TURISMO Y COLONIALISMO.

Hace unos días uno de mis contactos de Instagram y gran viajero y mejor rugbier colgó unas fotos en Instagram. Él estaba en china (si no recuerdo mal) y en forma de mofa intentaba encontrar “postales” en forma de fotografías que se pudieran encontrar también en su lugar de residencia habitual, que es Barcelona y Ripoll. Realmente, según me cuenta lo hacía como “cachondeo” pero hablando un poco con él nos dimos cuenta que no iba tan en broma como nos creíamos. Hablamos de que “en los viajes esperamos que nos sorprendan o que nos fascinen” y te das cuenta que quizás es lo mismo que has visto en visitas pasadas a otros lugares. Eso me dio para reflexionar ya que últimamente en la radio, El Corte Ingles en sus anuncios en la SER habla de lugares para “instagramear”. Para los que no estéis muy familiarizados con la jerga de Instagram, “instagramear” ser refiere a hacer fotos a lugares bonitos o que quedan muy bien en tus fotos de Instagram para que se haga viral en dicha red social. Como si la propia foto fuera un souvenir o un objeto muy codiciado que se tiene que conseguir para pasarte la pantalla del viaje e irte del lugar sintiendo que tienes todo para poder ir a la siguiente pantalla. Como si fueras un peregrino que para poder demostrar que has completado el camino te esperas dos días en Santiago para poder tener la compostela.

Pero hablemos de esa sensación -de que ese lugar ya lo has visto-. Eso en jerga cultural y antropológica se llama transculturización. Es la forma que otras culturas tienen de expandir un poder a otras culturas y la cultura que lo adquiere obtiene unos beneficios, eso lo vemos mucho en lugares como México, ya que en ellos buscamos lo que no obtenemos en nuestro lugar habitual y en el lugar de destino lo obtenemos multiplicado por dos y haciendo cosas que en tu sano juicio no harías, como por ejemplo empezar a beber a las 9 de la mañana porque tienes una pulsera “todo incluido”. Pero lo anteriormente expuesto tiene muchos problemas para la sociedad que recibe, ya que se crean “reservas culturales” en donde ver la cultura nativa como si fueran monos de feria, dichas formas de actuación, apartan a la cultura local para satisfacer una necesidad del visitante. Para los que estáis en este momento disfrutando de las vacaciones ¿os habéis sentido identificados? ¿estamos promoviendo en nuestros viajes este tipo de conductas?

Pero para acabar me gustaría plantear una pequeña reflexión sobre lo que esperamos frente a lo que realmente es. Vivimos en una sociedad y una cultura capitalista, en la que a cambio de tu dinero obtenido por tu tiempo durante el resto del año obtienes unos beneficios materiales, primero de todo satisfacer aquello que no puedes hacer durante el resto del año, sentirte rico, dejarte una ingente cantidad para sentirte bien en un lugar exótico apartado de la mano de dios y sentirte único. Pero cuando llegas allí te das cuenta que no eres tan único como parece y que muchas otras personas también quieren sentir de forma material lo que tu quieres sentir. Propongo algo… Propongo disfrutar de la sociedad, de la experiencia, del aprendizaje de las otras personas, llevarte el espíritu y la sensación, aún así está claro que cuando quieres hacer eso también estas contribuyendo al capital ya que seguramente para llegar hasta tu lugar de destino hayas tenido que coger un avión u otro medio de transporte, es cierto, pero en este caso cuando llegas a tu destino no contribuyas al exterminio de una cultura y por ende de una sociedad, mimetízate, molesta lo menos posible y sobre todo, donde fueras haz lo que vieras.

Y recuerda unas sabias palabras del padre de Hommer Simpson. -Hijo si viajas al pasado, sobre todo no toques nada-

Un saludo de Rodrigo y disfruta de las vacaciones que nos las hemos ganado. 

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