El 11 de septiembre de 1973 Augusto Pinochet Ugarte respaldado por la CIA (Agencia Central de Inteligencia USA) impone un golpe de estado al gobierno popular de Salvador Allende, declara suspendidos todos derechos constitucionales y bombardea La Moneda. No era un hecho aislado, era parte del oscuro Plan Cóndor fabricado en EEUU como parte de la doctrina Monroe para Nuestra América.
Buscando impedir por todos los medios la existencia de gobiernos que fueran afines al bloque soviético o de tendencia popular, la experiencia de Cuba había sentado un peligroso precedente para ellos. El otro objetivo era introducir el neoliberalismo y así poder saquear de forma más efectiva nuestra región, dejando así a los estados dependiendo de las transacciones yanquis, asi una nueva forma de colonización.
La dictadura no solo sería una ecatombe social, que desoló y oprimió el país, dejando una marca de 30mil muertes en la historia que nunca será borrada, sino que también significó la privatización de todo el país, la tierra, el agua e incluso el aire tienen dueño hoy en Chile.
La constitución de Pinochet aun vigente reconoce la propiedad privada sobre el agua y aún más sorprendente es que el 90% de las reservas están en manos de empresas extranjeras, el Grupo Suez, Aguas de Barcelona, Marubeni y la administradora de fondos de pensiones de Ontario, Canadá.
Sobre la presión a la sociedad se construyó un país pintado por los medios como un ejemplo de gobierno, un ejemplo de bonanzas económicas, un total ejemplo del neoliberalismo, se le llamaban incluso “la Suiza” de suramérica, sin embargo todo no era más que un estado fallido.
Mediante un plebiscito se termino el “gobierno” de Pinochet pero no su dictadura, disfrazado por los aparentes votos libres, pero solo se votó a por una plutocrasia para las oligarquías políticas y así los centros de poder económicos mantuvieron en sus manos el futuro de la nacion y no la voluntad popular.
Crisis en el sector de economía, crisis en el sistema de salud, privatización de la vida, incluso vivir se hace impagable, el colapso total del modelo y la acumulación de frustraciones sociales ha llevado al pueblo a tomar las calles. La respuesta del gobierno de Sebastian Piñera fue simple, una literal declaración de guerra y los mismos Carabineros de 1973 volvieron a reprimir y perseguir al pueblo con un saldo de 22 asesinados, más de 2000 heridos, millares de detenidos, más de 700 denuncias de tortura y más de 200 afectaciones oculares.
Ya la historia no resiste más sufrimiento y es urgente desmontar el estado fascista no basta con la salida de Piñera, hay que empoderar al pueblo, finalmente llevar la justicia a todos los hogares, reivindicar la consciencia social y intentar cerrar las heridas, para ello la única salida refundar el país, es necesario una nueva constitución con la participación de todos, el pueblo chileno seguirá dando pelea hasta tener un país digno y sin dictadura.
UNA CONSTITUCIÓN PARA CHILE