American Gods y un bifaz

Cada noche, después de dormir a mi cría de sapiens (el día que me toca, pues aquí está todo bien organizado), me siento en el sofá, junto a mi pareja, para disfrutar de un momento de evasión, unos preciados minutos de relajación haciendo lo que más me gusta: disfrutar de una buena serie. Una infusión o un café, una manta y un cojín…¡¡todo listo!! Vamos a sacarle punto.

Comienza American Gods. Una serie basada en la exitosa novela homónima de Neil Gaiman que nació con el inicio del nuevo milenio, en la cual se muestra la batalla épica entre los antiguos dioses ancestrales y los dioses surgidos en los tiempos modernos. Odin, Deméter, Vulcano, la Reina de Saba, los Orishas, Anubis…versus El Dios Mundo, personificación de la globalización, Media, diosa de los medios o el Tecnólogo, dominador de la tecnología y su evolución. Los panteones de los tiempos prehistóricos o clásicos, versus los nuevos modelos de dominación de las personas y del mundo. Nada nuevo bajo el sol…solo transformación.

Desde el Viejo Mundo, cada una de las nacionalidades emigrantes, se llevó a las nuevas tierras a sus dioses, a sus tradiciones, a sus generaciones y sus creencias antiguas. Siglos de ritos antiquísimos, provenientes de diversas culturas y perpetuados, ahora, en la Gran América.

Pero parece que el tiempo lleva a olvidar lo arcaico, las tradiciones se diluyen en los tiempos de la modernidad, de la ciencia y de la tecnología. Hoy solo hace falta crear un bulo en los principales medios de comunicación, para que aquella persona o personas implicadas, sean estigmatizadas para siempre. No importa cuánto de verdad o mentira se haya difundido, ya estás marcado para la eternidad. La eternidad es mucho tiempo…Los Dioses de la Comunicación mandan y todos estamos expuestos. No hay supervivencia si no triunfas en las redes. Mueres cuando las redes quieren.

‌Antaño, los chamanes, druidas o sacerdotisas…expresaban ante sus fieles las necesidades y demandas de sus deidades: sacrificios humanos o animales, ritos y costumbres, con el objetivo de mejorar la situación de la humanidad en cada una de sus regiones, con el objetivo de ver crecer los cultivos o a tu progenie, o de generar inmensas riquezas, tesoros de valor incalculable. Acciones sistemáticas de conservación de la naturaleza y los bienes y recursos que permiten la supervivencia, trances y opiáceos para parecer extracorpóreos en cuevas iluminadas con lucernas de aceite y hueso. Adoraciones mágicas bien estructuradas, para facilitar la vida en este mundo terrenal a quienes no fueron dotados de la inmortalidad. Recursos y vidas regaladas a hombres y mujeres reales que se muestran como la reencarnación de los dioses intangibles.
Control de la humanidad mediante el miedo a no poder sobrevivir ante la inexistencia de recursos, medios o bienes. Control. Población.

Hoy, el control de la información y la educación, son los «nuevos» dioses manipuladores. Redes sociales en las que escondemos nuestras verdaderas personalidades, donde nos convertimos en héroes, heroínas, reyes y reinas, en gente que no somos. Engaños. Rostros virtuales, imaginarios, que los demás creen; características irreales de lo que desearíamos ser, grupos de amistades en los que no encajamos si cada una y cada uno realmente no fingimos lo que jamás llegaremos a ser. Yo hoy quiero ser mi Reina de Saba, o la tuya, que más da, no importa, vivimos en un Matrix permanente, vivimos las vidas de otros, las vidas de quienes ni siquiera existen. El ladrón no es culpable, el honesto es el criminal, si un Dios lo quiere. Sin Media no somos nadie, creemos firmemente que no hay vida, no hay supervivencia. La tecnología se desborda, nos engulle, nos diluye, nos convierte en otros. Es así porque lo deseamos, porque nuestras perfectas neuronas lo necesitan….somos Homo tecnologicus, con lo que todo ello representa: lo virtual, lo evanescente, lo ambiguo, las ráfagas de modernidad, las heridas de guerra en la red. Fábricas que nos engullen, naturaleza devastada, robots que nos sustituyen, armas que nos extinguen, naves que nos expanden. El dios Mundo decide.

Capítulo 6, temporada 3, aquí podemos ver el quid de la question. Neil Gaiman expone de manera sutil para quien no indaga, lo que realmente nos hace humanos y nos coloca a la altura de los dioses que hemos creado: un BiFAZ (herramienta lítica, es decir, en piedra. Es uno de los máximos exponentes de la tecnología de los orígenes humanos. De morfología normalmente amigdaloide, tallado en ambas caras o bifacial -de ahí su nombre- y probablemente instrumento de caza o descuartización). Allí se guardaba el que realmente controla el mundo, donde los tesoros de los dioses «nuevos», en una vitrina, como el bien más preciado. Porque ESTOS y ELLAS, no son tan nuevos, son tan antiguos como nuestra vida misma, como nuestra nueva especie, que en palabras sencillas…ya es vieja, pero realmente muy nueva, depende de la relatividad del tiempo.

¿Qué nos hace humanos.?, ¿ser más o menos agradables, más o menos crueles, más o menos interesados?. Nuestra mente compleja nos permite irnos a los extremos o mantenernos en el promedio, no existe un fin para nuestra especie. ¿Quiénes son los verdaderos dioses?

Pero si hay algo que nos permite considerarnos humanos, describirnos como Homo sapiens, es ser los dominadores en la Tierra de la tecnología. Somos tecnólogos desde los inicios, creadores de tecnología desde nuestro nacimiento, desde que un pequeño gen decidió convertirse en Homo, desde que Lucy y sus antepasados dejaron sus manos libres para portar tecnología, desde que nuestro cerebro decidió que sería extraordinario. Somos un palo que seleccionamos para extraer termitas, somos esa piedra de filos cortantes que nos ayuda a procesar la caza, somos la rueda, un horno, una pieza de bronce, un motor, una radio, un teléfono o Facebook. No existen los Dioses Nuevos sin entender a los Antiguos, no existe la radio sin entender a la piedra. No existe el cerebro sin liberar la mano.

Un BiFAZ e Instagram….el inicio sin un final.

Este artículo os lo ofrece LetiBeRebel

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