HIJA DEL MAR de ALICIA VALLINA

La vida nunca suele ser más fácil, por desgracia, para una mujer que para un hombre. Mucho menos si nos remontamos años atrás, ni que decir si son siglos los que retrocedemos. Si encima focalizamos nuestra atención a instituciones de histórica y marcada tendencia conservadora o misógina como era el ejército, la mezcla es explosiva cual polvorín.

Yo que desde mi adolescencia, únicamente he conocido la figura materna como referente, puesto que la enfermedad se llevó a mi padre y por tanto mi educación desde entonces dependió de mi madre, sé lo que es la fortaleza inhumana y titánica de una mujer (y si es madre, ya ni te cuento). Poder contra cualquier marea, tormenta o cataclismo por venir. La fuerza de la naturaleza en estado puro.

Retrato realizado por Amparo Alupez,de la supuesta apariencia de nuestra heroina, expuesto desde el 2018 en el Museo Naval de San Fernando.

Este es el poder que muestra Ana María de Soto en un mundo de hombres y para hombres (sólo para hombres). Su autora Alicia Vallina, a través de datos reales y documentos encontrados a lo largo de los años como base, imagina las vivencias que pudo tener nuestra protagonista y así, no sólo nos narra de forma ágil y dinámica (y muy bonita) la vida y aventuras de esta mujer, Ana María, sino que nos hace reflexionar sobre los límites de la voluntad, del coraje y del poder del empeño para alcanzar nuestros sueños o simplemente, la libertad.

Es evidente, que esta huida de una vida atada a la incomprensión más desgarradora, no significa lograr siempre tus propósitos, puesto que la línea que separa hacer realidad un sueño o perderlo todo por el camino es demasiado fina y sobre todo muy, muy frágil. El rumbo hacia la libertad no siempre es tan dulce como pudiera imaginarse, pero no por ello hay que quedar preso de la resignación. Ya sabéis, quien no arriesga, no gana… Y esta historia va de eso. ¿Verdad que suena muy bien?

La novela, de esta forma, narra la historia de la primera mujer que se enroló como infante de Marina, como granadero más concretamente, allá en el siglo XVIII, obviamente, mediante la ocultación de su sexo y gracias a la picaresca que le permitió sostener en el tiempo su “secreto”. Ana María, obligada por su padre a contraer un matrimonio de conveniencia típico de los años en que transcurre la historia, por no hablar de lo que ocurre hoy en día…, y más aún si hablamos de esta nuestra España. Nuestra protagonista cansada de una existencia anclada en la esclavitud, decide poner tierra (y mar) de por medio y buscar esa vida llena de aventuras (y libertad) que su hermano Antonio le había contado desde pequeña.

El azar del destino lleva a Ana María a tener que emprender este viaje y experimentar su propia catarsis, teniendo que hacerse pasar por hombre, “mozalbete” como decimos por mi tierra, para poder alistarse como granadero y embarcar en el primer barco que zarpe de la costa. La huida de la realidad ya no es un anhelo inalcanzable.

Aquí comienza la aventura de Ana María. Una aventura que vosotros y vosotras deberéis descubrir. No he comenzado esta reseña de forma aleatoria, puesto que la fortaleza de una mujer, no tiene parangón y no me cansaré nunca de afirmarlo. Por ello, acompañar a Ana María en sus aventuras a través de mares, barcos, compañías más o menos apropiadas, amores imposibles (¿o no?), batallas, enfermedades y todas las dificultades que imaginéis, es algo que no puedo hacer yo en vuestro lugar, pues os privaría de una maravillosa historia que vivir. Como decía Víctor Hugo: “La perseverancia es el secreto de todos los triunfos”.

Ana María es el claro ejemplo de ello.

Este cóctel os lo sirve, entre cañonazos y marejadas, como siempre con cariño, José V. M.

Deja una respuesta

Descubre más desde LaTaska.Info

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo