Buenas noches-días-tardes, buena gente. Hoy me comprometo a ser breve. La semana pasada hice mención de un filósofo que, por desgracia, es poco conocido. Una pena, pues no solo se trata de alguien con un pensamiento interesante a rabiar. Además escribió en español. Se trata de Juan David García Bacca. No, esto no va a ser una semblanza del filósofo; menos aún una biografía. Pero le voy a tomar prestada una de sus perlas como apoyo para estas líneas que estáis leyendo. Lo veréis más adelante. De todos modos, como mi tía Eduvigis me lo pide, os dejo un pequeño apunte bio-bibliográfico. Nace en Pamplona el año 1901. Fallece en Quito noventa años después. Formado en las universidades de París, Zúrich, Barcelona y Múnich, se nacionalizó venezolano en 1952. Entre su ingente obra (monumental, de hecho) os recomiendo “Filósofía en metáforas y en parábolas” e “Invitación a filosofar según espíritu y letra de Antonio Machado”. Me comprometo a dedicarle una monografía más adelante; pero si tenéis curiosidad, puedo sugeriros que leáis alguna de las cosas que ha escrito sobre él el profesor Carlos Beorlegui.
Vayamos ahora con el título. Como sabéis, Azarías es el nombre de un inolvidable personaje literario (primero) y cinematográfico (después). Esoy refiriéndome, por supuesto, a la obra Miguel Delibes “Los Santos Inocentes” (1981) y a la película homónima de Mario Camus (1984). Pues bien, debo confesarlo: ¡Me declaro seguidor de Azarías!. No, no os inquietéis que no tengo intención de ahorcar a ningún señorito… Si acaso sería algo simbólico y verbal (como mucho). Mi pretensión cuando escribo esto es nominar y clasificar una opción política, prima hermana del fascismo (aunque con un contenido aún más primitivo) prima lejana del nazismo (eso sí, más miserable estéticamente hablando) y heredera directa del caciquismo. Voy a llamar a esta corriente SEÑORITISMO. Pero, Txesko… ¿no es esa una manera desvirtuada de denominar al nacionalcatolicismo?, podríais objetar. Pues sí, pero no. Digo “señoritismo” porque me sitúo en el plano del siervo. Ya sabéis: “siervo” es aquél que “sirve” o mejor dicho de quien alguien se sirve y al cual tiene bajo su dominio. A veces, el siervo, aceptaba tal condición como si se tratara de algo natural o consustancial al ser humano: siempre ha habido señores y súbditos y siempre los habrá. Esa interacción señor-siervo (amo-esclavo en Hegel) a menudo se ha tomado como algo simbiótico (uso este término invadiendo deliberadamente el campo de la biología) e incluso bendecido por la divinidad (la única y omnipotente en este caso). Por tanto ya tenemos la doble justificación para el mencionado “estado de cosas”: la biología y la teología yendo de la mano para construir una supuesta “ley natural”.
En la antología de textos escogidos de García Bacca, editada por Beorlegui y Aretxaga (Tecnos 2014), leemos en su página 189: “No nos sorprenderán, por tanto -nos parecerán, más bien, de perfectamente feroz lógica-, la conexión, connivencia, complicidad y unión entre toda religión en que sólo haya un creador -trascendente, indestronable, inasimilable- y el capitalismo. Es condenar los dos al hombre a creatura, a asalariado, a pordiosero ontológico”. Bien… pues ahí tenéis uno de los mejores retratos-robot del llamado nacional-catolicismo pero también del señoritismo. Pero me gustaría que os fijarais en las dos últimas palabras que emplea el genial filósofo hispano-venezolano: ¡pordioserismo-ontológico! Esto es gravísimo y desafortunadamente también cierto y por desgracia se ha interiorizado en un importante sector del electorado más humilde de este país. ¡Hale!¡Pues ya lo he dicho!. Y voy a ser todavía más claro antes de deslizarme de nuevo por terrenos más pantanosos…¿Cómo es posible que curritos, curritas o jubiletas (como tú y como yo) metan en una urna la papeleta de un partido político claramente señoritista? Pues bien, este es el diagnóstico que haría un filósofo de cabecera más competente que yo: “porque sufren una dolencia llamada pordioserismo ontológico”, es decir, que han asimilado como algo propio el hecho de que son señoritistas por naturaleza, esto es, que el SENTIDO de su existencia es bailarles el agua a los señoritos.
La buena noticia, como ya anticiparon y explicaron (cada cual a su manera) David Hume y nuestro Jose Ortega y Gasset, es que no hay “naturaleza” humana oséase (perdón por el palabroto, incorrecto, lo sé) que en los seres humanos todo se puede revertir e incluso aquél a quien catalogamos como “tonto” tendría capacidad para dejar de parecerse a Paco “el Bajo” y convertirse en un Azarías que se rebelara contra una atrocidad, injusticia, o tiranía. No digo (insisto) que la “jugada” consista en ir por ahí ahorcando a señoritos… puede ser suficiente el ejercicio de un voto “azariásico”… ¿cómo lo veis?
TXESKO C.
UNA DE AZARÍAS, O EL ANTISEÑORITISMO
Por desgracia, hoy votar a cualquier partido es votar por un partido «señoritista». Viva el abstencionismo.
En efecto, el abstencionismo es una opción. No responder específicamente al comentario también lo es. Muchas gracias por leernos.
Saludos.
En efecto, el abstencionismo es una opción. No responder específicamente al comentario también lo es. Muchas gracias por leernos. Saludos.