Carta abierta de Roberto Macías, ex trabajador de UGT-A, que será citado como testigo el próximo 6 de febrero de 2023, ante la Audiencia Provincial de Sevilla, que investiga la posible financiación ilícita del sindicato:
Estimados lectores de Taska.Info,
Hoy, me siento impulsado a confesar ante ustedes una reflexión personal que me ha acompañado en los momentos más difíciles de mi vida, antes de entrar y abordar los aspectos que rodean el juicio de UGT. Quiero compartir con ustedes que, en estos años de incertidumbre y desasosiego, cuando pensaba que naufragaría en aguas turbulentas, encontré la noble figura de René Favaloro, que fue en cierto modo mi tabla de salvación. En su lucha y convicciones, encontré la fuerza para mantenerme fuerte y no claudicar en mis objetivos. Es Favaloro, una especie de estandarte, que me ha guiado en las horas oscuras y sobre él quiero hablarles.
Favaloro, fue un renombrado médico, se enfrentó a la corrupción en el sistema de salud argentino con una valentía y honestidad poco comunes. Su lucha no fue solo contra la corrupción en sí, sino también contra la indiferencia y complacencia que a menudo la rodean. En su historia, veo reflejadas mis propias batallas. Como él, he sentido el peso de la soledad en la lucha por la justicia, la frustración ante un sistema que parece favorecer a los corruptos y el dolor de ser incomprendido y, a veces, rechazado por aquellos a quienes intento proteger. Sin duda, los activistas y denunciantes de corrupción, somos los nuevos parias de un sistema que se proclama libre y democrático.
Pero su ejemplo me ha mostrado que, incluso en las circunstancias más adversas, es posible mantenerse firme en los principios y luchar por lo que es justo.
La historia de Favaloro resuena con mi propia experiencia. Al igual que él, me he enfrentado a un sistema que muchas veces parece favorecer la corrupción sobre la justicia, y he conocido la soledad y el sacrificio que conlleva el defender la verdad. Sin embargo, no me arrepiento de los pasos que he dado. Aunque mi camino ha sido difícil, la convicción de haber actuado correctamente me da paz y fortaleza para continuar.
Acepto que con estos argumentos, muchos puedan pensar que soy una especie de bohemio o romántico; pero mi naturaleza es soñar y creer que es posible vivir en una tierra más ética, decente y libre de corrupción.
La decisión de exponer la corrupción en UGT ha sido una de las más difíciles de mi vida. He sufrido represalias, he sido marginado y he enfrentado una infame acusación judicial. Sin embargo, en cada paso de este camino, me he inspirado en la fortaleza y la determinación de Favaloro. Su legado me recuerda que la lucha por la justicia y la integridad vale la pena, sin importar los obstáculos.
Hoy, me encuentro en un punto crucial de mi vida, donde las consecuencias de mis acciones están plenamente presentes. Pero no me arrepiento de haber elegido el camino correcto, el camino de la verdad y la justicia. A pesar de las dificultades y desafíos, sigo creyendo firmemente en la importancia de luchar contra la corrupción y de vivir una vida guiada por principios éticos.
Nuestro amigo Favaloro se cansó de luchar a los 77 años. Su carta de despedida merece ser compartida por ser un recordatorio de la importancia de apoyar y proteger a quienes se enfrentan a sistemas corruptos. Este es un fragmento: «Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga. Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz. Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata. No puedo cambiar.»
Respecto al tema de UGT, debo comparecer como testigo el próximo 6 de febrero. Nadie piense que daré un paso atrás. Nadie dude de que contaré y mantendré mi verdad, aunque sea lo último que haga.
¿Qué es lo que se juzga?
La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado una pena global de 26 años de cárcel y 200 millones de euros de multa por delitos continuados de fraude de subvenciones y falsedad en documento mercantil para cuatro ex responsables de la federación andaluza de UGT. Francisco Fernández Sevilla, el ex secretario general de UGT-A que se vio forzado a dimitir por el escándalo en diciembre de 2013, se enfrenta a una petición del fiscal de 7 años de cárcel.
Idéntica pena de 7 años ha sido exigida para Federico Fresneda, tesorero del sindicato durante 15 años entre 1998 y 2013; otros 7 años de prisión para María Charpín, secretaria de gestión económica durante la etapa investigada y ex vocal de la comisión de garantías de UGT Confederal; y 5 años de cárcel para Lola Sánchez, responsable del departamento de compras. En total, son 26 años.
A estos cuatro ex responsables de la central sindical, se suma Enrique Goicoechea Salazar, administrador y consejero delegado de la empresa del sindicato Soralpe, un cargo nombrado por la comisión ejecutiva de UGT-A. Este procesado también se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 7 años de prisión y a una multa de 50 millones.
Sobre el sindicato podría recaer una posible condena de 290,7 millones, ya que la Fiscalía ha pedido que sea responsable civil subsidiario de todo el supuesto fraude, que se eleva a 40,7 millones, y «responsable solidario» de los 250 millones en multas que solicita en total para los cinco ex dirigentes del sindicato y Soralpe. UGT-A insiste en que no hay delito alguno en este caso.
Sigo confiando a día de hoy, en que «los ex dirigentes de UGT-A no se vayan de rositas», que los responsables asuman su responsabilidad y la organización devuelva a los españoles el dinero indebidamente desviado para otros fines.
UGT tarde me di cuenta que luchaba más por un partido corrupto como es el PSOE, y que los hornados trabajadores creíamos que eran en verdad los discípulos de Pablo Iglesias, pero con el tiempo me di cuenta que nunca apoyaron ni a los trabajadores ni las clases más humildes de este país.
soy Carmen Fernández y vivo en Asturias