Como no podía ser de otra forma, y teniendo tan reciente la noche de Halloween, algo os tenía que traer. Esta fecha para mi siempre ha tenido una energía especial, no sabría explicaros por qué, puesto que nunca he sido de ir a cementerios en estos días, pero el hecho es que siempre la he sentido como algo único.
Me da lo mismo que celebréis el Día de Todos los Santos, El Día de los Muertos, el Samhain (fiesta y celebración pagana precursora de todo esto y copiada, como todas sus demás festividades, por el cristianismo) o Halloween (en la noche del día 31 de octubre, en la cultura inglesa se celebraba la vigilia de Todos los Santos, en inglés, All Hallow´s Eve…), o ninguno de ellos, seguro que es un día en que recordáis más a algún ser querido.

Pero seguro que también es una fecha que os recuerda que existen pelis de terror maravillosas que esperan ser vistas en una noche tan mágica. Pelis que normalmente provienen de novelas del siglo XIX y que, sino habéis leído, debéis hacerlo en que podáis.
Está claro que os traigo un especial pelis de Halloween, pero no el típico, sino uno un poquito diferente. Hoy os hablo de Monstruos, de dos concretamente.
Puesto que en estos días abundan los artículos sobre “Viernes 13”, “Pesadilla en Elm Street”, “Halloween”, “Scream”, entiendo que ya seréis expertos en la materia. Pero… ¿Qué me decís del monstruo de Frankenstein o el Conde Drácula?
Muchas son las pelis que se han hecho sobre ellos, más o menos buenas, pero a montones. ¿Pero de dónde han salido estos seres? Aquí os cuento algo acerca de sus orígenes:
Frankenstein: ¿Quién iba a decir que las consecuencias de la erupción de un volcán iban a ser tan importantes para nuestro monstruo preferido? Pues sí, atentos.
Corría el año 1815, cuando en abril, el volcán Tambora, situado en las Indias Orientales Holandesas (más o menos por la Indonesia actual), entró en erupción. Si ya fue un año difícil para nuestra especie (hambrunas, enfermedades, pobreza), la explosión de este volcán no ayudó mucho, puesto que sus consecuencias se sufrieron en toda Europa. Tal fue la magnitud del suceso que ese año fue conocido como “el año sin verano” debido a la nube de humo que cubrió todo el continente. Esto favoreció aún más la hambruna, al no poder sacar adelante los cultivos por la falta de sol y a la aparición de pandemias. Hasta la meteorología cambió radicalmente.

Se cuenta que esta modificación del clima afectó incluso a los planes de Napoleón en la famosa batalla de Waterloo, obviamente, en su contra y al no prever las consecuencias de estos fenómenos sobre el terreno.
Igualmente, este fenómeno repercutió en la literatura de principios de siglo (XIX claro), y aquí es a donde iba yo. En aquel junio de aquel año frío y tormentoso, varios conocidos se encontraban descansando en Suiza cuando llegó la oscuridad a sus idílicos paisajes. El dato revelador, es que estos amigos eran Mary Wollstonecraft Godwin y Percy Bysshe Shelley (aunque seguro que os suena más por el nombre de casada que adquiriría meses después, Mary Shelley), Lord Byron y J.W. Polidori. Encerrados en la Villa Diodati, al lado del Lago Ginebra y entre copas y “chuflazos” de opio, pues algo tenía que salir. De hecho, Lord Byron retó a todos sus invitados a crear una historia de terror en aquellos días.

De esta apasionante reunión (de la que yo he tenido noticia por una persona muy cercana a la que agradezco me haya hecho conocedor de la misma, puesto que sino este artículo habría sido diferente), nació “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley, que es considerada la primera novela gótica, el poema “Oscuridad” y el esbozo de “El entierro” de Byron y también el relato de “El vampiro” de Polidori (el esbozo que hizo Byron, más o menos contaba la misma historia).
Este personaje, el monstruo de Frankenstein, ha dado lugar a infinidad de pelis con su nombre y alguna de ellas básicas para cualquier cinéfilo. ¿Qué por qué no le llamo sólo Frankenstein? Porque no se llama así. Es el mayor error que se comete con este personaje. NO SE LLAMA FRANKENSTEIN. Se llama el monstruo, o como queráis, pero no Frankenstein. Su creador, el Dr. Víctor si se apellida Frankenstein, el monstruo no. Y por eso lo del “moderno Prometeo”, porque en alguna versión de alguna leyenda mitológica, Prometeo, el titán famoso por conseguir el fuego para los hombres, también moldeó con barro al ser humano (¿a que nos suena también?) al igual que el Doctor diseñó su mayor creación (aunque fuera con pedacitos de cadáveres).
Aclarado esto (que, ya os lo adelanto, os hará quedar de intelectuales en más de una conversación), la cultura popular le bautizó como “Frankie” y poco se puede hacer…
¿Dónde le podemos ver?
En infinidad de films. La Universal y la Hammer fueron clave para su popularidad. No obstante, su primera aparición fue en un corto mudo del año 1910 “Frankenstein” de J. Searle Dawley. En esta peli, la cual se parece poco a la obra original, se representa al monstruo más como a una especie de Quasimodo que a lo que todos tenemos en la cabeza como su imagen paradigmática.
Fue en 1931, cuando los estudios Universal nos trajeron la cinta de James Whale con el grandísimo Boris Karloff como el monstruo.
Más tarde, en 1935, su novia también entró a formar parte de esta iconografía, de la mano de la actriz Elsa Lanchester en “La novia de Frankenstein” de nuevo de James Whale. En ella, la Sra. Shelley, relata a su esposo Percy y a Lord Byron como continúa la historia que ya conocen (¿os suenan esta gente no?).

El monstruo también interpretado por Glenn Strange, entre otros, pero no fue hasta 1957 cuando nuestro amigo volvería a tener unos rasgos muy reconocibles, de la mano, o más bien de la cara de Sir Christopher Lee (Sí, sí, Drácula, Saruman y el Conde Dooku) en “La maldición de Frankenstein” de Terence Fisher. Peter Cushing como Víctor Frankenstein no tiene precio. Cambio radical de los monstruos de Universal, sencillos y de una maldad muy “light” que pasaron a ser más “gores” y con unos instintos homicidas muy marcaditos.
Al margen de miniseries que podréis encontrar, os recomiendo también la peli de “Frankenstein de Mary Selley” dirigida por Kenneth Branagh de 1994 y que más fielmente refleja la novela original y mostrando un monstruo angustiado y triste, gracias al maravilloso Robert De Niro que lo interpreta (de pequeño me daba MUCHO miedo esta peli que ni siquiera es de terror).

Por último, no puedo dejar de recomendaros “El jovencito Frankenstein” de Mel Brooks (1974), que nos narra esta historia en tono de humor. Interpretada por Gene Wilder como el Dr. Fronkonstin, Marty Feldman como Igor (¿Joroba qué joroba?) y Peter Boyle como el monstruo. IMPRESCINDIBLE. La he visto innumerables veces y cada vez que lo hago me parto de la risa.

Al hilo de Polidori, los vampiros han sido clave para cualquier historia de terror. Al margen del origen de esta figura y las formas en que ha sido nominado a lo largo de los tiempos, bien como vampiro o como strigoï, draugr o Nosferatu, su mayor exponente el Conde Drácula. Aquí os cuento algunas cosas sobre el príncipe de las tinieblas, su origen y filmografía escogida.
Drácula: Su origen como personaje de “terror” se puede datar en 1897 cuando Bram Stoker publicó esta novela homónima, en que el conde Drácula era el vampiro con sed de sangre más siniestro de toda Europa. Piedra fundacional para un interminable abanico interminable de derivaciones del personaje, que a su vez está basado en Vlad Drăculea, aka Vlad el Empalador (aunque realmente nada tiene que ver con él). Narrada de forma epistolar y ahora obra maestra de la literatura universal, hasta bien entrado el siglo XX, en concreto hasta 1983 en que entró a formar parte de los clásicos de la Universidad de Oxford, fue considerada una novela marginal y sensacionalista. Así es la humanidad, ya sabéis…
¿Dónde le podemos ver?
Al margen de poderlo ver en nuestras pesadillas, en cuanto a películas se refiere, la primera de ellas, ni siquiera se llama Drácula, sino Nosferatu y se estrenó en 1922, “Nosferatu, eine Symphonie des Grauens” de Friedrich Wilhelm Murnau. Max Schreck interpreta (es peli de cine mudo como por la época habréis adivinado) al Conde Orlok, tío de piel cetrina, más seco que una pasa y más feo que pegarle a un padre. ¿Qué por qué no se llama Drácula? Por lo de siempre, por dinero. Puesto que no contaban con los derechos de autor, cogieron más o menos la historia, pero cambiando los nombres y otros detalles. Aún así, la viuda de Bram Stoker consiguió llevar a juicio a la productora Prana Films y la destrucción judicial de “todas” (quedó alguna como os podéis imaginar) las copias del film. Una pena.

No se quien tiene más susto si Orlok o a la que van a morder cuando se vea el bocao – Jofa Atelier Berlin-Johannisthal-Prana Film -Distribución Kino Lorber
El siguiente film más famoso fue sin duda “Drácula” dirigida en 1931 por Tod Browning e interpretada por el magnífico Bela Lugosi (el cual dicen que su personaje le fagocitó en su vejez, perdiendo la cabeza y creyéndose el propio Drácula, nunca lo sabremos). Aprovecho para recomendaros la peli de Tim Burton, “Ed Wood” (1994), protagonizada por Johnny Depp como el director de cine que ha sido considerado el peor de todos los tiempos y en la que se cuenta parte de la historia de Lugosi, interpretado por Martin Landau. Probablemente sea el Drácula icónico, por supuesto con el permiso del Sr. Lee. Ojo, que, en este mismo año, se estrenó también la homónima “Drácula” hispana interpretando al conde el actor Carlos Villarías.

A parte de las interpretaciones de John Carradine, Christopher Lee es sin duda el Drácula por antonomasia junto con Lugosi. Interpretó al Conde en innumerables ocasiones, casi todas ellas con la Hammer produciendo y con Peter Cushing siguiéndole los talones o clavándole una estaca en el pecho. La primera, en 1958: “Drácula” de Terence Fisher.

Volviendo a Nosferatu, y antes de que se me olvide, apuntad: “Nosferatu, vampiro de la noche” dirigida por Werner Herzog en 1979 y protagonizada por Klaus Kinski y Bruno Ganz, remake de la de Murnau, y “La sombra del vampiro” de E. Elias Merhige estrenada en el 2000 y protagonizada por John Malkovich y Willem Dafoe, en la que se narran los sucesos acaecidos ¿durante el rodaje? de la película primigenia. Si veis la peli, entenderéis la pregunta.
En 1979 Frank Langella interpretó al conde en esta cinta de John Badham y con Sir Lawrence Olivier como Van Helsing. Peli muy setentera pero interesante.
En plan de coña, en 1979 también estrenaron “Amor al primer mordisco” de Stan Dragoti y protagonizada por George Hamilton en el papel de Drácula. Peli divertida.
“Drácula, un muerto muy contento y feliz” fue en 1995 la aportación del grandísimo Mel Brooks al personaje, interpretado por Leslie Nielsen que no se perdía una y siendo el propio Brooks el Dr. Van Helsing.
No puede faltar, “Drácula, de Bram Stoker” dirigida por Francis Ford Coppola en 1992 y protagonizada por el inconmensurable Gary Oldman en el papel del ínclito Conde, con la compañía de Anthony Hopkins, que hace de Van Helsing y no de Hannibal, Keanu Reves como Jonathan Harker antes de ser Neo o John Wick y Winona Ryder como Mina antes de ser la madre tarada de Stranger Things. Peli maravillosísima y muy, muy bonita, siempre claro, a mi parecer.

Para finalizar, echad un vistazo a “Drácula: La leyenda jamás contada” de Gary Shore del año 2014 e interpretada por Luke Evans. No es una magnífica película ni mucho menos, pero narra los orígenes del personaje de una forma entretenida y dinámica.
La filmografía que tenéis sobre estos dos personajes es extensa y ni siquiera os referido ni una cuarta parte de la misma. Buscad que seguro encontráis cosas interesantes. Si os ha gustado y queréis, os traeré más historias sobre vampiros y demás monstruos.
Como veis, la oscuridad no siempre es sinónimo de desgracias, sino que puede dar paso a grandes obras literarias. Por ello, sólo nos cabe esperar que las actuales circunstancias que atraviesa la humanidad, den lugar a nuevas maravillas creadas al abrigo de la adversidad y muestren como siempre, que cuando la oscuridad es más intensa más cerca se encuentra el albor del día.
Os sirve, este cóctel, como siempre con cariño y con sustos y colmillos, José V.M.
Muchas gracias:
Por aportar algo apuntaría y añadiría un personaje que no ha tenido tanta atención, aunque sea conocido, y que es precursor y en buena medida inspiración para el Dracula de Stoker: Carmilla de LeFanu.
Novela que sin tener, si no recuerdo mal, la interesante estructura de epístolas, transcripciones, recortes de prensa, etc. de la de Stoker la precede y suma el tabú de la relación entre ambas protagonistas que, habida cuenta de que está escrita a finales del XIX, es provocadora; Suma al vampirismo, al monstruo, la condena, el miedo y el rechazo de la sociedad hacia aquellos que son diferentes.
Sin embargo me temo que no es un personaje al que se le haya hecho demasiada justicia en el cine y que carece de películas interesantes, al menos que yo haya visto y las que tiene son caricaturas.
Tampoco sé si en una sociedad que va derribando tabúes el monstruo provocador, el condenado, el que roba el alma -principal miedo decimonónico- y que por ello es transgresor y aterrador tiene ya mucha relevancia, ha pasado del terror al pop y quizá con el tiempo a la irrelevancia.
¿Qué hay ya de provocador en una relación lésbica? ¿Qué importa la condenación eterna al que no cree ya en el alma? Si no hay condenación, si no hay culpa, la perspectiva del vampiro cambia.
Gracias a ti! Perdona la tardanza pero por algún problema no había visto tu comentario…
Efectivamente es un personaje poco o nada conocido. El hecho de narrar la historia de una mujer y lesbiana y vampira en la época era complicadillo 😅. Y también coincido contigo en cuanto a que lo poco que se ha hecho es bastante flojito. Curioso que Vicente Aranda y Roger Vadim si que hicieran sendas pelis sobre nuestra prota, pero por lo demás… lo más relevante es que sale como personaje en Castlevania (que ojo, está guay😎).
Y como bien dices, hoy en día el vampírismo está difícil, sin culpa ni miedo al castigo eterno… solo queda sangre y mucha crema anti ☀️ 😉😉. Un abrazo!