Probablemente solo con este título ya sabéis que os traigo hoy: Dos de las series de moda en este momento. ¿O sólo es una? En fin, efectivamente, hoy tenemos con nosotros a Mando y al bueno de Boba, o lo que es lo mismo a las series “The Mandalorian” y “El libro de Boba Fett”.
Pero, ¿no te cansas ya de tanta nave y siempre la misma historia? No, me canso de la gente que dice estas cosas. ¿A qué no soy el único que ha oído esta frasecita? Si estáis conmigo: This is the way.
Para comenzar, os aviso que intentaré no dar muchos datos en exceso frikis sobre los mandalorianos, o de Mandalore como planeta o como título, o sobre si la línea temporal de estas dos series y su contenido encajan más o menos en el Canon de Star Wars. Eso es otra guerra para gentes más expertas. Por lo que a mí respecta, los dos son mandalorianos de una u otra manera (aunque sepamos que esto es discutible).
En fin, nosotros a lo nuestro.
Eso sí, algún spoiler puede caer. Pequeño, pero que os puede sacudir bien. Si os atrevéis a continuar, ¡bienvenidos al Credo!
“The Mandalorian”

Allá en noviembre de 2019 (sí, sí antes de vivir una pandemia mundial), algunos de nosotros descubrimos que el dicho “siempre hay más oscuridad cuando va a salir el sol” era una verdad más grande que un templo (Jedi o no, eso ya cada uno que elija) y más si cabe después de haber presenciado los estrenos de la última trilogía galáctica (tampoco voy a decir si es malísima e inaguantable, pero si la comparas con otros productos Star Wars, el resultado es evidente). Comenzaba una serie que a todos nos tenía un poco alerta sobre por dónde iban a “ir los tiros” y si la historia del mandaloriano nos iba a interesar o no.
Sin saberlo, para muchos fans de Star Wars, acababa de nacer un romance que esperemos dure muchos años.
The Mandalorian nos presenta A Din Djarin, aka “Mando”, interpretado por el gran Pedro Pascal (aunque “nunca” se quitará el casco para comprobarlo), un cazarrecompensas Mandaloriano (¿otro?) que va realizando “encarguitos” por la galaxia para ganarse el pan al timón (espacial claro) de su Razor Crest y de paso mejorar su armadura de Beskar (¡Ah! Y con trauma infantil, por supuesto). Aunque suena que estamos hablando de Boba Fett, no es él. Los principios Mandalorianos y su Credo, harán de Mando un cazarrecompensas imbatible, infalible y disciplinado, pero también muy humano (si oye, que no nacer en La Tierra no te hace menos humano…).
Andares desgarbados y una voz seca y metálica que harán que la presencia “eastwoodiana” de Mando tenga una fuerza brutal en esta historia “typical” del far west de nuestro planeta favorito Tatooine.

Primer episodio que nos adentra en la vida de nuestro amado Mando, que nos muestra cómo afronta sus encargos (veremos que tiene que encontrar a un ser y matarlo) y de cómo tiene que lidiar con la peor calaña de la galaxia. Desde el principio del capítulo, los guiños a todo lo que conocemos de Star Wars son infinitos (seres atrapados en carbonita, nuestra taberna maravillosa de Tatooine, soldados imperiales…) y esa es una de las mayores bazas de esta serie. Tocar el corazoncito de cada uno de nosotros. Cuando algo te hace regresar a tu infancia, algo mágico sientes en tu interior. Esto ocurre con esta serie.
Por ello, tras ver a Carl Weathers (ni más ni menos que Apollo Creed) y a Nick Nolte, pensamos que es lo mejor que habíamos visto de Star Wars en años. Pero, de repente y dentro de una cuna galáctica, surge él, su “encargo”. Minuto 35:00. Para mí, el instante que ha vuelto a poner a la saga en lo más alto de la más elevada montaña de Ajan Kloss (venga, que seguro que sabéis de que os hablo…):
¿Pero matará al bebe? Si sois un poco espabilados y tras dos temporadas de The Mandalorian, sabréis que…
¿Hay algo más adorable que baby Yoda?
“The kid” (como así se le llamó hasta conocer su nombre) se convirtió inmediatamente en lo más hablado, publicado, comentado, escrito, adorado en todo el mundo. Normal.
Para empezar, no se llama baby Yoda, así que olvidad este apodo. Su nombre es Grogu. ¿Ok? Yo no le enfadaría… Teniendo claro esto, seguimos.

Grogu, que cuenta con alrededor de unos 50 años es de la misma especie o raza que el maestro Yoda (no os digo el nombre porque según el Canon nunca se ha sabido), es un bebé sensible a la fuerza, con una breve instrucción como padawan y que también vivirá sus pinitos como mandaloriano junto a su papi Mando. Grogu será la base sobre la que gire esta maravillosa serie. This is the way.
Los momentos mágicos en esta temporada son innumerables (y la innegable vis cómica de Grogu). No os los voy a contar. Si la habéis visto los conoceréis (¿y si volvemos a ver la serie para recordarlos?), sino es así, tenéis dos opciones adentraros en una de las mejores historias realizadas (sean o no de Star Wars) en las últimas décadas o seguir siendo gente sin humanidad ni gusto alguno.

Buena trama para este western galáctico, perfecta creación de personajes, de sus historias y de sus sentimientos (de lo más entrañable que encontraréis). Apabullante puesta en escena, efectos especiales de 10 (mejores que los de alguna peli que todos sabemos) con el resurgimiento del Stagecraft (rodar con fondo pregrabado en una pantalla enorme) y con un guion que encaja como un mecanismo casi perfecto (de verdad). John Favreau como creador simplemente chapeau y algunos de sus directores como Dave Filoni, Robert Rodríguez, Bryce Dallas Howard (cada episodio que rueda esta mujer es oro puro y no solo de “Mando”) o Taika Waititi, espectaculares.
Y ojito también a la BSO de Ludwig Göransson, ganador de un Emmy por ello:
NO sabéis la suerte que tenéis los que veáis ahora esta serie sin tener que esperar un año para continuar con la historia, os lo digo.
En definitiva, la primera temporada es brutal (y si Grogu emplea la fuerza quedando agotadito, más), pero es que la segunda no se queda atrás. Seguiremos viendo como la relación de Grogu y Din se afianza y de cómo el destino, a veces, es arrollador e inmodificable (¿o no?). Veremos en carne y hueso a personajes hasta ahora solo animados, como por ejemplo Ashoka Tano (padawan de nuestro amigo Anakin), interpretada por la maravillosa Rosario Dawson o a Bo-Katan Kryze, mandoloriana conocida por la serie de animación The Clone Wars (imprescindible para conocer muchos detalles de esta serie) y la sin igual Fennec Shand (Ming-Na Wen), que ya conocimos también en The Clone Wars o The Bad Batch (¿conocerá algún día Boba a su hermana/clon Omega). Pero también aparecerá Boba Fett (para que le vayamos viendo el careto).

Aventuras, nuevos reencuentros, principios mandalorianos férreos, ritmos apasionantes, el sable oscuro (sí, el mismo), momentos de reflexión y un secuestro… sí… maldito Giancarlo Esposito, maravilloso como Moff Gideon (pero malo como una patada en las… narices).
Último episodio: de lo mejorcito que veréis. A partir del minuto 30:00 en que aparece un X-Wing en escena, las imágenes, son simplemente magia (y lloros, muchos lloros y los pelos como escarpias):
¿Queréis saber quién pilota la nave? ¿A qué ha venido? ¿La fuerza qué fuerza?: si es así, pinchad el enlace. En caso contrario, continuad leyendo abajo (aunque algo ya se ve en el recuadro… ya lo siento…).
Si habéis ignorado el enlace, tendréis que descubrirlo solos, si es que todavía no lo habéis hecho con anterioridad.
Ahora, solo nos queda esperar como todo hijo de vecino para saber cómo continúa nuestra historia mandaloriana. ¿O no…?
“El libro de Boba Fett”

¿Echáis de menos a Mando? Es normal. Pero aquí viene nuestro viejo amigo Boba (el primer mandaloriano a quien todos conocimos). No penséis que va a sustituir a Din, porque eso es imposible, pero bueno, igual os da ALGUNA sorpresa.
Serie que comienza contándonos qué ocurrió con este personaje en “El retorno del Jedi” de 1983, cuando acabó en la panza de un gusano de arena Sarlacc y de cómo sus jugos gástricos hacen envejecer más de 20 años al bueno de Temuera Morrison, el cual ya interpretó a los soldados clon en la primera trilogía (no de manufactura, pero si temporalmente hablando) y al mismísimo Jango Fett (papi/clon mayor de Boba). La edad no solo pasa factura en nuestro planeta chicos.
Una vez puestos en situación y viendo que nuestro amigo Boba ahora es más blando que las tripas de un Tauntaun (pero de verdad eh, que va todo el día sin el casco, y que parece un señor mayor paseando por el parque, alguien que trabajó para el mismísimo Darth Vader, ¿os lo podéis creer?) y le acompañaremos en su nuevo papel como sustituto de Jabba el hutt en Tatooine como su nuevo daimio, con un talante completamente distinto:
«Jabba gobernó con miedo. Yo quiero hacerlo con respeto.»
El paso por la tribu Tusken hizo de Boba un nuevo clon, digo, persona. ¡Grande Temuera!

¿Lo conseguirá? Desde luego, fácil no se lo van a poner. Menos mal que contará con la inestimable ayuda de Fennec, de nuevos aliados (sí, sí un Wookie tocho y negro) y de algún que otro amiguete más… ¡Ah! Y a bordo siempre de su nave, la Slave I, para mí, siempre se llamará así a pesar de los remilgos Disney.
De nuevo, serie muy bien realizada, guiños a la primera trilogía (esa navecita maravillosa de Naboo), a la última (¿y ese edificio con forma de huevo?), con grandes reencuentros con especies antaño míticas y encima emulando a King Kong (si ahora mismo no queréis un rancor no tenéis ni idea de la vida), apariciones estelares (Machete, sí Dani Trejo), nuestro buen amigo Cobb Vanth (Timothy Olyphant, que ya apareció en The Mandalorian con la armadura de alguien) y de nuevo apariciones en carne y hueso de personajes hasta ahora solo animados: Cad Bane como el cazarrecompensas más asqueroso que os podéis echar a la cara (su parecido con cualquier personaje malo malísimo de cualquier western de Leone es simplemente maravilloso).

Y cómo ya os había adelantado, alguna que otra sorpresa nos cae en la historia de Boba. Los tres últimos episodios (la serie tiene 7) simplemente son una oda celestial. Eso sí, que hace de esta serie un simple preludio (a mi parecer) a la tercera temporada de una de la que, igual, os he hablado un poquito más arriba…
Yo no veo ningún problema, y ¿vosotros? Suponía que tampoco.
Arreglados los problemillas con la cara de “ese” personaje (menos mal que tomaron ejemplo del Deep fake del mismo, creado por un fan, para mejorar su aspecto) y con apariciones y explicaciones que no esperábamos tener hasta dentro de un año (minuto 40 del episodio 6, más tensión que en la guerra fría y lo sabéis), todas las tramas se van uniendo para ayudar al bueno de Boba en su nueva (¿y última?) aventura.
Os dejo por aquí también su tema principal a cargo de Göransson de nuevo:
A pesar de lo que habéis leído, todo mi apoyo a Boba ¿eh? Lo cortés no quita lo valiente. Pero la sombra de Din, su prestancia (esa armadura bien brillante de beskar) y su estilo, lo siento, no tienen parangón. No alcanza el nivel de The Mandalorian, pero es una serie muy, muy entretenida. ¿Quién no quiere un casco mandaloriano o un muñeco de Grogu a estas alturas?

Ahora sí, tendremos que esperar para saber qué ocurre con nuestros amigos mandalorianos (más o menos adoptivos o postizos o más o menos chiquititos y verdes…), durante al menos un año…
Esperemos que esta renovada senda, alejada del reverso tenebroso y de unos guionistas pésimos, sea la que guíe los pasos en las nuevas series y productos de esta saga. Lo próximo Obi-Wan Kenobi. Confiamos en ti Ewan.
Espero que hayáis disfrutado tanto como yo con estas dos series.
Este cóctel os lo brinda José V.M. Que la fuerza os acompañe. This is the way.
