En una baraja de póquer, todas las cartas son de verdad, pero no todas valen lo mismo. Si admitimos como premisa que el juego está trucado, qué vas a hacer: ¿dejar que el crupier te dé tus cartas o elegirlas tú?
¿De verdad hay tanta gente perdida en busca de un manual rígido de vida?
¿De verdad no hemos aprendido a ser adultos libres responsables de nuestros actos?
¿Alguien más está cansadito de frases motivacionales egocéntricas, individualistas y superficiales?
¿O de respuestas simplistas y superficiales a los problemas complejos que nos rodean?
Son demasiadas preguntas para un artículo de opinión, pero os aseguro que no son todas las que me rondan la cabeza y me indignan mientras me las formulo.
Por favor, basta de iluminados practicando la sobrecorrección personal públicamente.
Basta de comerciales de ideas y pseudoreligiones alternativas o de ideologías tóxicas y manipuladoras. ¡Los hay para todo! Comida, familia, religión, ejercicio, inversión, política y un largo etcétera que me parece interminable y agotador.
¿Mataron a un Dios para crear un millón más?
Dicho esto, como me encanta la ironía y me cuesta morderme la lengua, aquí va mi opinión iluminada y nada rentable:
Me he fijado en que muchos animan a ignorar las opiniones de nuestro entorno… práctica básica si quieres una buena secta y aislar correctamente a un individuo. Nuestro entorno, los que nos quieren, los que elegimos y queremos, los que nos conocen desde siempre, son la red más segura para tener los pies en el suelo cuando nos flipamos, ¡y con suerte nos dan su opinión entre risas!
Una pista: cualquier idea, creencia o filosofía que no permite la duda o crítica y hace que creas que los demás “no saben”: está destinada a secuestrarte. Si al principio te parece una idea rara, y la cosa va subiendo de nivel progresivamente, huye y pide ayuda antes de acabar castrado o esterilizado literal o metafóricamente.
Normalmente, saber más sobre un tema te hace tener más curiosidad, cuestionamiento, dudas y menos certezas. Y para eso necesitas confrontarlo con el resto del mundo, no alimentarlo con más de lo mismo…
Por ejemplo, los mejores profesionales de cualquier sector suelen ser los que mezclan distintas estrategias y no se encasillan en técnicas rígidas y repetitivas. Estas personas, tampoco suelen tener un líder que casualmente acumula más beneficios y menos restricciones…
De verdad que tanto individualismo colectivo me parece antinatural. Millones de personas buscando individualmente su propia autenticidad mediante los mismos discursos, mismos gurús, mismos productos, mismos rituales y mismas frases motivacionales, que, – ¡oh, sorpresa para nadie! – al no funcionar, dejan paso a la siguiente moda o experiencia.
Somos seres sociales. Creo que vivir es crear un nosotros armonioso, que tolera el caos, no un superyó enfrentado a la otredad. Sé que es difícil porque hace años que el mensaje principal que nos llega es: no confíes en nada ni nadie… pero a la vez, nos quieren seducir con montones de productos para capitalizar nuestra atención, nuestras heridas o nuestros anhelos. Hemos llegado a un punto que cualquier anuncio nos vende emociones en vez de un producto útil. ¿De verdad queremos comprar un yogur que nos emociona y nos cambia la vida? ¿De verdad puede un coche elegirnos?
¡Construyamos relaciones, no sectas encerradas en cámaras de eco! Hay gente que se está tomando demasiado en serio el concepto de seguidores…
Y donde dije digo…. yo propongo el “dudaísmo”, que al igual que el budismo es compatible con todo y con nada. No como nueva doctrina, sino precisamente como rechazo de las doctrinas cerradas y como complemento para todas ellas.
El dudaísmo no es “Nada es verdad, todo da igual.” o «La verdad no existe, me entrego a la extravagancia».
Sería más bien:
“Actúa, piensa, escucha, pero no entregues tu criterio a alguien que te promete haber encontrado todas las respuestas, por muchas horas que este le dedique y tú quieras entregarle.”
Si os gustara la idea, he preparado incluso las primeras normas:
Mi dudaísmo dice:
• aprende a preguntar;
• no te aísles de quienes te contradicen;
• no comercialices ideas ajenas;
• no confundas seguidores con comunidad;
• no conviertas una filosofía de vida en una identidad rígida que vale para todo;
• no entregues tu criterio a alguien que promete tener la respuesta;
• no lleves dinero a las reuniones, si pagas con el móvil… mira, mejor deja el móvil en general que nos está complicando la vida.
• escucha a quienes te conocen;
• contrasta tus ideas con personas distintas;
• acepta que puedes estar equivocado;
• si al principio la idea te parece muy loca, seguramente es porque lo es (mejor no te tatúes el logo);
• y, sobre todo, no utilices la duda para evitar actuar;
no os preocupéis, una vez asimiladas estas sencillas pautas, podemos pasar a los asuntos sexuales y diversas parafilias que toda buena secta que se precie debe enriquecer y cultivar.
En resumen: Dios los cría e internet los junta.
Con todo esto en la cabeza, acabé escribiendo algo de prosa poética existencial, porque es mediante la creación o el disfrute de la obra que algunos digerimos las ideas y así la vida no se atraganta tanto:
“Tenía tantas heridas que dejó de verse la piel y cambió mil veces de nombre para ver si se encontraba.
Pero por mucho que lo intentó, cada nombre nuevo, nunca sustituyó al anterior; se sumó a él y a sus nuevas heridas.
Demasiadas capas para un pastel tan amargo.
Me pregunto cuántos duelos son suficientes para una sola vida.”
Hay una frase del psiquiatra Carl Gustav Jung que, aunque no dice exactamente esto, se acerca a la idea:
«Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestra vida como destino.»
No porque sea un destino mágico, sino porque los conflictos no elaborados o «digeridos» tienden a repetirse de formas distintas.
Ah, otra vez Jung convertido en una máquina de frases para inundar las redes sociales, pues esta es mía:
No sirve de nada mudarte porque tienes termitas y llevarte los muebles.
Cambiar de nombre, creencias, gurú, dieta, pareja, método o identidad no necesariamente significa haber resuelto lo que llevas dentro o lo que realmente buscas.
Si buscas un cambio, no te dejes seducir por ideas simplistas que te evaden de tu responsabilidad; para, transita el duelo y piensa, y cuando creas que lo tienes claro, duda con más fuerza.
Por otro lado, si esto de la duda no te resulta interesante puedes enviarme un bizum de 5 euros mensuales, lo más rápido que puedas. Un equipo de expertos se pondrá a tu servicio y dudará por ti profesionalmente.
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La hipotética baraja del principio sigue ahí, la partida también y probablemente el crupier seguirá sonriendo como un buen comercial.
La pregunta es: ¿quieres ser jugador o ficha?
Lee otros artículos anteriores de Eneída: https://lataska.info/2026/09/24/la-sopa/