¿Igualdad? ¿Igualdad de qué?

Después de las deleznables acusaciones de Rubiales y de lo que se vio anteriormente en la celebración del Mundial, es evidente que tenemos mucho trabajo todavía por delante. Y realmente lo que nos cabrea no es tanto lo que pasa, sino el espejo en que nos toca mirarnos. Y nos damos cuenta de lo mucho que todavía tenemos que cambiar. Así que Rubiales, en sus actos de camaradería bochornosos, no hace más que evidenciar por activa y por pasiva lo que muchos llevábamos denunciando. Ya no tanto en la sociedad –y lo continuaremos haciendo- sino que en la vida del futbol. Que creedme que es mucho más de lo que se ve en las pantallas.

He creído la necesidad de ver esto desde otra perspectiva, desde otro prisma mucho más sosegado de lo que puede ser la instantaneidad de las redes sociales o los programas de televisión o de radio y los corrillos sociales que se pueden dar alrededor de este tema. Que para acabar de puntualizar: mucho me temo que no será cuestión de unos días solamente. Si no que esto va para largo.

Pero siempre hay una palabra que se va repitiendo a lo largo de los comentarios o de los análisis que se proponen. Dicha palabra es: Igualdad.

Estos temas se suelen estudiar en ámbitos de la Filosofía política y deberíamos a empezar sobre un breve análisis de qué es para nuestra sociedad la Igualdad.

Es bastante curioso que cuando voy a buscar en mis apuntes de universidad este tema lo primero que encuentro subrayado es que la “igualdad es más una aspiración que una realidad” y que los “enemigos de la igualdad” son grupos sociales “autodenominados superiores y que tienen el derecho (y no solo la fuerza) de dominar los grupos tildados de inferiores”.

Al aparecer estas afirmaciones solo me queda preguntarme –ya sabéis que en filosofía nos gusta preguntarnos mucho- sobre: ¿Hemos tratado socialmente a la mujer como grupo social inferior? Vuelvo a reiterar que dichas palabras me producen dolor al ser escritas, pero debemos hacer este ejercicio para llegar al fondo de la cuestión.

Realmente podríamos poner aquí una retahíla de momentos y comentarios históricos donde pone a la mujer en posiciones no igualitarias, desde el nazismo de Hitler, y si quisiéramos podríamos rebobinar hasta la antigua Grecia y acabando en un reportaje del Papa hablando sobre el lugar de la mujer en la iglesia católica. Pero confieso que tengo cierto miedo de que se nos vaya el tema y dejando el futbol de lado, aunque ya sabéis que todo está entrelazado. El futbol no deja de ser una forma de interpretación de nuestras costumbres o formas de relacionarnos entre nosotros, y, por lo tanto, también se ven reflejadas en ellas muchas cosas de la sociedad, como desgraciadamente estamos viendo. Pero volvamos a la “cancha”.

Aquí os dejo con un reportaje del NoDo que le hizo a un partido de futbol femenino, allá por los años 50.

No hace falta ser muy agudo para detectar los comentarios misóginos del comentarista o las comparaciones degradantes que hace entre el futbol femenino o el masculino. Pero alguien me podría decir: ¡Hombre Rodrigo! ¡Eso es de hace muchos, muchos años! No deberías apoyar este artículo en este vídeo.

¡Venga! Os dejo unos comentarios de nuestro representante de política exterior de la comunidad europea, Josep Borrell, socialista:

Como veis, aquí hasta el “socialista” más remilgado y hasta el “izquierdoso” más de izquierdas todavía le queda un poco de aires a NoDo.

Y es que como veis el problema que tenemos es de igualdad. De tratar con igualdad el futbol femenino y el futbol masculino con iguales derechos o con iguales oportunidades.

Pero alguien se podría preguntar si en el actual futbol se trata con igualdad. Sí observamos los salarios, por supuesto, no. Este tipo de igualdad se podría asimilar a lo que se llamaría una igualdad de recursos. Que se define como “igualdad económica, material o de ingresos”.

Pero creo que, por aquí, en este caso no va la discusión. Ya que en el momento que estamos, en un discurso capitalista y de rendimiento; el futbol femenino no obtiene las mismas compensaciones económicas que podría tener el futbol masculino y, por lo tanto, ni las propias jugadoras se esperan que tengan más beneficios. Puesto que los beneficios del futbol femenino son mucho más pequeños que el masculino.

Pero sí que podríamos tirar el debate hacia la Igualdad de Oportunidades. Hace unos días se estrenaba en Movistar+, un reportaje donde se daba a conocer las formas con las que las jugadoras se entrenaban en el mundial del 2015. Viajes con Jetlag 3 días antes del partido, llegaban, sin poderse adecuar a las circunstancias. Entrenamientos sin desarrollo ni especificidad donde siempre entrenaban absolutamente lo mismo, digno del día de la marmota. Ninguna especie de charla técnica sobre jugadoras del otro equipo. Comentan las jugadoras, que las conocían por lo que había dicho alguna compañera del equipo. Pero lo que quizás pone más entredicho son las formas con las cuales trabajaban. Eran constantes las vejaciones por parte del entrenador y el equipo técnico hacia ellas.

Si queréis y estáis interesadas o interesados en este reportaje, aquí os dejamos un pequeño enlace donde profundizar más y podáis sacar vuestras propias conclusiones.

Lógicamente, este tipo de trato no se producía en la selección española de futbol masculino y, por lo tanto, la Igualdad de Oportunidades es negada. Ya que no hace falta ser muy avispado en este sector para ver que las oportunidades y los recursos que se disponen para una selección y para otra son totalmente dispares. Es como intentar inflar un balón de futbol con una bomba de acción humana o con una bomba de acción eléctrica.

Puede ser que los dos lleguen al mismo lugar, pero el desgaste y las ganas de dejarlo o de padecer son mucho más altas en un contexto que en otro.

Este constante trato hacia las deportistas ha continuado hasta nuestros días, ya que antes del mundial se produjo un motín en la selección española, en el que 15 jugadoras decidieron rechazar la convocatoria para el mundial que después ganaron. ¿El motivo? Según explican varias fuentes, sentían un gran rechazo en las formas y en la tecnificación de los entrenamientos, sentían que no eran tratadas con profesionalidad.

Recordemos que muchas de ellas venían de grandes equipos de futbol como puede ser el Barça, Real Madrid entre otros y allí el nivel de tecnificación y de profesionalidad chocaba con lo que veían en nuestra selección. Recordemos que son equipos que en la actualidad tienen la copa de la Champions o que en la actualidad tienen el récord del mundo de asistencia en un partido de futbol femenino. Ya veis, se respira un cierto pasado que no se quiere dejar atrás en nuestra “querida” selección femenina.

Pero dentro de todas estas supuestas “igualdades” en las que creo, -al igual que muchos filósofos que han ahondado en este debate- que concuerdan, que la clave de la igualdad es la Igualdad Relacional, o como yo también la llamo Igualdad de trato. Y es ese tipo de igualdad la que rompe o modifica absolutamente todas las igualdades anteriormente descritas. Y va al seno del problema. ¿Por qué digo esto?

Porque si tú modificas la relación que hemos tenido durante todos estos miles de años entre mujeres y hombres, también en cierto modo modificas la igualdad de recursos. Ya que no diferencias entre hombres y mujeres, y por lo tanto, los recursos que puedes llegar a otorgar son absolutamente los mismos. Porque si tú igualas las relaciones, y después igualas los recursos, por supuesto también igualas las oportunidades y no creas diferenciación.

Porque es sobre este tipo de igualdad sobre la que tenemos que trabajar. Un trabajo muy arduo y cansado, ya que es la base de nuestro comportamiento y acciones. Hechos tan insignificantes pero tan «tontos» como el que no tuvo nuestro querido Sánchez. Recibía a nuestras jugadoras con un beso en las mejillas, y después daba la mano al entrenador y seleccionador. También lógicamente a nuestro querido Rubiales.

Porque… ¡Como nos hubiera gustado! Ver un beso en la boca entre el presidente en funciones y el ya saliente presidente de la federación de futbol al compás de: ¿Un piquito presi?

Pero de mientras…

¡Que ruede el balón!

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