Sintiendo la comparación odiosa que implica el nombre de esta columna de opinión, lo ocurrido estos días en el Congreso de los Diputados, cuanto menos, se encuentra cerca de esta denominación. La moción de censura al gobierno bolivariano y bolchevique ha concluido y únicamente ha recabado los votos del grupo parlamentario que la presentó, siendo con ello, la propuesta de moción que menos apoyo ha logrado en nuestra historia democrática postdictadura.
¿Por qué siguieron adelante entonces, si sabían que nada iban a lograr?
Para su propia publicidad. Para tener sus minutos (horas más bien) de autobombo en todos los medios de comunicación y redes sociales, puesto que esa es su mejor estrategia. Que hablen de ellos, aunque sea mal (tampoco se me ocurre otra forma).
No os creáis las fábulas de la defensa de España, de la moralidad nacionalidad y la protección de la integridad patria, puesto que son mentira. Una mentira que millones de personas en este nuestro país se creen a pies juntillas. Todo se inició como una moción en contra del “Gobierno criminal” y contra “los asesinos Sánchez e Iglesias”, porque con sus actos en relación con las medidas contra el COVID, iban a destruir la economía de España y a matar a todos los españoles (a pesar de que en inicio de la pandemia les parecía muy mal que no se tomaran medidas urgentes contra el virus). Todo poesía.
Ellos, que cada día y de forma infatigable difunden bulos por las redes sociales, hacen aparecer a sus esbirros por las teles y portan sus banderas como Don Pelayo (que dudo que enarbolara ninguna), han encontrado la mejor forma para publicitarse. Una moción de censura vacía, inocua y absolutamente inútil. ¿o no? Efectivamente, no.
Aunque en términos de conseguir el cambio del gobierno de la nación, es obvio que sí han fracasado. Incluso el Partido Popular les ha dado la espalda y hasta una bofetada en la cara (todavía estoy alucinando del speech de Casado y su elocuencia, aunque tenga el mismo recorrido que el de una peonza mal lanzada).
Pero otra cosa distinta es la enorme divulgación que sus ladridos han tenido en este circo con tres pistas. Así, en la sede del pimentón, todos contentos. Han alimentado a sus mecenas e instigadores (que haberlos haylos) y dado la carnaza que sus seguidores necesitan para continuar en su estado zombi. Este sector de la población es lo único que requiere, azuzamiento, para poder continuar sus movimientos, y seguir culpando a los demás de sus deficiencias vitales y humanas, pero ojo, siempre en beneficio de todos los españoles (de bien por supuesto) y de una España que mire al futuro con la frente alta y la mano alzada. Es mi opinión, el día que alguno de ellos consiga razonarme lo contrario igual reconsidero mi postura.
De esta manera, por favor, recapacitad y veréis como la derrota contundente de ayer en el Congreso para la formación de amantes de la “ornitología” (en especial del águila de San Juan), no es si no una enorme victoria mediática y popular entre sus votantes y fieles seguidores. Han perdido esta batalla, pero salen más reforzados en sus círculos. El paripé ha concluido por ahora, pero volverán, siempre lo hacen.
Ahora solo nos queda seguir empujando en la resistencia y que nunca consigan pasar y formar un Gobierno en este País, puesto que eso sí que sería el final de la democracia y de las libertades. Las que ellos tanto abanderan y que a la mínima destrozarían sin compasión.
A este coctel invita Jose V.M