PINOCHO de GUILLERMO DEL TORO

El amor y la muerte como fundamento de la propia existencia, no es sino la constatación de que la humanidad basa sus cimientos en éstos, y así se hace visible en esta nueva versión del clásico de Carlo Collodi a manos del maestro Guillermo del Toro junto a Mark Gustafson.

Eso es Pinocho. Amor por vivir, amor por sus seres queridos; pero, por supuesto, como todo amor, lleva algo de sufrimiento y en este caso mucho de oscuridad.

Tras ganar el Globo de Oro a la mejor película animada de este año (esperemos que el Oscar también) y teniendo pendiente traeros unas líneas sobre nuestro colega de astillas, vamos a ver que nos depara esta peli realizada con la técnica de stop-motion.

¿Es una de las mejores películas de este pasado 2022? Seguramente sí. Vamos.

Pinocho arranca en un pequeño pueblo de la Italia fascista de Benito Mussolini, con un prólogo en que se nos narra la vida de Geppetto junto a su pequeño hijo Carlo. Esta primera parte (fundamental) del film, establece las bases de cuál será el discurrir tanto narrativo, como cromático, intuyéndose desde el minuto uno el “estilo del Toro” inconfundible. El apabullante poder narrativo de este señor es simplemente impresionante.

Tras ello y ya con un nudete en el estómago, empezaremos con la historia “típica” de nuestro nene de madera favorito. Eso sí, con bastantes diferencias con respecto a la adaptación de Disney (tanto de dibus como la última de Tom Hanks) y con más similitudes con la obra literaria original.

Pinocho es un niño (de madera y con su característica nariz chiva mentiras, por supuesto) rebelde e hiperactivo que deberá aprender cómo es el nuevo mundo al que ha llegado tras ser creado por su padre y gracias a la ayuda del hada madrina que convierte la esperanza y amor de Geppetto en vida a través del pequeño Pinocho. No, el hada no es como la estáis imaginando, de hecho da un poquito de inquietud su apariencia.

La mezcla es explosiva. Menos mal que Sebastian J. Grillo estará a su lado para velar por él y para intentar que comprenda el mundo que le rodea de la mejor forma posible. Este Pepito Grillo (entiendo que la J. es de José) es más peculiar si cabe que el que recordamos, gruñón y con consejos efectivos pero facilones. Éste tiene un retrato de Schoppenhauer en su casa (que por cierto es un hueco en el tronco que hace de pecho de Pinocho), así que os podéis hacer una idea de como se las gasta el tío.

Pinocho pronto descubrirá que la vida no es tan fácil y que casi todo lo que le rodea intenta aprovecharse de él e incluso hacerle daño. Una mente inocente y pura es un gran reclamo para el mal y Pinocho deberá salir indemne de todos los peligros que le acecharán.

En esta versión, no serán comidos por una ballena, sino por otro animal que da más miedo, no se convertirán en burros (aunque queda muy bien expuesto lo que es el fascismo y su deseo interminable por el control de todo lo que le rodea), ni como os he dicho aparecerá un hada madrina bellísima y adorable. Eso sí, aparece un nuevo personaje: Spazzatura, mono tullido y feo que acompañará a nuestros amigos en su aventura y que tendrá una de las evoluciones más marcadas del film. Como dato: su nombre es basura en italiano. Ahora no, pero cuando la veáis: otro nudito en el estómago.

Spazzatura, más malo que la tiña… o ¿no?.- Netflix- Guillermo del Toro.-

Y… bueno no os cuento más, pero repito, no se parece a la historia que conocemos. ¿Pero hay final feliz? Bueno, aunque la felicidad es un estado relativo y muy subjetivo, yo diría que sí.

El centro de la historia no es tanto el aprendizaje que os he referido (que es importante, ojo), sino la muerte. Esta es la auténtica protagonista de la historia y cómo nuestro amigo de nariz puntiaguda debe encontrar el camino para comprender la misma. O por lo menos aceptarla. El nudo del estómago aumenta.

¿Pues anda que no es oscura y siniestra esta versión no? Pues sí y encima con un claro alegato antifascista, así que no veáis como mola.

Pero, ojo, que también tiene canciones, como esta de “Ciao Papa” compuesta por el propio del Toro:

Unido a un diseño de personajes y un stop-motion dignos del mejor de los orfebres (Frank Passingham) y que te hace recordar inevitablemente al inigualable Ray Harryhausen, desde que comienza la peli ya se nota ese pequeño goteo, aunque incesante de toques de terror. Evidentemente, es una peli de del Toro. Al que no le guste, ya sabe dónde está la puerta.

Destacar también todos los guiños que introduce su director del Toro a su propio universo, desde que Ron Perlman (Hellboy) dobla a Podestá (líder fascista del pueblo) o el propio Hada que “anima” a Pinocho que tiene unas alas sospechosamente parecidas al Ángel de la muerte de Hellboy.

Esos ojitos en las alas…

Os dejo también este enlace a Twitter para que veáis esto que os comento y cómo la España Franquista de “El Espinazo del Diablo” (2001) es a los ojos de del Toro igual de terrible y oscura que la Italia de Mussolini. Escenas calcadas que hacen que la piel se te erice sin remedio.

Por último, esta imagen:

Dos de sus personajes más reconocibles del “Laberinto del Fauno” tienen cabida en esa vidriera que no me gustaría ver a mi en una noche de tormenta.

¿El elenco? Inmejorable. Grillo con la voz del maestro Jedi más molón, Ewan McGregor, Gregory Mann como Pinocho, Finn Wolfhard como Polilla (niño que aparece en la historia y que es hijo de Podestá), David Bradley como Geppetto (simplemente magistral este hombre), Tilda Swinton (como hada y como muerte), Cate Blanchett como Spazztura (habla poco pero dijo que quería participar sí o sí), Christoph Waltz como Conde Volpi (el de las marionetas no podía faltar), John Turturro como Dottore o Burn Gorman como Priest.

Otro personaje nuevo… La muerte…. .-Netflix-del Toro.-

Del Toro destila gota a gota en este film su cine más puro de terror, fantasía y muerte, mezclados con momentos de ternura y de amor como solo un genio puede alternar de esta forma. Una película dura pero entrañable que te dejará con el nudo en el estómago del que llevo avisando todo el tiempo. Puede que una de las obras cumbres por el momento de Guillermo del Toro (constatando algo que quienes le seguimos sabíamos hace muchos años) y desde luego una revisión al clásico completamente acertada y no apta para niños. Pinocho nunca fue mi film de Disney favorito porque me daba cierta “cosilla”… y la vi muy pequeño… así que si hubiera visto esta… ni os cuento.

El amor y la muerte son la piedra angular de la vida y del Toro nos lo muestra a través de la bondad de un niño que a pesar de ser de madera, demuestra más humanidad que el mundo que lo rodea.

Como concluye la película: “Lo que tiene que pasar pasa y luego ya no existimos”. Ahí es nada. Nudo en el estómago.

Os trae este cóctel, amargo pero intensamente bonito, José V.M., como siempre con todo su cariño.

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