¿Cuántas veces a un político le hemos escuchado?
-Si me votáis os prometo que os subiré el salario mínimo interprofesional-
Creo que no hace falta ser un “as” o saber mucho de política para acordarnos de cual o cuales lo han hecho.
Algunos te podrán decir que es populismo, otros como yo te podrían decir que “Materialismo político”.
Pero aquí os planteo un problema. ¿Qué pasa si os dijeran que el materialismo político ha sido el “cáncer” para el discurso de la izquierda?
Vamos a poner todo en contexto y explicar que es el materialismo político.
Esta mirada materialista de la política, la podemos encontrar sus inicios, casi, en la Grecia antigua donde Aristóteles y su manera de ver la filosofía inicia un largo camino que ya su maestro Platón le lleva a sus primeros pasos. Diríamos, que Aristóteles inicia el largo camino de la ciencia y los descubrimientos científicos, dejando de lado el espíritu de Platón que se centraba en los sentimientos y su manera de ver la filosofía. Digamos que inicia el camino del Empirismo o el Materialismo que todavía reina en nuestra sociedad actual de mano de las ciencias. (Muy resumido).
Siglos después, cuando Adam Smith pone cara y ojos al actual liberalismo y empieza a sentar las primeras piedras de esta manera de ver la sociedad, define el dinero y lo material que poco después Marx vuelve a escribir en el capital.
Podemos decir que el materialismo está en nuestros inicios como ser humano, incluso la iglesia se suma a ellos ya que preferimos rezar a un hombre que a una idea abstracta.
Para acabar esta pequeña introducción vamos a poner como la RAE explica el materialismo:
“Concepción del mundo según la cual no hay otra realidad que la material, mientras que el pensamiento y sus modos de expresión no son sino manifestaciones de la materia y de su evolución en el tiempo.”
Volviendo a nuestro tema central, alguno podría decir que el materialismo es la consecuencia del constante recorte en derechos por parte de las fuerzas opuestas del progresismo y poniendo cada vez más impedimentos a la clase obrera para conseguir sus beneficios sociales.
Realmente cuando nos miramos en el espejo, solo vemos demandas o como mucho demandas a largo plazo, pero demandas. Subidas de salario, menos recortes en educación, pensiones garantizadas, etc….
El problema es, cuando estas demandas no son puestas en marcha por parte de aquellos que nos la prometieron. Ya que sabéis que la política, la administración de la Polis, significa llegar a acuerdos con todas las partes que la conforman, y que seguramente la otra parte de la Polis, necesaria para llegar a esos objetivos marcados, no estará de acuerdo, ya que muy seguramente son intereses contrarios a los suyos y llegaremos a los medios.
Por consiguiente la sociedad que había comprado ese discurso, caerá en decepción y indignación ya que no ha visto cubierta sus necesidades y por lo tanto votará a otros que con dinero (Materialismo) vea satisfecha esas necesidades y muy seguramente por debajo de lo que el político de turno abría hecho.
¿Y si cambiamos ese materialismo por objetivos sociales o políticos? ¿Y si formamos a la gente para cambiar ese plano?
Yo desde aquí y viendo que el actual sistema va tocando a su fin, apuesto por cambiar la perspectiva de la política y el discurso político. Dejando de lado los discursos más “Materialistas” por discursos más “Existencialistas”. Platón estaría muy orgulloso.
Hace unos años, que escuché a un político de derechas y liberal decir (No recuerdo las palabras exactamente) que decía:
“El problema que tiene la izquerda, es que quiere cambiar las cosas de un día para el otro, si queréis cambiar la sociedad, tenéis que mirar mucho más allá, a largo plazo”
Fue aquí cuando me di cuenta de que habíamos comprado el discurso refrito del capital. Que desde nuestros planteamientos no podríamos hacer nada más que ser cortoplacistas, mientras que en ese discurso otros ya habían ganado y aplicado su manera de ver la sociedad.
¿Qué beneficios obtenemos?
El primero, es claro. Formar a los votantes a ser menos reaccionarios, ya que les vas a hacer ver que la política no es tan fácil como la pintan y que muchas veces no podemos conseguir lo que uno quiere.
Una consecuencia de la anterior, es que creamos votantes o sociedades menos polarizadas y abiertas a debatir y establecer consensos.
Y para acabar la última, un proyecto de futuro como sociedad. Un objetivo que cumplir y un futuro al que llegar, que en los tiempos que corren tanta falta nos hace.
Quizás todo es demasiado idílico ¿Pero verdad que suena bien? ¿Nos ponemos a ello?