La vorágine del día a día nos lleva en modo automático y a veces no tenemos tiempo para la reflexión.
Por eso, empiezo pidiendo-me disculpas por el abandono de estos últimos meses y espero tener más constancia a partir de ahora…
De esto, en parte, tiene la culpa que unos meses atrás inicié en mi trabajo un programa de Apoyo a la Integración Sociolaboral de Mujeres en entorno rural, un programa que trata de dar respuesta al Artículo 42 Programas de mejora de la empleabilidad de las mujeres con lo que se pretende aumentar la participación de las mujeres en el mercado laboral. Dicho artículo está recogido en el Título IV El derecho al trabajo en igualdad de oportunidades de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres (siempre disponible para consultar con un click)
Pues bien, deteniéndome en esta parte de la legislación, me sorprendieron gratamente algunas cosas que se reflejaban. Llegué a pensar que las participantes del programa no tendrían muchas trabas a la hora de asistir a los talleres de búsqueda activa de empleo y cursos formativos que proponíamos desde el programa… ¡Conciliación de la vida laboral, personal y familiar superada! ¡Estupendo!
Pero como siempre, aunque existe una igualdad formal ante la ley, quise comprobarlo con la realidad (Bendito Instituto Nacional de Estadística) y me encontré con diferentes cositas relacionadas con el mundo laboral y la supuesta igualdad efectiva de oportunidades para mujeres y hombre.
Para empezar me sorprendió la Tasa de Actividad del primer trimestre de 2022, esta evaluación nos dice cuántas personas que se encuentran en edad de trabajar, desean (O PUEDEN!) hacerlo. Es decir, muestra a las personas que están trabajando o buscando empleo de forma activa en relación al número de población que tiene edad de trabajar.
Pues bien, en España la Tasa de Actividad de los hombres es de 63,53% y de las mujeres de 53,75%. La verdad, no acabo de entender cuáles pueden ser las razones de dicha brecha que provocan mayor inactividad en las mujeres…
Al consultar la Tasa de Paro en el mismo periodo de tiempo vi que esta era de 12,04% para los hombres y de 15,44% para las mujeres, pues la verdad…otra brecha de género que no me explico.
Entonces empecé a pensar que quizá estas brechas tenían que ver con los roles de género, es decir, esos comportamientos que aprendemos en sociedad y nos condicionan a la hora de asociar ciertas actividades o responsabilidades más “masculinas” o “femeninas” y me vino a la cabeza la canción de los días de la semana de los payasos de la tele que empezaba:
“Lunes antes de almorzar
Una niña fue a jugar,
Pero no pudo jugar
Porque tenía que planchar
Así planchaba así, así
Así planchaba así, así
Así planchaba así, así
Así planchaba que yo la vi.”
Y así todos los malditos días de la semana que la niña no podía jugar porque tenía que hacer un montón de historias para mantener recogida y limpia su casa. Bueno, todos los días no, menos el domingo que la niña tenía que rezar.
Es curioso que nos quejemos las “feminazis” y queramos poner en valor el lenguaje inclusivo, porque esta canción habla en femenino y no en masculino genérico…
Total, que me voy por las ramas y me lio. Seguimos con el empleo.
Seguí profundizando y quise ver un par de cosas que me parecían relevantes a tener en cuenta con todo esto de los roles, los cuidados y la conciliación:
Dentro del empleo total que había en España en 2020 (es el dato más actualizado que he podido consultar) el 14% era empleo con contrato temporal y parcial, es decir, menos de la jornada completa.
El reparto de estos contratos es del 10,4% para las mujeres y del 3,6% para los hombres. De esta manera se refleja una gran desigualdad porque muchas mujeres en activo acaban firmando contratos más inestables y con jornadas inferiores a los hombres
Por otro lado, quise averiguar qué pasaba con la tasa de empleo de las personas entre 25 y 54 años que eran papis y mamis de niños de 6 a 14 años, por ejemplo y me llevé un sorpresón, al loro:
Hombres entre 25 y 54 años con 1 hijo/a: tasa de empleo de 86,3%.
Mujeres entre 25 y 54 años con 1 hijo/a: tasa de empleo de 66,5%.
¡20 puntos de diferencia! Ahora ¿eh? No cuando nuestros abuelos…¡en pleno siglo XXI!
Esta tasa tiene una tendencia a disminuir a medida que aumenta el número de hijos, por ejemplo, los hombres pasan del 86,3% al 85,1% cuando tienen 3 o más hijos/as y las mujeres del 66,5% al 57,4% cuando tienen 3 o más hijos/as.
Con estas cifras me hacen pensar que hay algunas personas que al tener descendencia les afecta un poquito más que a otras en el empleo y que reflejar la igualdad en el acceso al mismo no es suficiente para alcanzarla.
-¿y eso, a qué se debe? ¿No había igualdad en el acceso al empleo?
-Sí cari, la legislación la contempla pero la cultura patriarcal y los roles de género es lo que tiene y al final son las mujeres las que acaban por responsabilizarse más del cuidado entre otras cosas.
Constancia necesito(amos) también para empezar a revertir la situación a través de diferentes campos como, por ejemplo, a través de la música y reinventando las canciones de nuestra infancia como hacen estas ARTISTAZAS: https://www.youtube.com/watch?v=UDqKdcq8b6I
Espero que no os haya picado mucho mi vuelta, de las dobles jornadas y de quién tiende la ropa, hablamos otro día.
Sandrules W.
Algunas respuestas quizás las encuentras en este canal.
https://youtu.be/9H45I-fFKqA
https://youtu.be/wD16vcihVk0
Tengo 44 años y en numerosas entrevistas de trabajo me han preguntado si quería tener hijos. Mi contestación fue: pues realmente no y la cara de sorpresa y la incredulidad fueron la reacción general. Lo curioso es que sabemos que si una mujer tiene familia, le resta puntos a la hora de conseguir un trabajo (se da por hecho que tendrá que faltar cada x tiempo por necesidad de sus hijos) y, sin embargo, para un hombre suma puntos; pero cuando una mujer no tiene ese objetivo en mente, lo que debería ponerla a nivel de cualquier hombre, resulta que crea desconfianza y recelo al entrevistador y también le perjudica. Si a eso le sumamos que, la confianza y la ambición laboral, se percibe como virtud en el hombre y como “trepa” y agresividad en una mujer… estamos j@&&as…. La igualdad solo la vamos a conseguir apoyándonos incondicionalmente unas a otras (como lo hacen ellos)…. Y tratándonos a nosotras mismas como iguales y exigir que se nos trate como tales