El juego se libra aquí y ahora

Juegan el juego de una guerra santificada a favor de sus intereses, por lo que debemos permanecer atentos a los próximos movimientos. Es probable que pronto lo sepamos y, por ello, debemos ser conscientes de algo: esto no va solo de religión ni de tecnología, sino del robo de las democracias bajo una envoltura religiosa.