MARX: EPISTEMOLOGÍA

A modo de breve introducción voy a identificar tres de los objetivos propios de la izquierda en su incardinación dentro de la sociedad: a) educar; b) ilusionar; c) movilizar.
Quizá el problema no sea tanto la falta de autocrítica cuanto cierta desorientación en las vanguardias de la izquierda y cierto desaprendizaje A lo mejor es cosa de hacer un poquito de pedagogía y refrescarnos la memoria recordando de dónde venimos. Y si esa evocación nos anima a recuperar la ilusión y la calle (sí, sí: también el voto) y nos anima a no pelearnos entre la gente de izquierda, pues entonces bendita anámnesis pedagógica. Por eso os quería dejar estas poquitas líneas con una somera explicación de… ¿“una cosica de Marx”?

La teoría del conocimiento adopta en Marx un planteamiento historicista. Pretendía convertir la Historia en una ciencia estricta y, como tal, igual de rigurosa y objetiva que la Física o la Matemática y con el mismo potencial explicativo y predictivo. Para ello se propuso, en primer lugar, descubrir la estructura de la sociedad, hacer una “anatomía de la sociedad civil”, tratando de averiguar cómo están trabadas sus diversas partes. En segundo lugar quiso descubrir el mecanismo que pone en marcha a la sociedad para transformarla, es decir de qué modo surgen las diversas formas sociales. A la teoría que surgió a partir de ahí se la conoce como materialismo histórico y que es correlativa con la teoría (más propia de Engels) del materialismo dialéctico.

La dialéctica constituye el modo como se despliega la realidad histórica y, por tanto, el método dialéctico está en la base de la concepción marxista de la ciencia, que considera a la realidad como un todo a cuya base está la infraestructura económica. Dicha infraestructura está compuesta por:

-Las fuerzas productivas, formadas por las herramientas, la maquinaria, las materias primas y los trabajadores.
-Las relaciones de producción, que se fundamentan en las relaciones de propiedad las cuales daría origen a las clases sociales.

El cambio de una forma social a otra tiene lugar en un proceso, donde las fuerzas productivas adquieren un gran desarrollo (por ejemplo, gracias al descubrimiento de nuevas tecnologías) de modo que las antiguas relaciones de producción ya no sirven. Se produce un desajuste (contradicción) y un enfrentamiento entre clases (lucha) que provoca un cambio (revolución) en las relaciones de producción. Como consecuencia de este cambio se origina una nueva conciencia ideológica (cambian las formas políticas, jurídicas, filosóficas…).

Marx es un pensador materialista, pero no se dedica a elaborar una teoría general acerca de la materia, sino a explicar el dinamismo del materialismo histórico según el cual es la infraestructura económica la que determina la conciencia que una sociedad tiene de sí misma (y no al revés); y dicha infraestructura evoluciona a partir de sus contradicciones, es decir, dialécticamente. Frente a Hegel y frente al pensamiento idealista en general (para el que la auténtica realidad es el espíritu) Marx toma como punto de partida la actividad material del hombre, que tiende a satisfacer sus necesidades. A esta actividad Marx la llama producción. Ahora bien, el propio hombre está determinado por las relaciones de producción, pues no existe un “hombre en general”, abstracto. Las relaciones de producción han ido variando a lo largo de la historia y, así, tendríamos:

-El modo de producción esclavista antiguo
-El modo de producción feudal
-El modo de producción renacentista
-El modo de producción moderno-burgués

El paso de un modo de producción a otro se lleva a cabo siguiendo un esquema dialéctico que, según Marx, consta de los siguientes pasos:

-TESIS. Partimos de una determinada forma social. Cada forma social lleva dentro de sí su negación, debido a que cada modo de producción contiene una escisión interna, porque en ella siempre hay elementos con intereses opuestos. Estos elementos son las clases.
-ANTÍTESIS. Esta negación se activa, es decir, ese enfrentamiento entre intereses contrapuestos tiende hacia un cambio de forma social, una revolución.
-SÍNTESIS. La revolución instaura el hecho ya consumado de una nueva forma social (con distintas relaciones entre clases, o incluso distintas clases) que a su vez lleva una escisión interna.

Marx dedicó especial atención, en varias de sus obras, al estudio de la economía capitalista. Introdujo una serie de conceptos para dar a su análisis la máxima precisión posible. Veámoslos:

-Mercancía: cualquier cosa tratada o elaborada con vistas a su utilización o a su intercambio por cualquier otra cosa.
-Valor de uso: es el que tiene una mercancía en función de sus cualidades específicas,
de cara a satisfacer necesidades concretas.
-Valor de cambio: permite realizar la transacción de unas mercancías por otras o por dinero. En este sentido, el proletariado ve convertida su fuerza de trabajo en un tipo especial de mercancía cuyo valor de cambio depende de la decisión del patrono-capitalista.
-Plusvalía: es la diferencia que hay entre lo que cuesta, en cantidad de trabajo, mantener al propio obrero y lo que cuesta lo que éste produce. Este segundo valor es siempre mayor que el primero. Esa diferencia (tanto mayor cuanto mejor organizado esté el trabajo) es lo que se apropia el capitalista a costa del proletariado.

Marx predijo que la propia lógica del capitalismo provocaría su superación. Cada capitalista necesita competir en el mercado; para hacerlo en condiciones ventajosas necesita acelerar y optimizar la producción. Ello producirá, por un lado, una concentración de capital cada vez en menos manos y, por otro, una sociedad con una clase trabajadora cada vez más organizada. Llegará un momento en que ese proletariado, perfectamente organizado, podrá estar en condiciones de eliminar a la minoría dueña del capital. Esta sería la batalla definitiva en la lucha de clases.

Una vez leído esto, solo nos queda usarlo como lupa para mirar nuestra sociedad y ver qué demonios pasa en ella. Como bien dijo nuestra compañera Leti en su último artículo, la izquierda no debe ni puede renunciar a la autocrítica. Pero hacer autocríca no significa autoflagelarse diciéndonos lo mal que lo hacemos. La autocrítica es un instrumento más, una herramienta para hacer pedagogía en esa labor (obligatoria) de examinar a fondo el tipo de sociedad que tenemos; ciertamente el contexto actual no es el mismo que se encontró Karl Marx cuando elaboró su Anatomía de la Sociedad Civil (el dinero, en sus diversas formas, “metadinero” incluido por ejemplo, no era una mercancía como lo es hoy) pero ¿por qué no aplicamos su método de forma sistemática y rigurosa y nos dejamos de masoquismos estériles?

Un fraternal abrazo.

TXESKO C.

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