Hace ya unas semanas de esto, pero realmente todavía no salgo de mi asombro sobre el “gran debate” que se marcó Biden contra Trump en el camino de las elecciones presidenciales del fantástico mundo de los EE.UU. Leerse lo anterior con cierta sarna.
Cuando escuchaba a sus contrincantes decirle que estaba “senil” o que no estaba realmente capacitado, lo enmarcaba dentro de un contexto propiamente de campaña electoral, dentro de un marco de desgaste al contrincante. Creo que así lo veíamos muchos, pero lo que realmente no habíamos imaginado nunca es que el tema “iba enserio”, que realmente el pobre hombre creo que no reúne unas buenas capacidades.
Hay algo que, dentro de este contexto, y parafraseando a mi querido entrenador de esgrima Santi Godoy; Biden ha hecho bueno al contrincante. De alguien realmente mediocre ha conseguido como rival auparlo en volandas. Una de las grandes virtudes del mal político, es despertar a tu electorado, pero sobretodo no despiertes al electorado del rival.
Pero cuando hablamos de cualidades, y sobretodo en el momento en que nos movemos, encontramos siempre una línea argumentativa constante: Una especie de necesidad imperante de que nuestros políticos demuestren sus cualidades físicas y psíquicas antes de los mandatos o incluso, en el caso de Biden, le han llegado a reclamar un análisis psíquico para demostrar que tiene sus cualidades para poder gobernar.
Querido lector, ya sabéis que lo que pasa en Estados Unidos no es algo aislado y que muchas de las cosas que vemos reflejadas en el gran continente tienen sus plagios aquí. Sabéis por donde voy ¿no?
Recordáis esta foto:

Pero para que veáis que no solo pego a un lado del tablero político, aquí dejo también un pequeño video del candidato a la presidencia de la Generalitat, Salvador Illa, completando una maratón.
En esta vida las casualidades a veces no son tan casuales y realmente la historia se repite y son muchas las formas que toman. Hace unos días volvía de un maravilloso viaje al antiguo Egipto, y allí, entre otras muchas maravillas arquitectónicas, y poder dormir frente a las pirámides de Guiza, pude ir a ver el gran enterramiento en el desierto de Saqqara. Este yacimiento es famoso -entre otras muchas otras cosas- por la pirámide escalonada, una estructura, que realmente es la primera construcción de estas características, la pirámide es un cúmulo de mastabas, una encima de otra. Pues bien, a sus pies se encuentra un enclave que os dará la llave para comprender este artículo y daros cuenta que lo que somos no es algo anecdótico, sino que es un cúmulo de historias y tradiciones que se nos han ido aplicando a lo largo de la historia.
En el antiguo Egipto, -al igual que también para con nuestra “querida” princesa Borbona-y su formación castrense, pasaban largos periodos aislados para demostrar sus cualidades físicas para poder gobernar y era también usual la demostración de dotes de tiro, salvaguardando las distancias históricas claro, con la implementación de la pólvora. Recordemos también la famosa coletilla de “la preparada”.
Pero volviendo a Egipto, y a los pies de la pirámide escalonada, se encontraba un conjunto arquitectónico singular, que reúne las cualidades de un gran lugar de culto, con sus estructuras típicas y que acaba en una gran plaza con unas marcas de granito. En esa estructura precisamente es donde se realizaba uno de los actos de confirmación del trono de manera periódica cada 30 años. Aunque algunos de los faraones se saltaba esta periodicidad, lo hacían cuando querían reafirmarse en el trono, ya que necesitaban estas pruebas para demostrar sus capacidades de poder gobernar con solvencia.
El lugar es realmente especial, ya que se hacía en una orilla del Nilo, la orilla determinada a los muertos. Un lugar de reposo para los difuntos donde la vida y la muerte se fundían en una y viajaban al más allá.
En el festival de Heb-Sed, el faraón en cuestión era muerto en vida. Era despojado de todo lo que tenía y se le ponía una túnica poco o nada decorada. Durante la duración del festival se le hacía pasar una serie de pruebas físicas y también psíquicas, muestra de ello son los bajos relieves que se ven en algunos lugares de Ramsés II saltando durante este acontecimiento. Permítame aquí una pequeña apreciación y vínculos con la vida actual, con Trump por ejemplo y su magnicidio de hace unos días: ¿Qué mejor demostración de virilidad y arrojo para poder gobernar que volver a la vida después de recibir un tiro de una bala?
Pero siguiendo y volviendo a la historia más antigua, aunque a veces estos paralelismos pueden llevar a la confusión y difundir historia actual con historia antigua. Después de dichos actos, el faraón en cuestión era aceptado por la ciudadanía y como muestra de su valentía y gran solvencia se le retrataba en las grandes estatuas gigantes con un rabo entre las piernas en símbolo de haber estado muerto y resucitado en presencia del Dios Apis, símbolo de fuerza, fertilidad y potencia generatriz.
Y para acabar… Os imagináis a Trump ahora siendo retratado como futuro presidente con la oreja de Van Gogh… Tiempo al tiempo queridos lectores… El presente nunca supera al pasado, se repite.
Este artículo os lo ha ofrecido Rodrigo Trinidad Morán
Para saber más:
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/festival-heb-sed-juventud-eterna-para-faraon_21036
https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1036/juegos-deportes-y-ocio-en-el-antiguo-egipto/