta esto y todo se ve de un blanco y negro soso y con un Orlok de paseo por la soleada ciudad. Menos mal que ya se solucionó y podemos disfrutar del film tal y como lo ideó Murnau.


Nosferatu: Phantom der Nacht (Nosferatu: Vampiro de la noche) de Werner Herzog (1979)

Herzog en esta ocasión no quería volver a adaptar la novela de Stoker, sino que quería hacer un homenaje a la versión muda del 22.

Es verdad que lo tuvo más fácil, puesto que en estos años los derechos de autor y el plazo de explotación de la obra ya habían expirado y por ello pudo emplear los nombres de la novela (excepto a Mina que aquí se llama Lucy…). Para mí ver que llaman Drácula a Orlok, se me hace raro, raro, la verdad… pero es lo que hay.

No se queda atrás eh… Werner Herzog Filmproduktion

La película fue rodada con un presupuesto muy limitado y en la localidad holandesa de Delft. Pero no todas las escenas, ya que algunas fueron rodadas en Schiedam, puesto que el Ayuntamiento de la anterior localidad no le parecía bien que se soltarán unas 11.000 ratas para rodas unas escenas (las cuales tuvieron que pintar de gris… casi nada). Qué tiquismiquis… No obstante en Delft también se rodó alguna escena con ratas y algunas se escaparon, claro. Pero el Ayuntamiento puso precio a sus cabezas: cinco florines por rata. Esta ocasión fue aprovechada por los chavales y chavalas del pueblo para ganarse una propina.

Otra curiosidad es que 20th Century Fox pidió que la película se rodara en inglés también. Por ello, las escenas con diálogo se rodaron dos veces, una en alemán y otra en inglés.

¡Ah! Y Renfield es el jefe Harker. No podía omitirlo…

Película de una belleza sin igual (sin contar con la peste, claro) en que Herzog cambia la historia original y aporta unos matices que convierten la película en una historia mucho más romántica que su predecesora y en que se nos muestra a un vampiro atormentado por su soledad y su inmortalidad. Klaus Kinski, Isabelle Adjani y Bruno Ganz, están simplemente impresionantes (sobre todo Kinski, como siempre).

Y hasta aquí este pequeño artículo sobre nuestro “strigoi” más famoso. Espero que os haya gustado y solamente nos queda esperar a ver qué nos ofrece la nueva historia de Nosferatu y ver si está a la altura de sus antecesoras.

Y recordad que se dice que el propio Stoker, en su último aliento a los 64 años y enfermo de sífilis, no cesaba de repetir la palabra “strigoi” a la par que señalaba una de las esquinas de la habitación… así que prestad atención.

Este Bloody Mary os lo sirve, como siempre, con todo el cariño José V.M. Jefe de La Parada de los Sueños.

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