Cartería empieza a despedirse de su madre Bertaria, recoge sus cosas en un pequeño bártulo que le dio su padre antes de salir a la guerra contra los romanos, prometió a su padre Hadulfo cuidar de su madre en su ausencia, pero ya no puede más, la guerra ha desgastado a su pequeña familia y ha destruido por completo su poblado. Los hombres están en las guerras, llamados a filas por su rey Eurico. Por desgracia, a su madre Bertaria le queda muy poco de vida y las noticias que llegan del frente no son muy esperanzadoras; pronto Roma se quedará con todo este vasto territorio. Su única salida es salvar su propia vida, su madre… Ha decidido quedarse en el poblado y resistir, pero a Cartería le queda mucho por vivir, y cada vez lo tiene más claro: huir a una ciudad romana. Realmente no tiene muy claro que va a hacer allí, no tiene prácticamente información de lo que hay al otro lado de la línea, pero lo que tiene claro (porque alguna vez ha visto alguna moneda) es como son los romanos y su padre antes de marchar le explicó cosas increíbles de ellos e incluso muchas veces en formas se intentaba parecer a ellos, pero la familia es lo primero y las tradiciones se defienden así que a diferencia de su padre ella marcha y no va a combatir como él.
Ha llegado el momento, Cartería se despide de su madre y empieza a caminar, tiene muy claro hacía donde tiene que ir, lo último que le dijo su madre es que tenía que ir hacia donde salía el sol y eso va a hacer…
Lleva caminando 5 puestas de sol y seis salidas, atravesando bosques y lugares a los cuales nunca quiere volver. Por el camino se encuentra a desertores que le explican cosas muy desagradables de lo que pasa en la guerra contra Roma, pero ella decide continuar caminando. Durante la 8ª puesta de sol, lugar en el cual aparece la diosa luna, ve algo a lo lejos que se mueve. Cartería se recoge alrededor de sus bártulos, lo poco que lleva encima, sobre todo guarda con mucho recelo un peine con inscripciones rúnicas que le regaló su madre.
Poco a poco la sombra se va acercando, poco a poco es más grande, empieza a ver a un hombre con una gran túnica acompañado de un carro tirado por un caballo.
Se acerca de manera muy calmada y le extiende la mano. Cartería, asustada, acepta con la cabeza y toma la mano de aquel hombre extraño que la acompaña al carro. Cartería mientras va en el carro no puede dilucidar palabra, nunca había sentido aquello, solo ha hecho una cosa… Tomar una moneda que le dejó su padre.
En aquella moneda aparece un hombre muy parecido al que le ha ofrecido el carro del cual ahora la estaba llevando a algún lugar, no sabe dónde, pero se siente a salvo de lo que había vivido en aquellos días.
¿Qué os parece esta historia?
Quizás os haya sorprendido esta manera de empezar este reportaje sobre los movimientos humanos y las migraciones, pero tiene un porqué, os propongo un reto: Donde veáis Roma en la historia que os he explicado ver Krosno, poblado fronterizo con Polonia, y el nombre de Carteria por cualquier otro nombre en ucraniano. Pero entre muchas otras hay unas diferencias abismales. Una interpretación se puede encuadrar entre el 400 y 500 de nuestro tiempo y su espejo lo podemos encontrar en la Guerra de Ucrania ¿Realmente somos tan diferentes a nivel de pensamiento o como nos vemos nosotros respecto a los demás o incluso cómo los demás nos ven?
Esto que nos ocupa no pretende ser un reportaje más del conflicto bélico del cual acontece nuestros días, sino que pretende ir más allá y observar qué ha pasado en la frontera y en nuestras sociedades para tratar de manera diferente a unos refugiados ucranianos y a unos refugiados sirios que huyen de la guerra provocada por nosotros o de unos chicos marroquíes que intentan encontrar un mejor futuro. Tal como hemos dicho, iremos más allá, buscaremos en la época romana nuestro espejo y por qué somos como somos en nuestro pasado; será un viaje entre el pasado el presente a caballo de la antropología.
20 de febrero del 2022, las primeras bombas sobrevuelan la capital de Ucrania, Kiev.
Osarumen intenta cruzar la frontera con sus 3 hijos hacia Polonia. Justo en la frontera con Polonia los hacen bajar del autobús donde viajaban y les dicen “no se aceptan negros”. (Independent, 2022). Continúan las declaraciones de Osarumen al periódico Independent “En todos mis años como activista, nunca había visto algo así. Cuando miro a los ojos de quienes nos rechazan, veo un racismo lleno de ira; quieren salvarse a sí mismos y están perdiendo su humanidad en el proceso”.
Durante la realización de este reportaje me asaltan unas dudas ¿qué hay de diferente entre unos y otros?
(Fin de la primera parte)