Érase una vez una pequeña niña, de cabellos rubios y rizados, de buen gesto y sueños raros. Ella no quería ser princesa, ni madre ni esposa. Quería volar sobre dragones, saltar de árbol en árbol, luchar contra hombres malos y contra ogros bien considerados.
Un día soñó con dinosaurios, al siguiente con simios erguidos, de cuellos altos, muy distinguidos, de manos libres, llenas de piedras y palos, de los que descubrieron los fuegos fatuos.
¡Quiero ser de mayor, lo que quieren ser los niños, no quiero ser princesa, ni madre, ni esposa.! Quiero hacer Ciencia, quiero cambiar las cosas!
La niña se hizo mayor y su sueño se cumplió. Decidió dedicar su vida a estudiar el pasado, para comprender el presente y mejorar el futuro. ¡Y sabiendo que no ganaría un duro!
Decidió hacer Ciencia, de dragones, no de princesas. Ciencia arqueólogica, la de las antiguas cosas.
Pero llegar tan alto le costó. Le costó la ilusión, le costó el amor, le costó la vida y le llegó el dolor. Tenía las alas muy largas y un gigante se las cortó. El gigante del acoso, de manos ásperas, de sueños rotos, amigo de ratas, de moscas, de mocos…
Cayó tan alto, que tardó en llegar al suelo años. Y mientras sentía que aún volaba, no entendía que ya no había ramas donde agarrarse con sus manos. Con esas manos libres, que otros ganaron ¿Dónde me sujeto, si caigo sin parapeto? ¡Yo aguanto sabiendo que ya no hay clavo ardiendo!
Sorpresa niña extraña, que no caes sola ¡A tu lado cae toda la cola! Tod@s han desafiado al gigante y les ha tragado, les ha digerido, les ha expulsado…¡Oh, qué mal saben! Saben a fresco, saben a ideales..bien que de ellos nos hemos librado.
Ellos querían volar muy alto, querían cambiar las cosas, querían discutir las evidencias, las que se discuten para que avance la Ciencia. Querían vivir siendo sinceros, ayudando al progreso sin pisar a ningún «cero».
¡Niña no nos discutas, a los excelentes no se les grita! Niña eres idiota, vete a dormir con las marmotas. No vales para volar sobre dragones, ni siquiera para ser princesa. ¡Pon la mesa!
En la noche le perseguían sombras, le sobrevolaban pensamientos, se rompían ilusiones, le miraban mal unos cientos…
Lo he hecho mal, no debí desafiar al gigante, tienen razón…soy un despojo andante. No obstante….lo hice, y llevo sus garras en mi espalda. Son un trofeo, no me encantan, pero servirán para ganar la batalla que falta. No seré princesa, tampoco quién os ponga la mesa. Creceré guerrera y me acompañará mi compañía entera.
Haremos experimentos en una probeta, cantaremos los himnos de las bayonetas. Tocaremos violines, aunque nos sometan, no bailaremos al ritmo de quienes no nos quieran. Haremos ciencia con futuro, marcharemos juntos aún sin un duro.
Para los verdaderos gigantes de la Ciencia.
Este cóctel te lo sirve LetiBeRebel.
Que bonito relato. Menuda manera de empezar.
La verdad que los cuentos, e historias, contadas de forma divertida y amena, hace que la imaginación de los niños vuele, y quién sabe, quizás salga un científico o muchos, con ilusión de saber, de investigar, de luchar por cambiar las cosas hacia un futuro mejor.
Que bonito es leer, e imaginarte cada escena.
La ciencia, necesita de gente dispuesta a invertir su tiempo, su vida, sus ganas, a encontrar soluciones, remedios, a soñar por un mundo mejor, a encontrar curas, aunar esfuerzos para que en un futuro, enfermedades como el cáncer, desaparezcan, se queden en una amargo recuerdo y nada más; para tratamientos menos invasivos, porque si, los tratamientos curan pero ¿a que precio?, luchar para encontrar curas para futuras pandemias, para que no nos pille sin saber. Tantas cosas son necesarias.
Invertir en ciencia, es invertir en salud, es invertir en el futuro.