Manlio Sgalambro, filósofo siciliano olvidado en España, desafía la posmodernidad con su peorismo. Aporta una perspectiva nihilista y crítica que lidia con un mundo decadente. En medio del caos, sugiere que la creatividad y la música son nuestras salvaciones, mientras denunciamos la ruina escondida tras la falsa alegría de la posverdad.