La alcaldesa de Ripoll, Silvia Orriols, con su discurso xenófobo, refleja el caos de un pueblo destruido por la crisis y un nacionalismo decadente. La desesperanza entre los vecinos alimenta la extrema derecha. Ripoll, que una vez floreció, ahora es un claro ejemplo de cómo la ineptitud política puede generar un caldo de cultivo para el odio.