A LA IZQUIERDA SE LE OLVIDÓ PARA QUE SIRVE VOTAR…

Ya hace una semana que hubo el terremoto de las elecciones, y para calmar todo, llega Pedro Sánchez y lo acaba de rematar. Llevo toda esta semana reflexionando con lo que pasó en esas casi 48 H y la verdad es que todavía no tengo nada en claro, de que la decisión del actual presidente del gobierno sea la más acertada, sobre todo para los intereses del progresismo Español. Aun así, no pongo en duda sus cualidades como gestor político y estratega, ya que recordemos que salió con el rabo entre las piernas de Ferraz y después de darse una vuelta en su 600 rojo por toda España volvió a ella convertido en presidente del gobierno.


Pero la verdad es que yo de Maquiavelismo tengo poco, y me tiro más a la reflexión. ¿Por qué la gente de la izquierda no vota? ¿Por qué no se moviliza? Es un tema que me tiene intrigado ya desde hace unos años. Y cada vez tengo más preguntas y menos respuestas.


Y es que creo que ya no ilusiona el cambio, la izquierda ha aceptado el libre mercado y el liberalismo como forma de vida y nos hemos convertido al Thatcherismo cuando decía aquello de “the is no alternative” mientras va sonando de fondo esa canción de los sex Pistols “no future for you”. No tenemos un futuro al que agarrarnos con ilusión y esperanza convertida en felicidad. Hemos aceptado que tenemos que preocuparnos más por pagar nuestras hipotecas que nos condenan a un futuro gris, aceptando que esa es la única salida para ser “felices”, hipotecarnos hasta los 70 años para poder tener una “propiedad”, sin darnos cuenta de que lo único que tenemos en propiedad es la hipoteca del banco y no las llaves del piso. Y Por supuesto, preocupados también porque no te ocupen el piso los gitanos de tu barrio mientras vas a buscar el pan, y tengas que pagar 2500 euros a los pandilleros de desokupa. Todo orquestado por nuestra analista y politóloga de turno, Ana Rosa Quintana.


Hace ya unos años que varios filósofos en el ámbito de la filosofía política han hablado del fin de la historia, cuando el muro de Berlín tocaba suelo y se aceptaban a nivel mundial los parámetros del libre mercado como base para nuestras sociedades. Mientras se desterraban de la faz de la sociedad una alternativa que no fuera el libre mercado y el capitalismo.


Porque una de las cosas malas que tiene el capitalismo y la democracia representativa -como la nuestra- es que nos preocupamos demasiado por nuestro ámbito privado y no por el ámbito público. Dejamos la gestión pública a otros y nos centramos en nuestras preocupaciones privadas. Nos preocupamos de nuestras pobrezas, mientras dejas que la gestión de la vida en sociedad a otros con dudosos intereses colectivos y ahí está la extrema derecha y la extrema-extrema derecha para actuar.


Porque creo sinceramente que estamos ganando la batalla de la gestión política a los ámbitos más conservadores de la sociedad y a la burguesía de este país, y su reacción es sacar todo el armamento pesado que saben que funcionan. El neofascismo. Porque mientras la izquierda está discutiendo quien es más de centro, quien es más cuqui o quien es más “comunista”, nos han metido un gol por toda la escuadra quitando las telarañas a los leones del congreso. Los que sois futboleros me entenderéis.


Porque aceptémoslo. Aquí todos somos liberales ¡Más que Ribera! Todos hemos aceptado el liberalismo igualitario. Hemos entendido que para ser libres y una sociedad equilibrada y justa, tenemos que cooperar de generación en generación y que entre los cooperantes se establece una relación de equidad y como resultado, convertimos en ciudadanos y tratándonos en igualdad. Pues bien, esto que acabo de decir no lo invento Marx y no es comunismo, es Liberalismo y su autor John Rawls, uno de los padres del liberalismo. Aun así parece que a los liberales libertarios actuales como tita Ayuso no le hace mucha gracia esto -y menos las manos que les dan de comer-. Recordáis aquello de: ¡A mí nadie me tiene que decir cuantas copas de vino me tengo que tomar para poder conducir! ¿Os acordáis? Pues eso… Otro día hablaremos de FAES.


Ya veis que las cosas van de Vallisoletanos. Porque mientras nos discutamos quien es más guay, quien es más rosa, quien es más comunero o comunista o comunitario, los otros nos cantaran aquello de “tranquilo majete en tu sillón”.


Solo espero que cuando nos decidamos levantarnos del sillón, no nos hayan cortado una pata, mientras dormimos plácidamente. Aunque ya sabéis, estuvieron en contra de la constitución y ahora se hacen llamar constitucionalistas. También estuvieron en contra del aborto y dejaron de ir a París. Tampoco les gustaban los divorcios y fueron los primeros en firmar los papales de uno. Así que quizás sean más rojillos de lo que se piensan.

Solo esperemos que tarden en darse cuenta. De mientras descansemos…

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