Hace unos meses que quería escribir sobre este tema y todo ha empezado a enlazarse cuando se aproximaban las elecciones de los EE.UU.
No paramos de escuchar el concepto “Trumpismo” para referirnos a la manera de hacer política que ha puesto de moda Trump. Pero al igual que ha hecho Vox en España, ¿Realmente ha inventado algo Trump?.
Todo nace de una idea política, de un concepto trasnochado de hacer política, unos lo llamarán Fascistas, otros reaccionarios, ciertamente pueden tener miles de nombres, porque realmente con su discurso puede abarcar muchos campos sociales y políticos. Pero vamos donde este concepto a triunfado.
A mediados del siglo XVIII acabada la segunda guerra mundial. Ciertos partidos políticos próximos a la Derecha más Fascista tomaron directrices más conservadoras después de la segunda guerra mundial, ya que lo que no querían hacer era polarizar una sociedad que ya estaba suficientemente polarizada por la guerra y los dos bandos. El Fascista capitaneado por Hitler y Mussolini y el comunista, Capitaneado por la antigua URSS. De este intento de no polarización de la política, nacieron los centros más conservadores, liberales, y algunos Kaynesianos.
Durante un largo tiempo, todos los partidos de Extrema derecha e Izquierda, han intentado alejarse de este discurso tan polarizado por miedo a perder apoyos, como por ejemplo el PSOE Español.
Pero llegamos a una nueva era, una era del discurso fácil, de las redes sociales (de eso hablaremos otro día) y aquí llegan los grandes pensadores del marketing aplicados a la política.
Y con ellos, gente que no le importa absolutamente cortar con lo políticamente correcto que se había aplicado hasta ahora.
Gente que fuera de un ideario político, solo buscan agrandar sus ya abultadas carteras.
Y es aquí donde “Nace el Trumpismo” simplemente es decir lo que diría una mayoría muy conservadora, muy polarizada de un país sin complejos, y despertar aquello que años atrás les daba miedo o recelo a decir por miedo al rechazo. Lo mismo podemos aplicar en España con la Derechita cobarde de VOX. El Trumpismo no es más que un monigote diciendo lo que alguien no se atreve a decir.
Fijémonos donde el Señor Trump gana adeptos, son en los lugares apartados, zonas de granjas o poco pobladas pero con un gran peso monetario, incluso los llamados Rednecks.
Mussolini antes de la gran Marcha sobre roma, sus mayores ingresos para su partido fue en zonas agrícolas del sud, ahí centro su recaudación.
Cuando Hitler apareció en Viena durante su juventud decía sobre las grandes urbes que era un lugar donde la sangre pura alemana se mezclaba y se dejaba perder con la sangre de otras personas y que allí los judíos se estaban haciendo fuertes gracias a este malnacido globalismo y que la identidad alemana y nacional se estaba perdiendo. (Si encuentras algún parecido nacional es pura coincidencia)
No hace falta decir poco más que este tipo de política poco o nada tiene que ver con la procedencia más cosmopolita. También si queréis podéis llevar este tipo de análisis en España y donde y como el PP ha gobernado y gobernará durante muchos años un gran abanico de ayuntamientos.
Por lo tanto, y sin tapujos, y con igualdades económicas de la gran recesión de aquella época, podemos decir que lo que tenemos es algo que ya teníamos, es algo que ya habitaba entre nosotros, simplemente que ahora sin tapujos le da, alas.
Y debemos de hacer todo lo posible para que los cavernícolas vuelvan a su cueva y no vuelvan aparecer en muchos, muchos años o educar a la sociedad para evitar que cosas así o que ideales así encuentren su sitio en nuestras sociedades democráticas.
A este coctel Invita RodrigoT.M
Interesante artículo.
Normalmente, en cosas de política, no me suelo meter, ni opinar.
Pero, yo creo que hoy en día, los políticos -y no todos-, están más preocupados por saber: ¿Quién se sentará en la silla a mover el cotarro?, sin pararse siquiera a pensar, a escuchar, lo que realmente quiere, necesita y le pasa a su pueblo, que en realidad, es su verdadera competencia.
En vez de eso, les ves tirarse los trastos a la cabeza como un matrimonio mal avenido, pero aquí y en cualquier parte del mundo.
Los extremos nunca fueron buenos, en nada, y mucho menos en política, me da igual que sea de izquierdas o de derechas.
Trump, particularmente nunca me ha gustado. Un magnate, con ínfulas de no sé que, criticado por muchísimas cosas, y no sin razón, que desde luego deja bastante que desear, como persona y como político.
Brasil, gracias a su presidente, ha ido en contra de todo lo que se estaba haciendo en el resto del mundo, vencer la pandemia, o por lo menos mitigarla, cuidar a su gente en definitiva, ¿y ahora?, ahora, esta llorando las perdidas humanas que esta sufriendo su pueblo.
Otros países vecinos al menos, han mirado más por su pueblo, por su gente, que por la economía. La economía de un país es importante por su puesto, pero la economía saldrá, reflotara, las vidas humanas se pierden y ya no vuelven.
En cualquier caso, siempre habrá bandos, de un lado y otro. Siempre nos preguntaremos, ¿estamos en el bando correcto?, quien sabe.