Hoy se ha producido algo de lo que siempre sueñas que pase en el mundo del futbol; Que un pequeñito, gane a un grande.
Ese viejo mito “cristiano”, en el que David se carga a Goliat con una honda. Un pequeño hombre mata de una pedrada a un gran monstruo con astucia y una mucha valentía. Hoy el unionista de Salamanca ha ganado a un todopoderoso Villareal propietario de la familia Roig o más conocida como Mercadona.
Y todo podría quedar en nada, si no fuera por la forma en la cual David ha derrotado a Goliat. Ya que el pequeño David tenía algo que los otros no tenían, y era la fuerza de la colectividad y la participación activa y asamblearia de más de 4000 personas.

Unionistas de Salamanca nace de la necesidad de recuperar un club mítico como era la Unión deportiva de Salamanca extinta el 18 de junio del 2013. Hacer que vuelvan esas tardes de gloria en el Helmantico contra el todopoderoso Barça y su mítico 4-3 un 5 de enero del 1998.
Un grupo de personas y ex directivos de aquel sueño se juntaron en una pizzería -que poco después patrocinaría al club en sus primeros años de liga- y armaron un proyecto bajo un lema “un socio un voto”. Y así ha sido hasta ahora, son muchos los grupos inversores que han contactado con el club hasta la fecha, pero la contestación es la misma; no se admiten empresas o grupos inversores en la directiva, y solo se puede colaborar si se patrocina el club.
Porque este club nunca se ha fiado de políticos o ayuntamientos. Han sufrido en propias carnes la ineptitud de los dirigentes del ayuntamiento. Haciendo que ellos mismos tuvieran que pagar los costes de una instalación de césped natural en unas instalaciones deportivas municipales y en la actualidad la ampliación de los espacios para prensa y banquillos. Este equipo saltó a los medios de comunicación nacionales no por sus gestas deportivas sino por conseguir entre los aficionados más de 100.000 euros en menos de 24h para poder instalar un césped en condiciones gracias a una campaña de crowdfunding.
Y es que esta es la gran clave de hacer las cosas de forma diferente. Hannah Arendt tenía una idea en la cabeza muy clara sobre la participación en la vida social de las personas. Creía que; para una sociedad futura, en la cual cada uno se cierra en sí mismo por culpa del capitalismo, derivado de la necesidad de preocuparse de sus asuntos privados más que de los asuntos públicos, tenía un antídoto perfecto: la participación política. Ya que un exceso de preocupación de la vida privada y económica provoca una desconexión total de las personas y sus ámbitos sociales, creando conflictos y cortando puentes de dialogo entre personas ¿os suena?
Pues el proyecto de unionistas viene precisamente a recuperar esa idea. Una idea social y colectiva, huyendo del pragmatismo capitalista del dios don dinero y recuperando la vieja idea de que una cabeza puede más que un musculoso brazo cargado de monedas.
¡Por que sí! El futbol es política, ya que esta gente en una pizzería decidió arrancar el proyecto de Unionistas con una idea que afecta a muchas personas. Contraponiendo en la balanza una idea que los demás clubs del territorio español no habían explorado o no se ha explorado en lo que llamamos el futbol moderno.

Y en ello estamos y nos dirán que somos unos romanticones. El límite no sabemos dónde está y donde puede llegar a estar forma de entender el futbol en el momento que estamos. Pero lo que tenemos muy claro es que hemos llegado y hemos puesto encima de la mesa un debate y una forma de entender el futbol. Porque frente a sus millones y sus estadios con más de 90.000 personas sin que nadie anime, se encuentra una reina Sofía (el estadio en el cual se juega) lleno a las 16:30 de personas dejándose la garganta. Sabiendo que animando se animan a sí mismos a continuar nadando a contra corriente, para que el equipo y la sociedad pueda tener una muestra de que se pueden hacer las cosas diferentes.
¡Sí se puede!