Buenaaaas. Pasaba por aquí y me dije que hoy debía escribir algo diferente. No sé si lo habéis oído por ahí, pero al parecer la filosofía y la ética vuelven a recibir la acostumbrada puñalada trapera institucional. Muchos dirán: “¡que se jodan!; total, no sirven para nada…”
Se suponía que hoy, siguiendo el plan cronológico que me había trazado, iba a hablaros de la filosofía moderna intentando explicar por qué podría estar aún de actualidad. Pero precisamente por eso, porque la actualidad manda, he decidido cambiar de tercio e improvisar “esto”. Vaya por delante que dentro de poco, ya que he mencionado lo de “cambiar de tercio”, dejará de haber como dijo el torero “gente pa too” cuando alguien le explicaba aquello de que a don José “le pagaban por pensar”… Ya… pero… “por pensar… ¿en qué?” Pues, por pensar, “maestro”, pura y simplemente por pensar. Ejercitarse en el pensar es una buena idea, en serio. Buena para no acabar siendo un siervo-servil-ignorante; para poder aspirar a ser una persona autónoma; para tener los instrumentos precisos y adecuados en la construcción de una actitud crítica; para no ser el tonto que sigue al tonto; para no ser un mero consumidor de la sopa boba; para desandar el camino de la idotez cuando te dé la gana (y retomarlo cuando quieras, si es tu deseo, pero sabiendo lo que haces); para poder aprender a aprender; para usar la lógica más allá del mero-cálculo-sirviéndose-de-los-dedos (dedo acusador incluido); para dejar de ser el imbécil que mira al dedo cuando el sabio señala el cielo…
“Ya… vale… muy bien, profe; te está quedando una pataleta preciosa (¡plas!-¡plas!-plas!-¡plas!-plas!-¡plas!-plas!-¡plas!-plas!) Pero… al final, ¿para qué sirven la filosofía o la ética…?¿las podemos usar para construir centros comerciales…?¿valen para hacer máquinas de imprimir dinero?..¿podrían ser útiles para que el telepredicador de turno convenza a las masas de que asalten capitolios?¿se alcanzaría, gracias a ellas, el objetivo de poder brincar en la pista sin que se derrame el contenido de nuestra jarra repleta de espumosa birra-udinale-patatine-Santo Carlo…?¿Acaso tienen alguna finalidad en el mundo de los grandes negocios…?¿Ah, no…? ¡Pues a la mierda!. Y además, Txesko, ¿a ti qué mas te da, si ya estás jubilado?…” Aun así, aun con todo lo dicho dentro de esas últimas comillas, recojo el guante y continúo.
Dicen que la formación clásica, la reflexión crítica, no sirven para construir puentes… Bueno, a lo mejor sí que valen para eso al menos en sentido figurado, ya sabéis: metafórico. Tender puentes de comunicación entre personas y culturas, puentes de entendimiento.
También dicen que esas “cosas” tan vetustas como la filosofía y la ética no curan enfermedades… Pero quizá, si pasamos por alto ciertas restricciones a la hora de definir qué es “enfermedad” y vamos más allá de aquéllo que aparenta ser solamente fisiológico… más aún: si somos capaces de enriquecer con otros contenidos eso-llamado-fisiológico u “orgánico” a lo mejor nuestra concepción de la enfermedad acaba yendo un poquito más allá de la cataplasma, e incluso más allá de la aspirina (o del prozac). Quizá entonces hasta seamos capaces de ver en la actividad filosófica una función ortopédica (lo dijo Ortega, no yo) para mitigar la memez y hasta combatirla exitosamente. Acaso podamos asociarla a una misión terapéutica, higiénica, saludable en una palabra…
Y es que a mi juicio la pregunta no es “¿para qué sirve la filosofía (o la ética)?” (¡cuántas veces me habrán agredido con ella!) sino, más bien: “¿nos interesa mitigar y combatir la memez exitosamente?”. Pues bien: es posible que no interese. Incluso puede que no resulte oportuno aprender a detectar las conductas mezquinas ni a combatir la miseria moral. Es posible que lo más conveniente sea generar expectativas donde nos imaginemos siendo isleños ocasionales-guapitos-de-cara-y-adeptos-del-danonismo-corporal, o miembros (¿miembras?) de ese seguidismo hacia culebrísticas ficciones otomanas (tan de moda últimamente y donde todo es falacia y donde todos mienten). ¿Será entonces esto último lo que de verdad interesa? Pues seguramente sí… ¡Y líbrenos el Altísimo de ciudadanas y ciudadanos incómodos! ¿Profes de filosofía, o de latín, o de griego, de cultura clásica, de ética…? ¡A los leones!¡Aquí lo que se necesita es pan y circo…! (…y los buenos negocios, por supuesto).
En fin, Serafín… Tengo la certeza que todo esto empezó hace ya bastantes años; pero alcanzó su punto álgido cuando los grandes gurús de la ingeniería financiera empezaron a hacer metafísica con la economía, es decir: cuando convirtieron al propio dinero en mercancía. Seguramente fue una coincidencia, pero ya por aquel entonces se decidió eliminar, verbi gratia, la asignatura dé Ética en 4º de ESO suplantándola por un sucedáneo residual, mal diseñado (horriblemente mal diría yo) que llamaron “filosofía” y cuya marginalidad (siempre me negué a llamarla “optativa”) la obligaba a competir incluso con las Tecnologías de la Información como si de una alternativa contra estas se tratara (!!!???). A todo esto, os transcribo las palabras de una amiga y ex-compañera de departamento (sic.): “[…] Si a lo que está pasando le sumamos una cierta cantidad (no muy grande pero lo suficientemente cantosa) de compañeros/as con escasa o nula motivación, acaso acomodados en la siesta de la inacción más militante, frecuentemente inmersos en un largo empacho de soberbia y engreimiento, pues eso: tenemos lo que tenemos” (ya veis: por su parte, corporativismo… cero-patatero) ¿Y cuál podría ser el resultado de esa suma (también llamada adición) a la que se refería esta compañera? Pues sencillamente ocurrió que la ética se nos fue por el agujero del inodoro para no volver, criaturas… y la filosofía acabará tomando el mismo camino: ¡tiempo al tiempo!. Y mira que, como bien suele decir mi amigo Txetxu, “la FILOSOFÍA no es útil ni inútil: es que es INEVITABLE” (sic.).
Y sí, pero finalmente… pese a su inevitabilidad, parece que sigue siendo necesario combatirla; de forma directa o indirecta, es lo mismo. Da igual cuál sea la reforma educativa de turno, la contrarreforma, la requetecontrarreforma o la antirrequetecontrarreforma (¡Que no nos falten las pincepalabradas ni los brochalenguajetazos!) insisto: da igual el signo político que predomine en el ministeriaje, la ministrosofía o el meningisterio de turno… el objetivo es arrinconar, sitiar, asediar, repudiar, estigmatizar, vilipendiar, difamar, ningunear a la filosofía. El asesinato de la ética y últimamente su entierro (o incineración, qué se yo…) es un misil en plena línea de flotación que acabará (insisto) hundiendo la nave de la filosofía. ¿Motivos para semejante atrocidad? Al parecer es preciso dejar sitio para cosas más necesarias o, como yo prefiero calificarlas: más convenientes; que cuando se trata de cerebros rapados la ocasión la pintan calva… ¿o no?. Y si desde la poltrona hay que mentir, pues se miente y ya está; si hay que incumplir promesas y pactos… pues eso: se rompen y sanseacabó.
Tranquis, que ya termino. Una cosilla más a modo de dato: ahora también desaparecerá la filosofía en 4º de ESO. Primero fue la ética, ya lo hemos dicho y reiterado más arriba. Pero al fin y al cabo, ese alumnado de 15 y 16 años… ¿pará qué leches necesita el pensamiento crítico y menos aún reflexionar sobre cuestiones morales?¿Acaso el objetivo final no son los grandes negocios?¿no habíamos quedado en que la vida se resume en un-todo-por-la-pasta…?. Vale, entonces ahora sí: ¿Para qué sirve la filosofía? Sencillo: en estos últimos lustros viene a ser algo así como el saco de las hostias para todo “zoónpaidopolitikón”(*) que se precie; así pues, ¿es útil o no?. Gracias por vuesta paciencia.
(*)Zoónpaidopolitikón: palabro neo-aristotélico para etiquetar al animal político cuya misión puntual y pasajera es perpetrar reformas lerducativas en la enseñanza.
TXESKO C.
SIRVE PARA HACER NEGOCIOS? AH… ¿QUE NO…? ¡PUES A LA M…!