Modelo 77, descubriendo la COPEL

Acabo de ver en el cine “Modelo 77”, sin duda, tiene lo que necesito para que una película me enganche y piense que ha merecido la pena verla. Durante las dos horas y cinco minutos que dura la película, mi cuerpo ha pasado por un montón de emociones, sentimientos y estados opuestos, a mí con eso ya me vale. Rabia, alegría, tristeza, complicidad, dolor, esperanza, indignación, ansia, angustia, interés, enfado, excitación, risas y algunas lagrimillas a razón de algunas emociones mencionadas.

Me llamó la curiosidad cuando me dijeron que la película iba sobre la Coordinadora de Presos en Lucha, más conocida como la COPEL. Me parece que es parte de la historia, de la mal llamada transición, que o te interesa particularmente o es algo desconocido. Solo por eso, agradezco que alguien lo haya llevado a la gran pantalla y auguro que la verá un gran número de personas por el buen actor (a mi parecer) que la protagoniza, Miguel Herrán.

La verdad que yo no tengo ni idea de cine y por eso, ni mucho menos, pretendo hacer una reseña del film de Alberto Rodríguez pero sí un pequeño análisis comparativo del “basado en hechos reales” de algunas de las cosas que me han llamado la atención y he echado en falta.
En la película, aunque muestra alguna pincelada de como la COPEL va haciendo reuniones para organizarse, no acaba de quedar clara su estructura política, la toma de decisiones de forma horizontal y su condición autorganizativa y asamblearia digna de admirar teniendo en cuenta la cantidad de personas que la conformaban y su contexto.

En cierta parte, Modelo 77, se me ha quedado “coja” en el enfoque y la contextualización. Me parece que pone la mirada a la parte de la acción directa en respuesta a las violencias, el silencio y las opresiones ejercidas por parte del “Nuevo Estado” contra la Coordinadora. Apenas pone el foco en las diferentes reivindicaciones previas como por ejemplo, las instancias masivas a través de escritos al Rey reclamando los derechos humanos en las cárceles postfranquistas o la llamada a la huelga general en los talleres para mejorar los sueldos de los presos.

Aunque sí, deja entre ver los aires fascistas de los funcionarios. Muchos de ellos, en los hechos reales, ex militantes de la división azul entre otras joyitas. También plasma parte de la violencia extrema que estos ejercían y que denuncian, en la actualidad, Amnistía Internacional, el Comité Internacional contra la tortura o el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona y diferentes asociaciones.
Otra de las cosas que me ha parecido ver un poco distorsionada en la película es la disolución de la COPEL, me levanté de la butaca con una sensación de desilusión, de alguna manera parecía que se desvanecieron rendidos por el “no a la amnistía” cuando la brutal represión y la introducción de la heroína en las cárceles, tuvieron mucho que ver.

El hecho de que “La Modelo” sea el escenario de la peli, imagino que se debe a la acertada intencionalidad por parte del director de mostrar la construcción del panóptico de Bentham para dar la sensación de vigilancia y control constante que sin duda queda bien transmitido.
Sin tener yo ni idea de cine ha logrado que salga de mi zona de confort para escribir estos apuntes y recomendaros el documental llevado a cabo por algunos ex presos sociales que pertenecieron a la COPEL y que se puede ver en youtube a través de este enlace.

Como dicen eso de “la curiosidad mató al gato” espero que os acerquéis a los cines a descubrirla y que por lo menos, tal y como me ha pasado a mí, penséis que ha merecido la pena.

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