PORQUE NO ES UNA EFEMÉRIDE CUALQUIERA: 21-10-1971, NERUDA PREMIO NOBEL

Hoy, 21 de octubre de 2021, hace 50 años que recibió el Nobel de Literatura Pablo Neruda. Aquel mismo año de 1971 ya habían transcurrido 100 desde que finalizara abruptamente el imposible primer amor de una de nuestras grandes pensadoras, María Zambrano. Y 1971 fue el año en que tuvo lugar la Matanza del Corpus en Ciudad de México, perpetrada por paramilitares a sueldo de un gobierno corrupto, atrocidad denunciada por Octavio Paz con toda la contundencia que merecía algo así; obviamente sabéis que el mexicano, años más tarde, fue igualmente galardonado con el Nobel. Hace también 100 años, en 1921, Publica el filósofo bávaro Max Scheler su obra “De lo eterno en el hombre” que, si bien no es uno de sus trabajos más conocidos, tiene su aquél como veréis más adelante. Pues bien, esos son los números: 50, 100, 50 y otra vez 100.
“¡Vaya una forma rara de empezar un artículo sobre una efeméride! Pero… ¿no nos ibas a hablar sobre Neruda y su premio Nobel?”. Bueno: pues sí, y no; o sí, pero no; o no exactamente, pero también. El articulito de hoy es en realidad algo parecido a un plato de la, así llamada, “cocina de fusión” tan de moda últimamente. Más que un plato vendría a ser una tapa (o un pintxo, quizá) pues en la Taska solemos preferir cosas no demasiado extensas, por eso solamente serán unos pequeños chispazos para invitaros a conocer un poquito mejor o a revisitar a esas cuatro grandes personalidades de la cultura universal.
Abundando en el símil de la gastronomía como referencia “peatonal” hagamos breve mención de unos ingredientes que, escarbando superficialmente en las biografías de los cuatro nombres propios del primer párrafo, no son difíciles de adivinar: poesía, filosofía, política y ética. Vamos allá.
María Zambrano (la cual curiosamente había nacido, como el gran poeta chileno, en 1904, ¡vaya-vaya con los números!) fue una ferviente admiradora tanto de Pablo Neruda como de Octavio Paz quienes por motivos políticos mantuvieron una tormentosa relación amor/odio (los hay que añaden el choque de egos como detonante). Sabemos que los tres llegaron a coincidir en España y que muy especial fue su encuentro en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura celebrado en Valencia en julio de 1937, cuando por tanto ya había estallado la Guerra Civil. Dicho evento, como no podía ser de otro modo, adquirió un marcado carácter antifascista y de compromiso con la democracia.
Algunos años después, en el 41, Paz y Neruda protagonizaron un altercado en el que casi, o sin casi, llegaron a las manos. El enfado les duró hasta 1967 cuando se reencontraron en Londres e iniciaron, si no una reconciliación, sí un acercamiento sincero y cariñoso. Todos los cronistas coinciden en destacar la alegría del poeta Mexicano cuando su homólogo chileno recibió el Nobel en el 71. Para despejar cualquier duda al respecto Octavio Paz ya se había pronunciado sobre la posibilidad de que su amado-odiado amigo-enemigo fuera candidato al galardón, asegurando que si había dos autores latinoamericanos que merecieran tal distinción estos eran Borges y Neruda. Dos años más tarde, cuando el poeta chileno falleció en oscuras circunstancias durante el golpe de Pinochet, el mexicano lo lloró amargamente; y en 1993, coincidiendo con el 20 aniversario del óbito, Octavio paz acuñó estas palabras: “Murmuro el nombre de Pablo Neruda y me digo: lo admiraste, lo quisiste, lo combatiste. Fue tu enemigo más querido”.
Allá por noviembre de 1938 aparece en la Revista Hora de España un artículo de María Zambrano titulado “Pablo Neruda o el amor a la materia”. Tal y como nos cuenta Pamela Soto, en dicho artículo encontramos pistas importantes para rastrear la relación teórica entre la española y el chileno en virtud de tres indicadores claves como son la contextura política de la 2ª República, una crítica al proceso de subjetividad procedente de la modernidad y una firme propuesta estético-política para articular el vínculo entre mundo y ser humano. Coincidimos con la profesora Soto García redescubriendo en el artículo de María Zambrano las implicaciones filosóficas presentes en la obra de Neruda, cuando revisa las categorías de cuerpo y materia, que desembocan en una ruptura con el corpus teórico de la modernidad. En esa misma línea, aunque no exactamente en el mismo sentido, escribió Anthony Stanton su artículo “La sacralización de la materia: María Zambrano y Pablo Neruda”. Finalmente, en referencia a la conexión poético-filosófica entre la pensadora española y el poeta chileno, es más que recomendable leer “Filosofía y poesía: María Zambrano y Pablo Neruda” de la profesora Sara Almarza donde, entre otras cosas, se nos advierte que la filosofía y la poesía aun pareciendo ser “inclinaciones diferentes”(sic.) comparten no obstante idéntica finalidad.
En “Homenaje a María Zambrano”, Octavio Paz se manifiesta muy entristecido por la muerte de la pensadora en 1991 y se refiere a ella como “una voz que venía de lejos” en referencia a su redescubrimiento del espíritu en tanto que energía transformadora de la realidad y donde hay una hipóstasis entre espíritu y latido del corazón (como síntoma y efecto de la vida en su mismidad) que se pone de manifiesto en la conexión necesaria, aunque nunca evidente, entre el ritmo del pensamiento y ese otro, inaprehensible para la palabra, que podríamos denominar “ritmo del corazón” ¿Diríamos, por tanto, que no hay inteligibilidad sin sensibilidad…? Pues si no esto, algo muy parecido. Obviamente, esa “voz que venía de lejos” nos retrotrae a Pascal y a su famoso aserto “El corazón tiene razones que la razón desconoce”. En todo caso Octavio Paz y María Zambrano compartieron la convicción de que hay en la poesía un soporte tanto material como formal que permiten que se eleve el pensamiento; y esto es algo que, además, los reconecta a ambos con Neruda.
Para cuadrar este… “círculo a cuatro” (!!!???) solo me queda sugerir la relación de Neruda, Paz y Zambrano (sobre todo esta última) con la axiología de los valores propuesta por Max Scheler y a la que tantas veces se refirió la filósofa malagueña como punto de referencia para su propio pensamiento. “Lo eterno en el hombre” (1921) la obra del pensador alemán que citaba casi al principio de este artículo es, propiamente, un ensayo sobre fenomenología de la religión; pero su conexión con este modesto trabajo que hoy os ofrezco no es tanto el contenido en sí del ensayo de Scheler cuanto la dirección hacia la cual apunta dicha obra. Con respecto a esta figura de la fenomenología, nos dice Miguel Oliva Riobóo, uno de los grandes especialistas en el filósofo muniqués, que “la fuerza y la pasión que transmitía a su mundo espiritual, a sus ideas, a sus escritos, ese entusiasmo con que impregnaba todo lo que tocaba a su mente, parecía inundar también lo más prosaico de su naturaleza”; por eso no es de extrañar que María Zambrano lo tomara como referente a la hora de abordar la poesía y su conexión con la filosofía, especialmente cuando se trataba de Neruda. Pero es que esto mismo nos conduce igualmente hasta Octavio Paz porque, en el fondo (no ya en la forma), inmersa en la poesía, hay una búsqueda común de ese “no-sé-qué” (¿sentido de la vida?) por parte de Neruda, Zambrano y Paz; pensemos que en algunos momentos de sus vidas los tres padecieron el drama del exilio, como los tres manifestaron su profunda preocupación por el puesto del hombre en el cosmos (título de la más celebrada obra escrita por Scheler). En palabras de María Zambrano, Max Scheler describe la situación del hombre como la de alguien que no tiene un espacio propio, un medio, una casa (1993); la autora malagueña, en su prólogo a la edición de 1973 de “El hombre y lo divino” ya apuntaba a algo relacionado con esto mismo y que está muy presente en Octavio Paz y Pablo Neruda: […] “Búsqueda esencial, por tanto, búsqueda de la esencia sagrada, inasible, de lo humano que sin embargo se muestra de múltiples maneras, bajo aspectos que hemos denominado «los dioses», «el tiempo» o «la historia»”[…].
Bueno, pues nada más, salvo invitaros a que disfrutéis de las magníficas obras que nos han legado estas cuatro grandes figuras de la cultura… y muy especialmente, por ser hoy el día que es, de todo cuanto nos dio el añorado Pablo Neruda.

Bibliografía:
-ALMARZA, Sara. “Filosofía y poesía: María Zambrano y Pablo Neruda”. Rev. Santiago de Chile Nº54, 2003.
-SOTO GARCÍA, Pamela. “María Zambrano y Pablo Neruda: Un análisis estético-político a partir de las categorías de cuerpo y materia”. Rev. d´études ibériques et ibéro-americaines, Nº12-Automne 2017.
-STANTON, Anthony, “La sacralización de la materia: María Zambrano y Pablo Neruda”, en “Homenaje a María Zambrano”. Colegio de México, 1998.
-SANTAMARÍA VELASCO, F. “La persona: amor y valor en la filosofía de Max Scheler” Rev. Colombiana de Humanidades, Nº74, 2009. Universidad Santo Tomás de Bogotá.
-MORENO, Hugo. “Entre Platón y Antonio Machado: Filosofía y Poesía de María Zambrano y el arco y la lira de Octavio Paz”, en “María Zambrano: Palabras para el mundo”. Hispaninc Monographs, Madeline Cámara & Luis Pablo Ortega ed. Newark, Delaware,2001.
-DEL RÍO VERGARA, Blanca. “Octavio Paz y Pablo Neruda: la mirada de un premio Nobel a otro premio Nobel. Rev. Aguja Literaria, Santiago de Chile, abril 2016.
-VÁZQUEZ -PÉREZ, J.A. (trad.) “Los ojos del alma”: la filosofía de María Zambrano” , en Proyectos de Invstigación La “Escuela de Madrid” y la búsqueda de una filosofía primera a la altura de los tiempos. (Ref. FFI-2009-11707)
-OLIVA RIOBÓO, Miguel, en su estudio, traducción y notas a SCHELER, Max, “El puesto del hombre en el cosmos”, Guillermo Escolar Ed., Madrid, 2019

TXESKO C.


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