Liturgia, poder y gambas: historia íntima del cónclave

Cada vez que un Papa muere o dimite, los medios nos regalan ese teatro opaco, ahumado y milenario que llamamos cónclave. Un reality show medieval disfrazado de liturgia.

Y es que es precisamente la iglesia católica una de las que más sabe de espectáculos y rituales, llevan viviendo de ello desde que aquel buen hombre lo crucificaron, y lo reviven cada dos por tres, en una especie de espectáculo gótico y medio antropofágico, del cual se llama homiliada. comiéndose el cuerpo de Jesús con su sangre, también llamado vino y “ostia”. Pobre de mí, que “ostia” me dio cuando hice la comunión y decidí pegarle un buen trago a la copa. Todavía recuerdo el viaje que me pegó y las ganas que tenia de vomitar. Mi abuela me repetía que no lo hiciera, que era el cuerpo de Jesús. En fin… Por lo menos sé que mi primera borrachera no me la cogí solo… Y creo que fue aquel día, cuando supe que un buen kalimotxo, era la solución para un mal vino…

Pero dentro de todos los titulares apocalípticos que veremos estos días, de un “Papa negro” o que la iglesia parece que hará un giro más “conservador” o “más progresista”, si… querido lector, iglesia y progresismo es un oxímoron. Pues bien, parece que, dentro de todo ese titular amarillista y sensacionalista, a uno le apetece resguardarse de todo esto y le apetece meterse de cabeza en la historia, es ahí cuando te das cuenta que las cosas están hechas de pasado. Así que toca dialogar con él. ¿Me acompañas?

Tenemos que entender que la iglesia es como una gran familia, tenemos a los cuñados, por un lado, a tus padres que intentan hacerte callar para que no le saltes a los cuñados a degüello, tenemos a tu pobre abuela intentando que todo no salga ardiendo. Dentro de todo ese follón, sabemos que las cosas se van a calmar cuando a la mesa lleguen las gambas que solo comes en navidad y todo el mundo calla. Porque saben que; si no se callan y la cosa acaba mal, nos quedaremos sin comer gambas y cabreando a la abuela. Y nadie quiere cabrear a la abuela…

Esto lo llama Francisco, Discernimiento espiritual, o lo que es lo mismo: que tu abuela dejara a todos hablar, se desahoguen un poco, y que después de un rato de bocas secas y cerebros un poco ya quemados, trae las gambas y pone paz en la mesa con lo que sabe que ella va a calmar las aguas, y toma la decisión que a todos más le convenga.

Precisamente eso lo que al Papa le hizo ir a donde está. Fue un poco un Papa que no hacía mucho revuelo a aquellos que le llamaban comunista y que precisamente sus hermanos, los franciscanos durante la época que Francisco estaba en el Vaticano, renegaron de ellos. Digamos que nuestro Francis era un… ni fu ni fa. Esto nos hace, zambullirnos en la historia de la iglesia católica, porque nos va a permitir, -si algún católico nos está leyendo- que calmemos sus ansías, ya que permíteme querido hermano, que no es la primera vez que los agoreros canten sus alabanzas y permitamos que la “luz” nos ilumine.

El libro de Fray Antonio de Molina

Vayamos a los libros, y a uno muy especial, editado en 1610 por un tal Fray Antonio de Molina, monje de la “Cartuxa de Miraflores”. Un libro hecho y editado en Gerona con el objetivo utilizarse como “manual” para los sacerdotes, una especie de video tutorial de Youtube de como “ser un cura” ya que algunos después de la contrarreforma iban muy perdidos. Recordamos que la contrarreforma era una contestación a la acción que había promovido Lutero colgando aquel famoso escrito en la puerta. En el este tal Antonio Molina escribe y cito textualmente:

“Confieffo auer recibido mi animo cierto genero de fuerça, y violencia interior, a la qual no he fabido, ni podido refiftir, que me a hecho poner a efcriuir cofás, que exceden mucho mi capacidad”.

Básicamente, lo que nos está diciendo este pobre monje es que para escribir el libro lo ha escrito por obra divina del Señor. Es un poco en línea con lo que pasa en las decisiones que vayan a pasar dentro del cónclave, muchos de ellos se resguardan en una especie de luz que los guía.

Más de 100 años después, un tal Dominici Macri escribe uno de los primeros diccionarios perfeccionados de términos eclesiásticos, casi podemos decir que es el inicio de la Ilustración en su campo, e incluso alaga aquel movimiento en una página. En este libro se dedica a recopilar todas las palabras clave para esta gran familia católica romana, y escribe en la descripción de Cónclave:

«Aliquando dicitur electio fieri Spiritu Sancto afflante, sed non deficiunt qui dixerint fieri ex astutia humana.»

Con esto, este señor nos admite que quizás las elecciones a Papa no eran tan divinas, sino que también admitía que había astucia política. Y es que también escribe que las elecciones unánimes eran sospechosas de pactos:

Grabados del libro de Macri

«Quando subito et unanimi consensu eligitur, dubitatur an praevia pacta intervenerint.»

Cabe decir querido lector que lo que esté pasando en esas cuatro paredes del vaticano, frente a los frescos de la capilla sixtina, hay de todo menos espiritualidad. Les tenemos que darles las gracias por no demorarse mucho, y pasar página cuanto antes mejor, ya que Macri nos describe también, que las cosas no son como ahora, tan “rápidas”. Durante el cónclave de Viterbo en 1268-1271 los ciudadanos al ver que se demoraban tanto en la elección, quitaron el techo donde estaban reunidos los cardenales. Esto tuvo un gran éxito, y de aquí salió elegido Gregorio X. Vista la experiencia, estableció unas reglas estrictas que se conservan hasta la actualidad (algunas de ellas), otras -por suerte- ya no.

Dejadme que os explique algunas de ellas. Al principio el cónclave no era una ceremonia como tal, sino que los cardenales se encerraban por decisión propia o no:

«Clausura Cardinalium olim non semper erat stricta aut lege imposita, sed ex consuetudine vel metu.»

Pero es que esto no quedaba aquí; durante las próximas elecciones y cuando Gregorio X muriera se instalaría una dieta en el cual, a determinados días de elección, si no salía un Papa elegido, la comida se empezaría a reducir:

 «…Gregorius X statuit ne Cardinales diu remorarentur, poenis etiam victus restrictione.»

Viterbo, techo que se quitó para que los cardenales se apresuraran a elegir al nuevo Papa.

Quizá todo esto os hace reír, pero creedme que a los pobres cardenales que allí se congregaban no les hacía ni puñetera gracia, sobre todo a unos cuantos que durante las elecciones -y por falta de comida- literalmente morían:

«Aliqui Cardinales moriebantur inter longam electionem.»

Pero no pasaba nada, ya que, si las diferentes facciones no se ponían de acuerdo, salía elegido una especie de Papa por descarte, un Papa que desbloquearía las rivalidades entre las diferentes facciones que allí se daban presencia y elegían a un tercero que fuera neutral.

Un poco como lo que pasó en el actual Papa, alguien que ni fu ni fa, que ni levantara grandes pasiones comunistas ni tampoco hiciera cabrear a la gente de Opus Dei o la conferencia episcopal:

«Quando factiones inter se se excludunt, tertius eligi solet.»

Y esto seguro que os suena a vosotros también; ¿os acordáis cuando tocaba elegir ser el delegado y siempre le tocaba ser a aquel que no quería? Pues bien, que sepáis que eso también pasaba, ya que muchas veces, la persona elegida no estaba presente en el cónclave. Recapitulemos, primero se hacia la elección, se bloqueaba a las personas porque no había consenso, y a alguien se le ocurrió ¿oye y si cogemos a alguien de fuera y lo hacemos Papa? Espera, sujeta el cubata, que ahora vengo:

«Electus aliquando erat absens, sed postea acceptavit.»

Así que después ese pobre hombre que le había caído un santo marrón, tenía que decir las palabras que hoy en día todavía se dicen:

«Cardinales interrogantur: Placetne vobis? Respondebant: Placet, pluries repetitum.»

Estas palabras eran dichas de manera reiterada y, sobre todo, repetida tres veces. Debe de ser aquello de la santísima trinidad, por si no le quedaba claro a algunos de los que la componen. Aunque a la iglesia todavía no les queda claro el problema que llevan años intentando resolver, incluso siglos. Yo creo que a este paso acaban antes la sagrada familia, que resuelven el misterio.

Páginas del libro de Macri

Me tenéis que permitir que durante todo este artículo le he metido un poco de chance y mofa, pero es por el simple hecho de hacerlo mucho más llevadero y original. No pretendo menospreciar uno de los pilares de nuestra sociedad (aunque no me guste), sino simplemente poner en valor de una manera histórica y verídica lo que entre esas cuatro paredes acontece con un poquito de salsa, nada de todo lo que habéis leído es inventado. Todo está recogido en libros originales que me han dejado de una biblioteca privada e histórica, y que, con estas palabras he querido poner en valor.

Todo lo que habéis leído, -en tono irónico en algún momento-, viene de una investigación de estos libros, que en algunos casos está en castellano antiguo y muchos otros en latín; ejemplares que en muchos casos existen menos de 5 copias en la actualidad.

Muchos de ellos están en bibliotecas nacionales y que desde aquí quiero agradecer a la persona que me los ha dejado leer, mi agradecimiento y que me haya permitido realizar fotos que también se adjuntan en este artículo.

De esta forma quiero dejar aquí mi granito de arena a todo el montón de información que corre, poniendo en valor el legado cultural del catolicismo y la teología visto desde una perspectiva humanista. Creo que sería muy poco honrado no admitir que la iglesia, su filosofía en forma de teología, ha marcado a toda una cultura desde hace más de 2000, años y con ello, aunque no queramos somos parte de ese contexto.

Porque mientras algunos están ahora proclamando al nuevo “jefe” espiritual del planeta, otros, no se ponen ni de acuerdo para trabajar menos. Acordaros de aquello; las vacaciones de un maestro y la jornada de un cura… A esto último quiero ir, y en este caso me pondré un poco punki, un poco antiimperialista, me acerco, aunque sea desde lejos, a aquello que tanto odiaba Jesús, el primer Hippie de la humanidad. Dejen vivir, y por una vez por todas echen a los comerciantes del templo, aquellos que corrompen la tradición, echen aquellos que comercian con monedas, limpien el templo de corruptos. Porque quizás no tengamos fe, pero muchas y muchos tenemos memoria, y eso también salva.

«La riqueza no es un fin en sí mismo, sino un medio para el bienestar de todos.» Jorge Mario Bergoglio

Esta litúrgia humanista os la ha ofrecido Rodrigo Trinidad Morán

Un comentario en “Liturgia, poder y gambas: historia íntima del cónclave

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