Creo que este artículo no da para mucho pero sí que me apetecía aportar mi granito de arena.
Hace unos días me pude ver unos cuantos reportajes sobre redes sociales y como polarizan a través de una herramienta hecha para vender a la sociedad con técnicas clasificadas como de grado militar.
Realmente no soy de los que pienso que las redes sociales sean malas, para nada, todos los partidos políticos se han aprovechado de ellas y las utilizan, desde Podemos, VOX o el PSOE. El problema viene cuando utilizan dichas herramientas para difamar y dar salida a bulos, todos sabemos que los bulos tienen un poco de verdad y un poco de mentira. De hecho están hechos para que la mayoría de la población no sea capaz de neutralizarlos y es aquí donde está el problema.
¿Cómo controlamos a unas noticias para que no hagan daño a la sociedad?
Ayer en el programa de Pardo, hicieron una entrevista a Julia Otero, como siempre tan acertada dijo: “Tendrás un problema con lo que propones como ley, cuando tengas miedo que un rival tuyo coja esa herramienta”
Y realmente lo pienso, la ley como tal es inofensiva, de hecho se aplican ya en muchos países de la UE incluso Facebook tiene ya un equipo de miles de personas haciendo dicho trabajo. El problema viene cuando pensamos a quien metemos en dicho comité para que sea incorrupto y no pueda acceder nadie, sea de quien sea el color político del gobierno. Ya que es cierto que depende de que manos, puede convertirse en un arma de doble filo.
¿Pero de qué nos quejamos?
¿Ya nadie se acuerda del libro de fariña? Fue secuestrado por un juez poco después de su salida…
https://www.informacion.es/cultura/2018/06/22/fiscal-pide-levantar-secuestro-libro-5746902.html
¿Y de esto?
https://www.elmundo.es/elmundo/2007/07/20/espana/1184937587.html
La revista del jueves secuestrada por aparecer los príncipes y ahora reyes copulando.
El problema viene cuando ciertos medios, de “comunicación” han convertido la mentira en su modo de trabajo y alimentar así aquellas opiniones que lo único que quieren es que alguien diga lo que piensan, sea verdad o mentira, y en sede parlamentaría. (Más mentira que verdad)
Podríamos entrar en temas filosóficos que entendemos por verdad o mentira, pero eso es harina de otro costal, pronto hablaremos del tema.
Mi solución no pasa por prohibir, al contrario, este tipo de opiniones son graciosas de ver. Mi solución es educar a la sociedad para que se conviertan en seres críticos, y sepan ver lo que es racional e irracional, y lo que es una mera propaganda de lo que es información. El problema es que todo esto que propongo no se hace de un día para otro sino que comporta acción educativa durante muchos, muchos años.
De momento y sinceramente fuera de mi agrado, es lo que toca antes de que todo esto acabe muy mal.