“Una cosa chocante, por lo que yo he podido ver, es que los verdugos son siempre personas instruidas, juiciosas, inteligentes y con un amor propio, un orgullo incluso, fuera de lo común”. Con estas palabras de la obra de “Memorias de la casa muerta” de Dostoievski comienza Carlos Bardem a narrar la historia de nuestro amigo Fortunato. Mejor definición de Fortu no encontraréis en ninguna parte.
Llamo amigo a Fortunato, protagonista de esta novela noir, porque sí, porque a pesar de ser un asesino a sueldo, es un “buen tío”, cosa no tan fácil de encontrar en el mundo actual. La vida muchas veces te empuja por caminos que jamás pensaste transitar y que sin embargo no te disgustan. La vida, muchas veces te guarda un papel que pocas personas quieren interpretar.
Carlos Bardem nos hace adentrarnos en la vida de Fortunato, escritor en sus ratos libres, pensador acertado, filósofo contemporáneo, amante apasionado y antifascista convencido, que tiene como profesión, pues eso, ser un sicario. Poco a poco vamos conociendo el día a día de nuestro prota, de cómo sus pensamientos y su pasado sometido a una figura paterna extravagante a la vez que dominante, son el timón de sus actos, de su relación con el mundo. Todo ello sazonado con una visión de cómo el capitalismo y la corrupción han engullido todo lo que nos rodea con nuestro beneplácito tácito.
Ser un asesino no implica ser un desalmado y un loco ¡ojo!, puedes tener principios y elegir a quién y cómo “dar el pasaporte”, siempre que tú jefe te conozca y sepa que encargos encomendarte, como así hace Fernández (magnífico personaje), acompañado siempre de Nino Bravo que escucha en sus antiguos vinilos. Al fin y al cabo, Fortu es un inconformista y cuando se quiere algo en esta vida, hay que bajar a los lodazales para conseguirlo.

Fortunato trabaja para mantener, siempre en la sombra, el equilibrio político. ¿Suena raro? Pero es así. Elimina a aquellas personas que ya no son necesarias en el sistema, en el partido, en la rueda. Él es el artífice de esas muertes “naturales” y “desgraciadas” que hacen que la realidad sea más sospechosa que la propia ficción.
En definitiva, yo le consideraría el Karma político en nuestro país, si te pasas de la raya (a veces literalmente), Fortu irá a por ti y de la mano de los que antes te daban de comer. Paradojas del destino. Claro que, en nuestro país de la novela ¡eh!… Nadie podría creer que esto pueda pasar en la vida real, es evidente… Bueno, a lo que estoy, que me lio yo sólo.
Pero no sólo de trabajo vive el hombre. También de amor y pasión y ahí aparece Claudita para demostrar que hasta los seres que la sociedad considera monstruos, son más humanos que los llamados héroes.
Con todo este cóctel como base, la obra avanza de forma rápida, surcada por numerosos flashbacks, atrapante, irónica, divertida, reflexiva y rítmica a través de los aconteceres en la vida de Fortunato. De lo que ocurre en su entorno y sobre todo, de lo que transita por su psique y de cómo se ha convertido en el hombre que es. ¿Sabéis cuándo leéis algo y decís: Esta frase la quiero recordar? En esta novela tenéis unas cuantas.
¿Puede contarse una historia de tantas formas a la vez? Si leéis el libro lo descubriréis y todo ello con el halo de esa historia digna del mejor cine noir de la mano del mejor Bogart, eso sí en el Madrid castizo. Hablando de cine y como cinéfilo “pesao” que soy, casi al final de la obra hay un gazapillo (perdona Carlos la corrección) cuando se hace referencia a “suicidios” por asfixia. Se menciona a Keith Carradine como integrante de esta práctica, siendo su hermano David, el “pequeño saltamontes” o el “Bill” de “Kill Bill” de Tarantino, el que apareció “colgado” dentro de un armario. Uno que es un friki ya sabéis.
He esperado unos meses para daros tiempo a leer esta obra, pero sí no lo habéis hecho todavía, al igual que hice con Mongo Blanco, os animo a descubrir la historia de Fortu. Ya sabéis que no me gusta daros muchos detalles, descubridlos vosotros mismos. No os arrepentiréis. Os lo garantizo.
Ya veréis que adentrarse en la mente de un asesino, nunca fue tan divertido y enriquecedor, porque, aunque muchos de vosotros no estéis preparados para aceptarlo, el mal sólo es cuestión de perspectiva.
Como siempre con cariño, os sirve esta reseña literaria José V. M.
Fantástica reseña. Sin duda alguna, muy pronto caerá en mis manos este libro.
Muchísimas gracias amiga! Seguro que te gustará! Y muchísimas gracias también por leerme! Que tengas un fantástico día!