EL MATERIAL CON QUE SE FORJAN LOS SUEÑOS

Con un título así, pocas dudas podéis tener sobre el género del que os voy a hablar hoy (aunque si sois muy jovencitos igual sí que las tenéis). Efectivamente, el cine negro, el de la femme fatale rubia que destroza con sus encantos al protagonista, ya de por sí martirizado y hundido por sus demonios interiores (normalmente bien bañaditos en whisky).

El film noir surge como otros tantos estilos o géneros a consecuencia de los acontecimientos sociales de la época. Así, en los años 40, la sociedad americana se encontraba todavía tratando de emerger de la Gran Depresión del 29 y de la Ley Seca, mientras que, al mismo tiempo, el país se hallaba inmerso en la II Guerra Mundial. Estos sucesos, unidos a nuevas tendencias de las ciencias de la psicología (empieza a agarrar fuerte la psicoterapia) y al propio cine (europeo) propician un excelente caldo de cultivo para el desarrollo de este género.

Aunque puedan parecer las típicas pelis de gánsters, no lo son. Podrían considerarse, tal vez, su evolución, ya que parten de una estética similar, pero su fondo es bien diferente. Así, en los films de gánsters habitualmente el criminal es el protagonista de la historia, aunque muera o sea encarcelado al terminar la película para así redimirse en cierta forma. No olvidar la peli “Hampa dorada (Little Caesar) 1931, Mervyn LeRoy”, imprescindible.

Por el contrario, en el cine negro per se, la historia suele centrarse en detectives o en pobres hombres que son arrastrados por el destino a cometer los actos más viles (repito, normalmente por culpa de una mujer y si ésta es rubia mejor). El desenlace suele conllevar en el segundo de los supuestos, la muerte del protagonista o su encarcelamiento (por causas diferentes a las del gánster de turno).

En cuanto a su estética, el predominio del blanco y negro (casi puro, todo un arte), con mucho contraluz, claroscuros y planos imposibles (aquí el amigo Orson tuvo mucho que decir), hacen a este género único y visualmente muy potente. Su influencia del expresionismo alemán es evidente y completamente deliciosa (más de un director europeo ya sabéis lo que tuvo que hacer cuando empezó la movida hitleriana).

Al margen de la aparente obsesión por las mujeres rubias y malvadas (que conste que por mucho que lo repita no tengo nada contra ellas, simplemente las pintaban así en estos films), los argumentos del cine negro, según fue avanzando la década, fueron teniendo un trasfondo más complejo y muchas veces más político que amoroso-tormentoso.

La caza de brujas (McCarthy y su infatigable lucha contra el comunismo y el rojerío que iba a destruir América) acechaba a muchos de los directores y actores de Hollywood, los cuales vieron en el cine negro su escondite perfecto. De esta forma, y amparadas en las sombras del callejón más oscuro, proclamas progresistas (que no rojas, ¡ojo!) e ideas prohibidas, pudieron llegar al gran público.

La película que inició este género, sin duda alguna, es “El Halcón maltés” (1941) de John Huston (este hombre valía pa´todo, acordaros del artículo del Western). Este es el film en el que se dice la frase con la que comienza este post, al ser preguntado Bogart sobre el material con que está hecho el halcón. Os dejo el enlace al clip. Maravilloso:

https://www.ecartelera.com/videos/halcon-maltes-el-material-con-que-se-forjan-los-suenos/

Película mítica, basada en la novela homónima de Dashiell Hammett y en la que Humphrey Bogart da vida al personaje de Sam Spade. Otra obra maestra de Huston y perteneciente (en mayor o menor medida) al género es “La jungla de asfalto” (1950), protagonizada por Sterling Hayden y en la que aparecía una jovencísima Marilyn Monroe.

Bogart siempre tuvo su lugar en el género y probablemente sea su mayor icono, ya que también interpretó a otro clásico detective como Philip Marlowe, nacido de la pluma de Raymond Chandler (en “El sueño eterno” (1946) de Howard Hawks). Bajo las órdenes del mismo Hawks, Bogart protagonizó “Tener o no tener” (1944) y ambas fueron coprotagonizadas a su vez por Lauren Bacall, pareja del actor. Verónica Lake, como femme fatale fue la actriz icónica de este género (con el perdón de la anterior), formando pareja con Alan Ladd. Ambos protagonizaron “El cuervo” (1942) de Frank Tuttle, que dio inicio a su carrera, “La llave de cristal” (1942) basada en novela homónima de Dashiell Hammett y dirigida por Stuart Heisler y “La dalia azul” (1946) de George Marshall y basada en la novela de Raymond Chandler, entre otras.

Tal y como ya os he adelantado, el expresionismo alemán tuvo gran importancia en este género, y así lo constató Fritz Lang en varias obras. Así, hay que nombrar “La mujer del cuadro” (1944), “Perversidad” (1945), protagonizadas ambas por Edward G. Robinson y Joan Bennett. Ya en la década de los 50, realizó “Los sobornados” (1953) y “Deseos humanos” (1954), interpretados por Glenn Ford y Gloria Grahame ambos films.

Billy Wilder, aportó asimismo su granito de arena, con dos “peliculazas” en este género. “Perdición” (1944), basada en una novela de James M. Cain (autor también de “El cartero siempre llama dos veces) y protagonizada por Fred MacMurray, Barbara Stanwyck y el inconmensurable Edward G. Robinson y “El crepúsculo de los dioses” (1950), interpretada por William Holden, Gloria Swanson y Erich Von Stroheim (y narrada en tercera persona por el cadáver flotante de Holden. No es spoiler, la peli empieza así).

Otto Preminger, alemán también, nos cautivó con “Laura” (1944), interpretada por Gene Tierney y Dana Andrews (y muchos otros y muy buenos, si los pongo a todos no acabamos).

Habiendo terminado el repaso germánico, es necesario referirme a otro clásico del negro. “Gilda” (1946) de Charles Vidor, protagonizada por Rita Hayworth y Glenn Ford. Nunca un tortazo pasó a los anales de la historia tan rápidamente, ni hizo una publicidad de hombría tan alargada en el tiempo para nadie. Igualmente, Rita fue dirigida por su marido el genuino Orson Welles en “La dama de Shanghai” (1947), película también del género, en la que el propio Welles actuaba. Como dato curioso, en esta peli, Welles obligó a su esposa a teñirse el pelo de rubio platino y a cortar su larga cabellera cobriza y todo ello acompañado de planos nada favorecedores para la actriz, que si tenéis curiosidad debéis echar un ojo.

De Orson destaquemos su interpretación de Harry Lime en “El tercer hombre” (1949) de Carol Reed, film que considero magistral y también interpretada por Joseph Cotten. Por otro lado, en 1958, Welles rueda “Sed de mal” y la protagoniza el mismo junto al bueno de Ben Hur, o lo que es lo mismo, Charlton Heston. No perderse de este film su plano secuencia inicial.

Para terminar, es necesario hacer referencia a films que han homenajeado al cine negro clásico, tales como “Un largo adios” (1973) de Robert Altman, protagonizada por Elliot Gould, “Chinatown” (1974) de Roman Polanski, protagonizada por Jack Nicholson y Faye Dunaway y “L.A. Confidential” (1997) de Curtis Hanson, protagonizada por Guy Pearce, Kevin Spacey, Russel Crowe y Kim Basinger, entre un largo etcétera.

Llegados a este punto, y pudiendo continuar, lo dejamos aquí (¿no queríais especial cine negro?). Creo que os habéis podido hacer una idea de estas películas y de su contenido, y de que su catálogo, fue sumamente extenso y no por ello mediocre (que de todo hay como en botica). Seguro que faltan films por nombrar, pero no os quiero tener leyendo todo el día (hay que producir). Únicamente, animaros a ver este género cinematográfico que yo amo y disfruto, porque entre trago y trago de alcohol, y burlando la depresión y la oscuridad, siempre se encuentra una salida para escapar del más tenebroso de los callejones.

Un cóctel que os sirve José V.M.

2 comentarios sobre “EL MATERIAL CON QUE SE FORJAN LOS SUEÑOS”

  1. En este tema, lamento no decir mucho, pues no estoy muy puesta. jeje. Bien es verdad que el cine en blanco y negro es todo un clásico, pero como todo en esta vida, es cuestión de gustos. Me hizo gracia que siempre eligieran a la rubia de turno, la típica mujer florero, o femme fatale, jeje. Según exigencias del guión.

    Es un tipo de cine, que no controlo, pero que supongo para otros tendrá su encanto, todo es respetable

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