VIAJES IMPRESCINDIBLES: EL TERCER HOMBRE

Con esta película comienza una nueva sección dedicada a traeros los que, para mí, son los films imprescindibles que toda persona que se haga llamar cinéfilo ha de haber visto al menos una vez en su vida. Mi intención es no destripar mucho las “pelis”, así que no ahondaré en su trama. Solamente os daré unas pequeñas pinceladas para no estropear unas historias que si no conocéis merecen mucho la pena descubrir por primera vez.

Por ello, sin más dilación, señores y señoras viajeras, descansen y estiren las piernas en el primer recorrido por el mundo de los sueños que ofrece esta parada: El tercer hombre.

Poned esta música de fondo y empezamos. ¡Viajeros al tren!:

El tercer hombre (The Third Man, 1949) fue dirigida por Carol Reed, con guion del gran Graham Greene.

Todo comienza cuando el buen Holly Martins (inconmensurable Joseph Cotten), escritor de noveluchas del oeste, llega a la Viena cochambrosa que ha quedado tras la Segunda Guerra Mundial, allá por 1947, cuando todavía está la misma dividida y ocupada por los vencedores aliados (ingleses, estadounidenses, franceses y soviéticos).

El bueno de Joseph a punto de dar una vuelta en noria.- London Films.

¡Ya son ganas de ir a semejante sitio en esas fechas! – Diréis – Pues sí, pero la amistad lo puede todo y una oferta laboral de su amigo también ayuda un poco. ¿Cómo se llama el amigo? Harry Lime (Orson Welles). Quedaros con este nombre, es probablemente uno de los más famosos de la historia del cine.

Harry Lime o como demostrar que la cámara quería más a Orson que él mismo (cosa difícil).- London Films.

¿Cuál es el problema? Pues que Harry ha muerto en un accidente, atropellado por un vehículo. Vaya…

En el adusto funeral de su amigo, Holly conoce al sargento Paine (Bernard Lee), el cual es fan absoluto de sus novelas y al jefe de éste, el mayor Calloway (Trevor Howard), que ya le adelanta que su colega era gentuza. Mal vamos.

Ante esta tesitura, que evidentemente no es baladí, Holly (Rollo en la novela) se pone a investigar (y a enamorarse de Anna (Alida Valli), la novia de su amigo, dicho sea de paso) qué ha pasado con su colega Harry, puesto que rápidamente saltan las sospechas de que ha podido ser asesinado, ya que Orson, digo Harry, se encontraba metido en turbios negocios en el mercado negro de la ciudad.

Sombras chinescas en la Viena de posguerra.- London Films.

Si haces contrabando de penicilina diluida y no salva a nadie, sino que hace más mal que bien, pues es probable que te metas en líos. Claro.

En su investigación pronto conocerá secretos que igual no habría querido saber sobre su amigo, pero así es la vida, ¿no?

No os cuento mucho más. El resto del camino lo deberéis recorrer vosotros mismos. Para mí, una de las mejores películas de la historia del cine. Así de claro.

Graham Greene recibió el encargo de escribir un guion sobre una “peli” a ambientar en la Viena de posguerra y por ello previamente escribió una trama en forma de novela, ya que así le resultaba más fácil. Bueno cada uno con sus “truquillos” claro. Posteriormente, la novela también se publicó, convirtiéndose en un clásico también de la literatura (pleno absoluto). Greene siempre estuvo más orgulloso de su historia para la película que de su novela (difiriendo incluso en el final de la historia), y más todavía sabiendo que se contaba una situación que realmente se vivió en aquella Viena corrompida, como así afirmó el escritor.

Alida Valli, guapísima, junto a Cotten en una de las imágenes icónicas de la cinta.- London Films.

Así que, este guion unido a la mano magistral de Reed (Larga es la noche, 1947, El ídolo caído, 1948, Trapecio, 1956, Oliver, 1968, entre otras) dio como fruto uno de los títulos más icónicos del cine y visualmente más bellos (para mi gusto claro, que soy un absoluto fan del b/n).

Tal es así que, la aparición de un personaje (mira que me está costando no soltar la bomba eh, aunque si sois un poco “espabilaos” ya la habréis leído entre líneas) y la iluminación de la escena, es considerada como una de las mejores secuencias introductorias de personaje de la historia del cine.

Los tintes expresionistas con esas sombras gigantes reflejadas en los bellos muros de los antiguos y destruidos edificios vieneses, son simplemente abrumadores, al igual que sucede con esos planos holandeses (o aberrantes, es decir, que se vea el plano inclinado con respecto el horizonte) completamente excepcionales, los planos a la noria del Prater, los claroscuros de las cloacas, el plano final del camino, la fuerza visual del mismo y el mítico plano secuencia del final del film. Y así podríamos seguir hasta el fin de los días.

Para mí una de las mejores fotografías de la historia del cine.- London Films.

Robert Krasker, director de fotografía de la película, como es evidente, se llevó el Oscar a mejor fotografía en blanco y negro en 1951 por este manejo absolutamente magistral de las luces que hizo de las mismas una de las señas de identidad de este título.

No me quiero olvidar de Joseph Cotten. Actor que para mi gusto siempre se ha minusvalorado y que me parece una injusticia que aquí pongo de manifiesto. Él soporta todo el peso narrativo de la historia, guiándonos por las oscuras calles de Viena en la búsqueda de la verdad con respecto a lo ocurrido con el bueno de Lime. Para mí un papel muy bueno para un actor que supo sacar jugo del mismo. Como curiosidad os diré que la primera película en que actúo Cotten fue Ciudadano Kane de Welles. Luego entenderéis porqué es curioso…

Tampoco olvidar la BSO de Anton Karas. Lleváis escuchándola desde que hemos comenzado y estaréis de acuerdo conmigo en que es una auténtica maravilla (amén de una melodía incrustada en la historia de la música de cine).

Pero claro, tenía que haber trampa. Siempre se sospechó que Orson Welles estaba realmente tras la cámara y no Reed. Chan, chan…

Bueno, un rumor de tantos, que pueden o no ser reales, pero que sin duda hicieron de esta película lo que es: una maravilla. Seguramente Welles colaboró con Reed y aportó su granito de arena. El resto es parte del misterio que se esconde en las oscuras calles de Viena. Lo que si es cierto es que Welles (mi amado Orson) sí que modificó diálogos e incluso introdujo la famosa frase de la noria: “En Italia, en 30 años de dominación de los Borgia no hubo más que terror, guerras y matanzas, pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron 500 años de amor, democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? ¡El reloj de cuco!.

Simplemente brillante. ¿Cómo no vas a querer a Orson?

De verdad, no os perdáis esta película, ni este viaje y disfrutadlo. Una obra maestra sin contemplaciones.

Os brinda este primer viaje, como siempre junto a un buen cóctel cinéfilo, José V.M.

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