En mi juventud, he aquí una confesión sobre algo de lo que no me avergüenzo, estuve interesado en el satanismo, y en satanás, no como postulante sino como el alumno curioso que todavía soy (ya cada vez menos) y me dediqué durante algún tiempo a investigar aquí y allá rastreando figuras sobresalientes del mundillo luciferino. Así, me llamó la atención por ejemplo Aleister Crowley.