Las noticias arqueológicas de estas últimas semanas han supuesto para mi un cúmulo de sentimientos y sensaciones encontradas. Por un lado se arremolinan en mi cabeza recuerdos muy bellos, de los más bellos que poseo y, por otro, un fuerte dolor de pecho, resultado de pensamientos, situaciones y añoranzas del pasado. Para mí, y los que me seguís lo podéis reconocer, escribir sobre mi paso por el mundo de la Ciencia es como una catarsis y un modo de evitar que mis experiencias, malas o buenas, caigan en el olvido, quizás por duras, quizás por difíciles, quizás por pasadas…
Atapuerca lo ha vuelto a hacer. Atapuerca es un tesoro para desentrañar algunos aspectos claves de la historia de la humanidad, de la evolución. No sé cómo describir lo que para mí y para tantas y tantas personas supone que en la Trinchera del Ferrocarril, donde se localizan los fósiles, se encuentren restos de actividad humana que abarcan un rango cronológico tan extenso. Es espectacular, especial, no hay palabras para expresar esa emoción.

Ya teníamos a H. antecessor, un homínido datado aproximadamente en 850.000 años y descubierto por primera vez el 8 de julio de 1993 en el Estrato Aurora del nivel TD6 de la Gran Dolina, una de las cuevas seccionadas durante la construcción de la famosa trinchera del ferrocarril (Aurora es una arqueóloga que ha estado presente en Atapuerca desde los inicios de las excavaciones a la que se homenajeó dando su nombre a este estrato). Entre sus restos, pertenecientes al menos a 6 individuos, se incluyen dientes o fragmentos de cráneo, mandíbula y maxilar. Gracias al estudio paleo-antropológico se ha podido determinar que los fósiles recuperados muestran una combinación de caracteres arcaicos y modernos. Su descubrimiento supuso aceptar una ocupación mucho más temprana del continente euroasiático y formular algunas nuevas e interesantes hipótesis sobre el cómo, el cuándo y el por qué de este poblamiento. Una verdadera revolución, pero no la última en Atapuerca.
En las campañas de 2007 y 2008 salieron a la luz varios restos humanos en la Sima del Elefante, otro de los excepcionales yacimientos que conforman Atapuerca. Primero un diente, luego restos mandibulares y una falange. El nivel TE9, en el cual se recuperaron, se corresponde con una cronología de aproximadamente 1’2-1’4 ma. Se trataría de una especie desconocida poblando el continente más allá de los tiempos que nos imaginamos. Asociados a los fósiles humanos se recuperaron restos de industria lítica y huesos de animales con marcas de corte y por tanto, procesados por homínidos poseedores de tecnología en piedra, fundamentalmente en sílex. Este hecho implica un importante conocimiento sobre las cualidades de las rocas, la geología y la geografía de la zona o la estacionalidad de los animales y, por tanto, sobre el aprovechamiento de los recursos para la subsistencia. Todo ello hace más de un millón de años.
Puedo recordar el día en el que apareció el primer diente, fue emocionante. Al principio sentimos incredulidad porque otras veces habíamos tenido algún que otro susto. No obstante sabíamos que tarde o temprano “Elefante” nos daría una gran sorpresa, tenía que ser así, lo sentíamos. Por aquel entonces la camaradería, la amistad y el compañerismo predominaban en la excavación. Creo que todas y todos sentimos algo maravilloso por formar parte de ese descubrimiento y lo vivimos juntos. ¡Cuánta ilusión, qué orgullo ser los artífices de aquel hallazgo, después de varios años, cada uno con su aportación al yacimiento, con su vocación y amor por la Arqueología!
La Sima del Elefante fue como mi casa, tan querida que volver ahora no se si me sería factible, demasiados sentimientos encontrados. Algunos de mis colegas arqueólogos y arqueólogas de entonces son de esas personas que guardaré siempre en el corazón con mucho cariño. Vivimos experiencias increíbles. Verlos aparecer como firmantes de un artículo que revoluciona la Ciencia me hace sentir muy bien. Pero también recuerdo algunas situaciones no tan buenas. Y es que dedicarse a la investigación es, como dice el tema de Gun’s and Roses, un “Welcome to the Jungle” en toda regla. En relación a la Sima del Elefante yo lo experimenté en mis propias carnes. Pero en fin….hablemos de Pink, que es lo que importa.

¿Quién es “Pink”?
Rosa si traducimos al castellano. Rosa como Rosa Huget o Pink Floyd. Estimada Rosa Huget, directora del yacimiento con la que trabajé codo con codo y disfruté día a día, quién confío en mi, me otorgó responsabilidades y creyó en mis capacidades (es ahora cuando me duele el pecho). Pink Floyd, el grupo del que muchos de los científicos de Atapuerca son fans, tal y como explica Eudald Carbonell en una de sus últimas entrevistas sobre el hallazgo del fósil. Homenajes merecidos.
Los fósiles de Pink se recuperaron en el nivel TE7 de la Sima del Elefante, dos niveles por debajo del primer hallazgo de restos humanos en la Sima del Elefante siendo, por tanto, más antiguos. Según las investigaciones este estrato estaría en torno a 1’1-1’4 m.a. Se asocian igualmente a restos de actividad humana. Pertenecen a un individuo diferente del que se recuperó en 2007-2008 pero probablemente se trate de una misma especie con rasgos similares a Homo erectus. Es por ello que se ha determinado denominarla Homo affinis erectus (similar a erectus). Sabemos que estos últimos descubrimientos en Atapuerca nos informan de la existencia de una ocupación mucho más temprana de lo que se pensaba del continente euroasiático, mucho más de lo que creíamos al encontrar a Homo antecessor. Recordemos que antecessor se dató en torno a 850.000 años. Así se gesta una nueva revolución en la arqueológía y la evolución humana, nuevamente en Atapuerca.
Con el avance de la ciencia cada vez obtenemos más información sobre la ocupación humana del continente euroasiático, sobre su cronología, las características de sus habitantes, su conocimiento del medio que les rodeaba y sus estrategias de subsistencia. Esto no es baladí, no es anecdótico, no es una película de aventuras o de Ciencia Ficción. Conocer nuestro pasado es clave para comprender nuestro presente y nuestro futuro y es por ello que se hace imprescindible mejorar las condiciones de las investigadoras e investigadores. Se han de redoblar esfuerzos en la financiación de la Ciencia en nuestro país que permitan más hallazgos como este. Se que las condiciones de precariedad e inestabilidad a las que se enfrentan los científicos y en especial las científicas, son abrumadoras, lo viví. La propia directora del yacimiento, Rosa Huguet, relató estas dificultades en una de sus últimas entrevistas. El salario es bajo, la inestabilidad laboral llega hasta casi los 50 años de media, momento en el que algunas investigadoras/es consiguen finalmente un contrato indefinido después de años de “becas” o contratos de investigación temporales. Se investiga mucho mejor con unas mejores condiciones, sin temer por tu futuro y la Ciencia hace avanzar a las sociedades. La situación en España no es alentadora. El hallazgo de Pink y de los demás restos humanos y fósiles se produjo también gracias al trabajo voluntario de un gran número de estudiantes e incluso de científicas/os no remunerados, gracias al trabajo de muchas personas que posteriormente tuvieron que renunciar a su sueño. Todo tiene que cambiar, ya. Como cambian los paradigmas que permiten avanzar a la Ciencia.
Un artículo de @letiberebel hecho con amor y muchos recuerdos