APROXIMACIÓN A ERICH FROMM

Hoy os presento a uno de los principales miembros de la Escuela de Frankfurt (EdF) concretamente un representante de la primera generación: Erich Fromm. Junto a Max Horkheimer y Herbert Marcuse fue el principal responsable de introducir el psicoanálisis en la Escuela y en tratar de conciliarlo con algunas de las tesis fundamentales de Marx, de ahí que en lo sucesivo se llegue a hablar de una corriente de pensamiento conocida como Freudomarxismo.

Autor prolífico donde los haya, entre sus obras más representativas podemos citar “Ética y Psicoanálisis”, “La vida Auténtica”, “El Humanismo como Utopía Real”, “El Miedo a la Libertad” o “El Arte de Amar” entre otras muchas. Aquí nos referiremos especialmente a las dos últimas que son además las que casi todo el mundo conoce; sin embargo, este que escribe tiene debilidad y predilección por la que aparece citada en tercer lugar y fijaos si no en lo aparentemente paradójico de las dos últimas palabras que componen el título, “utopía/real”, y eso os permitirá intuir por dónde van los tiros (seguro que acertáis).

Ahora me gustaría explayarme siquiera por unas cuantas líneas sobre dos grandes paradigmas en la historia del pensamiento, que parecen haber quedado desfasados y que a muchos les gustaría poder enterrar o incluso eliminar de dicha historia dado el rabioso interés por desacreditar, casi a diario, a ambos: el marxismo y el psicoanálisis (¿no estaban desfasados…?¿a qué vienen entonces tanta inquina y tanta agresividad?). Quisiera dejar claro, eso sí, que soy un implacable enemigo de cualquier dogmatismo; por tanto bajo ninguna circunstancia voy a conferir “valor bíblico” a corpus ideológico alguno y menos aún a obras concretas, ya sean estas de Marx, de Freud o, por citar al tercero de los Maestros de la Sospecha, de Nietzsche. Y ahora sí lo diré: si el marxismo puso patas arriba, en su día, cuanto se pensaba y creía sobre el ser humano como animal social; el psicoanálisis sacudirá igualmente los cimientos de cuanto se daba por sentado con respecto al ser humano en tanto que animal sintiente. Era de esperar, por tanto, que la EdF hiciera algún tipo de síntesis con ambos paradigmas, teniendo en cuanta que dicha Escuela había irrumpido en el panorama intelectual con su ya célebre (y en cierto sentido áun vigente) Teoría Crítica. El marxismo de la EdF, así como el psicoanálisis (tomados no de una forma dogmática, sino más bien con cierta “heterodoxia”) son dos potentes herramientas para construir un análisis crítico de la sociedad occidental, no solo a lo largo del siglo XX (sobre todo a partir de la 1ª G.M.) sino que su alcance llegaría hasta nuestros días ¡no tengáis ninguna duda sobre esto último!

En lugar de embarcarnos en sesudos y abstrusos estudios acerca de Fromm y su obra os ofrecemos aquí algunas pinceladas sobre ella de manera que seáis vosotras-vosotros-ustedes quienes tomen a su cargo la valoración del legado que nos dejó este importante pensador. Vamos pues, si os parece, con unas cuantas perlas extraídas de las dos obras ya clásicas que citábamos más arriba: “El Arte de Amar” y “El Miedo a la Libertad” y luego hablamos ¿sí…?

De EL ARTE DE AMAR:

-La paradoja del amor es ser uno mismo sin dejar de ser dos

-Mientras tememos conscientemente no ser amados, el temor real, aunque habitualmente inconsciente, es el de amar.

-En lo que toca específicamente al amor, esto es lo que significa: el amor es un poder que produce más amor; la impotencia es la incapacidad de producir amor.

-El amor es una actividad, no un efecto pasivo; es un estar continuado, no un súbito arranque.

-El sexo sin amor solamente alivia el abismo que existe entre dos seres humanos de forma momentánea.

-El bien y el mal no existen si no hay libertad para desobedecer.

-Sin amor, la humanidad no podría existir ni un solo día más.


Quienes conozcáis bien la obra habréis notado enseguida que esta selección de frases no obedecen al orden en el cual aparecen en el libro de Fromm. Es verdad que me he permitido (también yo, y lo digo con humildad) ser un poquito heterodoxo e intuitivo: me he tomado esa pequeña LIBERTAD, como también me permito aconsejaros que hagáis lo mismo, siquiera de vez en cuando, porque es tan higiénico como terapéutico. Y ahora fijaos en una cosilla que se podría hacer: podríamos unir todas estas frases y construir con ellas un párrafo dotado de unidad y coherencia sin problemas… y aunque pueda parecer que la penúltima frase queda “como suelta” si lo pensáis bien veréis que no es así: porque si resulta evidente que en la dinámica del amor siempre queda latente el problema del bien y el mal no es menos evidente que la posibilidad de desobedecer comporta poder conocer, al menos intuitivamente, esa dicotomía entre “bueno” y “malo” para tener margen de maniobra y optar por uno u otro… y sobre todo, tened en cuenta que, para amar de verdad, a veces es necesario, inevitable, ineludible, imperativo… ¡DESOBEDECER! (también podemos entender esto como “desalienarse”. Por otra parte también ha quedado dicho, la ausencia de amor mataría la humanidad en cuanto tal, puesto que pasaría a ser “otra cosa”; al fin y al cabo, amar es también rebelarse y desobedecer y eso nos hace genuina y auténticamente “humanos”.

De EL MIEDO A LA LIBERTAD

-¿Puede la libertad volverse una carga demasiado pesada para el hombre hasta el punto que trate de eludirla?

-La individuación es un proceso que comporta el crecimiento de la fuerza y de la integración de la personalidad individual.

-Si yo no soy para mí mismo, ¿quién será para mí? Si yo soy para mí solamente, ¿quién soy yo?

-La entidad básica del proceso social es el individuo con sus deseos y sus temores, su razón y sus pasiones así como su disposición para el bien y para el mal.

-Las inclinaciones humanas más bellas, así como las más repugnantes, no forman parte de una naturaleza humana fija y biológicamente dada, sino que resultan del proceso social que crea al hombre.

-El acto de desobediencia, como acto de libertad, es el comienzo de la razón.

-Una vez alcanzada la etapa de completa individuación y cuando el individuo se halla libre de sus vínculos primarios, una nueva tarea se le presenta: orientarse y arraigarse en el mundo y encontrar la seguridad siguiendo caminos distintos de los que caracterizaban su existencia preindividualista.

Lo que he escrito para “El Arte de Amar” se puede aplicar del mismo modo en esta segunda andanada de frases que, a poco que os fijéis, veréis que están cuidadosamente elegidas y se encuentran en consonancia con la primera tanda. Daos cuenta de que en ambos bloques la penúltima frase nos habla de la desobediencia. Sin embargo, en este último caso la frase que parece quedar “como suelta” sería a mi juicio la primera, es decir, cuestionar si la libertad podría llegar a ser una carga tan pesada que a veces hasta renunciamos a ella; tenedla in mente, por favor, mientras leéis el resto… veréis lo que pasa al reflexionar sobre ello ¿Os suena familiar en pleno año 2022? A mí, desde luego, rotundamente SÍ.

TXESKO C.



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