…Les sobra perseverancia, les sobra desvergüenza, chulería. Les sobra energía (y dinero, sí, también dinero) para repetir y difundir machaconamente sus mantras. Aunque les falte talento, aunque les falte conocimiento, aunque les falte altura intelectual, aunque les falte altura cultural, tienen miseria moral más que de sobra (la tienen para exportar a varios planetas con la misma población que el nuestro). Tienen desfachatez, rostro de cemento armado, jeta (jeta, sí, término que se les suele aplicar a las bestias); tienen soberbia, prepotencia, e insisto: perseverancia, tenacidad, tesón. No cejan en su empeño de mentir, difamar, acosar, bullyinguear, amenazar, injuriar. No tienen límites en la difusión de bulos e insidias; no tienen freno en ese empeño de emular a Joselito Goebbles.
Cuando escribo estas líneas aún no ha comparecido Pedro Sánchez, presidente del gobierno, y no pienso especular sobre su decisión de seguir o no seguir siendo primer ministro. Me mantengo a la espera y escribo. Vaya por delante que no soy votante del PSOE como tampoco admirador del señor Sánchez; lo respeto, eso sí, tanto como a su partido. De igual modo que, en su día, me pareció una atrocidad la persecución hasta el acoso y derribo de personas como Irene Montero, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Mónica Oltra, considero que las últimas maniobras contra Pedro Sánchez y su entorno familiar son igualmente miserables y de una vileza insoportable. Por otra parte, a la vera de los porculíticos (léase hermenéuticamente “políticos fascistoides) pastan y eructan su pestilente palabrería insidiosa y torticera los porticulistas (léase, en la misma línea hermenéutica, “articulistas apesebrados de la derechona”); también pacen y perpetran imputaciones (con ánimo de amputar) algunos los ejemplares de cierto ganado selecto, que llegan a ejercer sus cargos gracias a que papaíto-mucha-pasta los mantiene mientras, sin vender un peine, preparan su acceso al Universo de la Toga (<<imputa, hijo mío… tú imputa que aunque no haya base empírica o jurídica, algo queda>>).
Mientras escribo esto continúan los mismos reduntantes y rebuznantes ecos de siempre: <<ETA…eta…eta…>>, <<Venezuela…ela…ela…>>, <<Okupa…upa…upa>>, <<España se rompe… ompe…ompe…ompe…>>, <<Dictadura… ura… ura…>>, <<Que te vote Txapote… ote… ote…>>. Por desgracia siguen siendo legión quienes creen e incluso recitan cual salmodia de secta comecocos la mencionada retahila de sonsonetes. Los porticulistas tachan de esperpento las manifestaciones y movilizaciones de apoyo a Sánchez (y por extensión al gobierno) las tildan de espectáculo casposo y de teatro. Esos mismos aprendices de juntaletras han bendecido, en cambio, aquellas otras (no tan lejanas) manifiestaciones de histeria religioso-cañí que putodefendían Ejpaña a las puertas de Ferraz, incluso caminando de rodillas y arrojando agua bendita por doquier.
La cadena de radio que tengo ahora mismo conectada retransmite la comparecencia del presidente: dice que se queda, que no dimite, que los apoyos recibidos le han convencido para continuar en el cargo.
La derecha extrema/extrema derecha, en todo caso, ya tenía preparadas sus respuestas fuera cual fuere el escenario:
a) Perro Sanxe dimite: << No se va, ¡lo hemos echado! ¡Lo han echado los ejpañoles de bien!>>.
b) El okupa de Moncloa se queda: <<Nunca pensó en dimitir, es un farsante y un teatrero>>.
Como veis, tienen respuesta para todo; siempre tienen razón; siempre ganan (aunque a veces tarden un poco en ganar). Dice ahora mismo uno de los tertulianos que <<en España tenemos los mismos problemas que tienen el resto de las democracias liberales en los países avanzados de nuestro entorno: racismo, auge de la extrema derecha, xenofobia…>>; vale… pues sí, pero no; hay un matiz importante, capital, fundamental: en España no hemos tenido ni tenemos una derecha que se haya enfrentado al fascismo en su forma más virulenta, al nazismo; no tenemos una derecha, mirando a nuestros vecinos del norte más inmediato, por ejemplo, gaullista. Lo que tenemos es una derecha retrógrada, prepotente, caciquil, tan posfranquista como neofranquista, rancia, irrespetuosa. Eso es lo que tenemos. Una derecha que solo acepta las reglas del juego cuando son ellos quienes deciden a qué jugamos y cómo jugamos. Una derecha manipuladora, falaz, que insulta, que descalifica, negacionista… fascistoide hasta la médula. Tenemos algo que las demás democracias no tienen y que, por tanto, sobra y genera un déficit democrático cada vez más insoportable.
Casi estoy acabando, pero antes un inciso: ¿Alguien ha reparado en otra noticia, de esta misma mañana aunque se veía venir desde hace tiempo…? La noticia a la que me refiero mencionaba (pasando de puntillas por el asunto, eso sí) los ultimísimos grandes beneficios que ha obtenido la banca, y citaba a dos de las mayores entidades del ramo, cuantificando dichas ganancias de tal modo que triplicaban las obtenidas en el ejercicio anterior. Ante esto, se me ocurre pregunar “a botepronto” a sus señorías de la derecha: ¿Cuál es, entonces, el problema? ¿Que no rezamos el rosario? ¿Que abortamos mucho? ¿Que “elegetebeizamos” impúdicamente como pendones desorejaos…? Si sus amigos banqueros se forran, que parece ser lo más importante, ¿cuál es el problema? ¿Acaso el gobierno está desarrollando una política sustentada en una ideología gay de extrema izquierda e independentista…? Pues díngannos dónde, cómo y cuándo. ¿Les preocupa una ley de amnistía cuando ustedes y sus cofrades viven en un contexto de amnistía permanente, un contexto de impunidad ilimitada…? ¿Acaso peligran el estatus económico y los negocietes de sus amiguitos? Pues, parecerlo, lo que es parecerlo, no lo parece.
La única explicación que se me ocurre para ese galope desbocado y sin frenos (ni vergüenza) de “nuestra” derecha (nuestra y de nadie más) es que, pura y simplemente, quieren mandar de forma visible y no tácita. Es una derecha (además de fascistoide) acomplejada, enfermiza, patológica, nostálgica de esa vida en blanco y negro en la que Antonio Molina nos cantaba aquello del <<Emigrante-adiós-mi-España-querida>>, la España del besamanos, de la milana-bonita. No solamente quieren mandar (que ya mandan) sino figurar y que desfilemos (de rodillas a poder ser) saludándolos mientras nos miran bajo palio, luciendo un condescendiente paternalismo hipócrita y santurrón. “Nuestra” derecha, amigas y amigos, no tiene remedio; y ahora mismo siento que este país tampoco lo tiene… ¡Ojalá esté equivocado!
TXESKO C.
AUNQUE LES FALTE TALENTO…