Cuando aún impartía clases tenía por costumbre empezar el curso en primero de bachillerato con un sondeo (a veces por escrito, en ocasiones simplemente hablando) para poner sobre la mesa una cuestión capital (y muy compleja) sobre mi asignatura: “¿En qué consiste la filosofía o, mejor: en qué consiste filosofar?”. Una respuesta que solía hacerSigue leyendo «A PROPÓSITO DE LA MALEGRÍA»