La verdad es que en el mundo de la arqueología podemos recopilar un buen número de anécdotas para hablar largo y tendido. Algunas de ellas son habitualmente recordadas por muchos de nosotros y nosotras en clave de humor, otras no tanto.
Estoy segura de que quienes leáis estas líneas y os dediquéis u os dedicabais a la arqueología os sentiréis representados ya que muchas veces la historia se repite en contextos iguales o similares.
!Os animo a escribir las vuestras propias en el post asociado a este artículo y crear un anecdotario aún mayor y más variado!
Pongámonos en situación: excavación arqueológica, estudiantes e investigadores con pico y pala o “trabajando fino” como a veces se dice, es decir, con instrumental para extraer materiales más pequeños o ir con “más delicadeza”:

– Buscadores de oro. !Cuántas veces habremos escuchado a las personas que se acercan de manera curiosa a ver que es lo que hacemos tirados en el suelo o en posturas imposibles!. Y cuántas veces nos han dicho: “¿estás buscando oro?” ,“¿hay monedas?” o…”y si encuentras algo de mucho valor ¿te lo llevas a tu casa y no dices nada a nadie?. Esta, para mi, ha sido una de las anécdotas más recurrentes. Nos reímos y, en nuestro afán por hacer entender nuestro trabajo, explicamos que el valor no es monetario, si no histórico. !No me digáis que no os ha pasado!
– Dinosaurios y cavernícolas. He de decir que yo me dedicaba a la arqueología prehistórica, ese ha sido el punto de partida de muchísimos comentarios. Por ejemplo: “¿buscas dinosaurios?, ¿cómo vivían los dinosaurios con los cavernícolas?, cómo hacían los humanos para sobrevivir con esos animales tan grandes?,¿ los cazaban?”. Evidentemente estos comentarios pueden venir de un desconocimiento de la persona que los realiza y ahí está nuestra labor divulgativa y de socialización del conocimiento, lo cual es una parte muy importante de nuestro trabajo. Pero otras veces todo viene con bastante “rin tin tin” y es entonces cuando respondes, ya de mala gana “en la Prehistoria no había dinosaurios, los humanos y los dinosaurios nunca convivieron. La Ciencia que estudia a los dinosaurios es la Paleontología, nosotras investigamos los restos de la actividad humana”. Entonces te das la vuelta y sigues con lo tuyo, no sin soltar una risita traviesa mezclada con una especie de indignación.
–Indiana Jones y Lara Croft. Ambas películas han servido para acercar al gran público el mundo de la arqueología, es cierto, pero flaco favor que han hecho en algunos temas. El Doctor Jones muestra la labor educativa y esa parte fundamental de enseñanza de la materia. Es evidente que permite dar a conocer el mundo de la Academia y la investigación asociados a la arqueología. No obstante el arqueólogo no es una caza tesoros, ni ha tenido que enfrentarse a los nazis en la búsqueda del santo Grial, ni los tesoros que se encuentran son mágicos en si mismos (en el sentido literal de la palabra) si no que guardan la “magia” de la historia que los ha creado. Que conste que para mi las películas de Indiana Jones han sido y son especiales por muchas razones. Y qué decir de Lara Croft, una guerrera en toda regla en la búsqueda de maravillas encantadas y enfrentamientos de película. No somos Lara Croft, no nos peleamos por conseguir los restos materiales de antiguas civilizaciones (a no ser con las administraciones claro, lo cual a veces resulta mucho mas sangriento). Y la verdad, tras horas al sol, con pico y pala o haciendo contorsionismo, no estaríamos en tan buenas condiciones como ella. Pero somos felices.

–Yo tengo cosas en mi casa. Uno de los comentarios que creo que más nos toca es aquel que reza: “pues yo encontré una herramienta, monedas, un busto, una escultura, un yacimiento…y ahora tengo un montón de cosas en casa, cuando quieras te las enseño”. Uf, no por favor. No nos hables de expolio. Los restos arqueológicos son patrimonio de todos y deben de estar salvaguardados y ser entregados a las autoridades pertinentes para su estudio y recuperación. Perdemos tanta información valiosa descontextualizando….Ahí es cuando volvemos a nuestra actitud educativa, de educar en el respeto y valor de nuestro patrimonio. Ya no os digo cuando nos explican que tienen detectores de metales o conocen a alguien que en su casa tiene de todo y lo vende por Wallapop.
– !Qué maravilla tu hobby!. Partimos de la base de que el mundo de la investigación es precario, que no hay una estabilización laboral hasta pasados los 40 y que se normalizan actitudes que precarizan el trabajo y la ciencia. Esto lo hemos hablado muchas veces, os animo a buscar en LaTaska. info el apartado de artículos dedicados a la ciencia precaria. Ahora muchas me diréis: “ostras que rabia escuchar esto y cuantas veces lo hemos oído”. Me refiero al típico comentario de: “bueno, aunque no cobres mucho o no haya trabajo o estés trabajando 24 horas, no te puedes quejar, que es tu vocación. Es que poder trabajar en tu hobby es una maravilla”. Señores y señoras, la arqueología es el trabajo de desentrañan nuestros orígenes, de conocer de donde venimos para saber a donde vamos. Si no conocemos nuestra historia estamos condenados a repetirla (frases estas a menudo muy empleadas por nuestro sector). Soy arqueóloga, me gusta lo que hago pero también suelo comer cada día, tengo que vivir en algún sitio y además he de pagar facturas. No vivimos como nómadas (aunque a veces lo parezca), queremos tener una vida estable como cualquier hijo de vecino. De nuevo toca ayudar a hacer reflexión y visibilizar la realidad del sector.
Lo cierto es que podría hablaros de tantas y tantas anécdotas: “¿buscas la tumba de Tutankamon?, “vas a llegar al centro de la tierra de tanto excavar”, “¿solo encuentras huesos y piedras?, menudo rollo”, “¿has excavado esqueletos?, madre mía que asco o que mal rollo?”, “por aquí habrá espíritus, ¿no?” (véanse algunos capítulos de Cuarto Milenio al respecto, donde la veracidad científica brilla por su ausencia y da alas a muchas actitudes más que extrañas y más paranormales que el propio programa), “¿eres doctora, doctora de qué?, podrás hacer recetas entonces, ji ji ji”, “os deben de pagar un pastón”, “¿y para estar picando tenéis que estudiar?” (hay algunas viñetas por ahí circulando al respecto de esta típica frase en algunos diarios de tirada nacional). En fin, si me pusiera a recordar con más profundidad aún podría relataros unas cuantas más de estas…
Ahora os animo a ser vosotros y vosotras quienes nos expongáis situaciones, momentos divertidos y no tan divertidos, lugares y conversaciones. Vamos a crear un gran anecdotario arqueológico.
Un artículo de @letiberebel desenterrado cuidadosamente del yacimiento de sus recuerdos.