Hoy uno cortito y sin carga filosófica teórica.
“Yo también nací en 1917. Yo también estoy indignado. También viví una guerra. También soporté una dictadura. […]”. ¿Os acordáis? Así empezaba el prólogo del inolvidable José Luis Sampedro a la obrita del no menos inolvidable Stéphane Hessel “¡INDIGNAOS!”. (¡Cuánto se los echa de menos a ambos!). Apenas unas línas más adelante, en ese mismo prólogo, Sampedro nos decía aquello de que en Europa no teníamos una guerra ni una ocupación… ¡Qué nos diría ahora, el pobrecillo! Porque si lo de la no ocupación ya era entonces como mínimo matizable, ya me diréis lo de la guerra… También lamentaba como seguimos lamentando “la situación de Palestina” (de hecho le indignaba y le escandalizaba). Y otro tanto decía sobre Irak como igualmente podría haber escrito sobre muchos tristes y terribles acontecimientos.
Ayer unos primos de alguien muy querido lograban consumar su huida (dejando atrás casa y tumbas) tras dos escalofriantes días noches de coche. Otros primos de otras buenas gentes también huyeron y siguen huyendo en algún lugar de África, de Asia, de la Amazonia, a menudo con peor suerte porque terminan muriendo en el intento. A otras primas de no menos buenas gentes se las sigue tratando como si fueran mercancías (o peor aún); a veces incluso se las asesina, o se las mata en vida matándoles el alma después de una violación tras otra. A otros primitos y primitas se les dinamita el futuro (ya no es que se les robe, que el robo a veces tiene solución mediante la restitución de lo robado) destruyendo su hábitat, desertizándolo, o inundándolo (esa es otra). Continúo en el párrafo siguiente, para no saturar este…
A miles de sobrinos que tengo (porque nada humano me es ajeno y porque soy una especie de “Tío Aquiles”… los más viejos y viejas ya me entendéis) decía, a todos esos sobrinitos y sobrinitas me los están reclutando para guerras que no han provocado, o me los están asesinando para el tráfico de órganos, o me los están prostituyendo… se puede ser muy imaginativo con las aberraciones, vaya, porque los seres humanos somos capaces de tanta atrocidad…
¿Sabéis cuál es el meollo de todo este cúmulo de incalificables “despropósitos”? Os lo diré prescindiendo ya de rodeos y de retórica hueca: los mercaderes sin escrúpulos, con mayor o menor cobertura legal, eso no importa, los traficantes con o sin indulgencias, eso da igual, los filibusteros con o sin patente e corso, lo mismo da, los antropófagos (en el peor sentido de la palabra) continúan alimentando su codicia sin conmoverse ni arrepentirse lo más mínimo.
Me he permitido hacer esta pequeña reflexión diez días después del 10+1. El año que viene, si me respetan las lesiones, prometo intentar hacer lo mismo y reflexionar nuevamente sobre todas estas cosas que nos traen a mal traer. Me gustaría que para entonces mi reflexión pudiera ser un poquito más optimista que esta que ahora comparto con toda la buena gente que, pacientemente, aún me seguís leyendo… pero pocas cosas atisbo que me permitan hacerle guiños a ese optimismo, la verdad… Pese a todo, prefiero seguir rechazando el aserto de Leibniz cuando nos asegura aquello de “Vivimos en el mejor de los mundos posibles”; ni lo creo ni me lo voy a creer ¡Jamás!. Muy al contrario, mi convicción sigue siendo otra: un mundo mejor es posible. Por eso prefiero remitirme a las paredes de París (M-68) donde alguien anónimo escribió eso de: (voy a gritarlo con vuestro permiso) “SÉ REALISTA ¡PIDE LO IMPOSIBLE!”. Por eso os ruego ahora que me acompañéis al siguiente y último párrafo:
No más guerras. No más menosprecios contra nadie. No más faltas de respeto. No más masacres ni tiroteos. No más pandemias por culpa de nuestra irresponsabilidad. No más atentados ecológicos. No más terrorismo financiero. No más violencia contra las mujeres. No más violencia contra los niños y las niñas. No más maltrato contra nuestros mayores. No más violencia contra los animales. No más consumo irresponsable. No más persecuciones contra quienes piensan y hablan distinto. No más tiranos… Seguro que me dejo algo, pero ya lo vas a escribir TÚ ¿Me ayudas? Si lo haces te habrás ayudado, no tengas ninguna duda.
Con cariño y esperanza.
TXESKO C.
A LO MEJOR NO NOS HEMOS INDIGNADO LO SUFICIENTE