Buenaaaas… A raíz del último artículo de filosofía que publicamos en la revista sois muchas las personas que os habéis interesado por la hermenéutica. Debemos confesar que hicimos una pequeña “trampilla” con la última frase de dicho artículo y que reproduciremos a continuación: “[…]existe aún una vía alternativa a los tres grandes bloques teóricos descritos más arriba: que la relación entre lenguaje y realidad sea, a fin de cuentas, un CÍRCULO HERMENÉUTICO.” La idea era, en efecto, dejar abierta la posibilidad a las preguntas, a las dudas, incluso al desacuerdo y al debate. Pero vamos, si no os parece mal, por partes.
¿Qué es la hermenéutica? Veamos lo que nos dice al respecto el Diccionario Akal de filosofía: <<(el) arte o (la) teoría de la interpretación, así como el tipo de filosofía que se inicia con preguntas acerca de la interpretación. Originalmente hace referencia a la interpretación de los textos sagrados, pero empieza a adquirir un significado mucho más amplio en su desarrollo histórico […]>> Por su parte, el magnífico Diccionario Ferrater-Mora explica que <<La voz ερμηνεία significa primariamente expresión de un pensamiento; de ahí la explicación y, sobre todo, INTERPRETACIÓN del mismo […]>>
Partiendo de Schleiermacher a comienzos del XIX y circunscribiéndonos al ámbito de la filosofía, la hermenéutica nos remite a la teoría del conocimiento iniciada por Heidegger, y que luego desplegará Hans-Georg Gadamer en su obra “Verdad y Método”; también podríamos destacar a otros pensadores y grupos de trabajo del siglo XX, como Rudolf-Karl Bultmann, Luigi Pareyson, Paul Ricoeur o la Escuela (Círculo) de Éranos con su hermenéutica simbólica del sentido. Y tampoco podemos resistirnos a hacer mención de la propuesta realizada desde finales de los 90 por el mexicano Mauricio Beuchot, la HERMENÉUTICA ANALÓGICA, con su original y atractiva aportación sobre el univocismo y el equivocismo… muy recomendable si queréis comprender, de la mano de la filosofía, muchas cosas de las que se nos está… ¿…INFORMANDO?
Para completar el itinerario que hemos ido siguiendo desde la primera línea de este artículo, no estará de más citar lo que nos dice la magnífica y utilísima WEBDIANOIA, auténtica joya de la filosofía en la red, que os recomendamos encarecidamente: <<En la actualidad nos referimos con él (con el término “hermenéutico”) más habitualmente a la corriente filosófica que propone como método, en el ámbito de las ciencias humanas, la comprensión de las acciones humanas en su contexto histórico y social, fuera del cual pierden su significado; al mismo tiempo, dicho método señala la dificultad de tal tarea, al poner de manifiesto la heterogeneidad entre el significado (matizado por las creencias, tradiciones, prejuicios y valores, etc) que pueda tener el «mismo» hecho para el investigador y para la época investigada. Esta dificultad parece exigir haber comprendido ya algo para poder comprenderlo, lo que da lugar a una aparente circularidad que se conoce con el nombre de «círculo hermenéutico».[…] >>
Bueno, pues ahí lo tenéis: el CÍRCULO HERMENÉUTICO. ¿Vamos con ello? Cuando decíamos que lenguaje y realidad conformaban un tipo de circularidad no hacíamos una afirmación tajante y rotunda; más bien presentábamos esa posibilidad como alternativa a las teorías tradicionales que han tratado de dar una explicación a la relación entre ambos paradigmas. Si fuera cierto, dicho círculo sería la manifestación primaria de que lenguaje y realidad vienen a ser una misma cosa… en lo que al ser humano se refiere. Así pues, parecería que hubiera una retroalimentación o “interalimentación” (si nos permitís el “palabro”) que afecta a lenguaje (humano) y realidad (humana) creando entre ellos un nexo indisoluble. Si fuera cierto, entonces estaríamos obligados a reconocer algo seguramente terrible: ¡nunca hacemos una descripción aséptica y desinteresada del mundo (“totalidad de los hechos” en palabras de Wittgenstein) sino que INTERPRETAMOS! Por consiguiente todo sería pura DOXA, opinión, parecer, aparentar, pretender… incluso manipular y engañar. De hecho sabemos muy bien que los medios de comunicación suelen interpretar mucho más de lo que informan ¿O NO…?. Si no reconocemos esto estaremos cayendo en la ingenuidad (o en la falacia) de que la realidad y el lenguaje son objetivos. Pues bien: ¡no lo son! La objetividad es una aspiración, una referencia, una meta si queréis… pero muy raras veces se da “de facto”. Los lenguajes pretendidamente objetivos, como el de la lógica, son inevitablemente pobres y, finalmente, resultan inadecuados para dar cuenta de la realidad con toda la riqueza y matices que esta tiene.
Por actualizar, vamos a colocar un ejemplo muy de nuestros días, un gigantesco problemón que traerá consigo (está trayendo ya) dos tipos de consecuencias: las previsibles (ya sabemos cuáles) y las imprevisibles (¡que los 7 sabios de Grecia nos pillen “confesaos”!). Nos estamos refiriendo a la (así llamada) “CRISIS DE UCRANIA”. ¿Se nos está explicando con claridad y objetividad en qué consiste ese conflicto?¿Nos estamos enterando de su historia y de su intrahistoria?¿Están contándonos con ecuanimidad cómo se han ido gestando los interes de unos y de otros? Y la cuestión capital, a nuestro juicio: ¿Por qué los medios de comunicación están dedicando sus esfuerzos a desplegar una hermenéutica de pacotilla, es decir, de mala calidad (en el “mejor” de los casos) o tendenciosa (en el peor)?¿Por qué los medios, en lugar de ser “de COMUNICACIÓN” lo son más bien “de ROTURACIÓN?
Y abundando en el asunto, digamos alguna cosilla más para entender mejor “eso del círculo hermenéutico”. Y es que para la comprensión del problema ( y esto es lo importante y lo complicado) se requeriría una pre-comprensión de dicho problema (de ahí su circularidad). Para alcanzar dicha precomprensión tendríamos, en este y otros casos, que examinar el trasfondo del binomio MEDIO-MENSAJE. Y nos estamos refiriendo con esto a la ya célebre paráfrasis de McLuhan cuando transformó aquello de “el medio es el mensaje” en eso de “EL MEDIO ES EL MASAJE”… masaje que puede ir con o sin aceite de almendras, o más castizamente “con o sin vaselina”. ¿Que todavía no lo veis? Pues vale… la buena noticia es que no hace falta irse hasta Ucrania para verlo: fijaos en lo que ha ocurrido en las ELECCIONES CASTELLANO-LEONESAS… ¿Mejor ahora…?¿Lo veis o no lo veis? Solo una cosa más para acabar; y lo que vamos a decir creemos que es de una importancia casi escandalosa: quien tiene el monopolio del lenguaje-mensaje-masaje… ¡monopoliza la realidad!¡Puede trazar ese círculo a su antojo!¿Cómo, si no, se puede conseguir que una gran masa de gente vote en contra de sus propios intereses? ¿Estamos hablando entonces, aquí y ahora, más de un CÍRCULO VICIOSO que de un círculo hermenéutico…? Podría ser, podría ser…
TXESKO C.
¿…Y ESO DEL “CÍRCULO HERMENÉUTICO?