Tengo que admitir que se me ha hecho muy cuesta arriba no publicar algo relacionado con Valencia, pero tenéis que saber que estoy un poco saturado de toda la situación. Una mezcolanza de tristeza, angustia y también –por qué no decirlo- de hastío. Una mezcla de cabreo entre una clase política que solo mira su ombligo y otra clase política fascistoide que busca rédito en el fango y en la lucha de los muertos. ¿Pero sabéis que es lo más rabia me da de todo esto? Que son formas que ya hemos visto, artimañas que ya han utilizado, solo que, esta vez, con una “pequeña” diferencia: tienen un sistema social que les ayuda y unos voceras muy bien organizados en redes sociales.
Y sobre eso vamos a hablar, sobre redes sociales y sobre las elecciones de EE. UU. Mientras escribo estas líneas están llamados a votar unos 244 millones de personas. Unas votaciones que, según muchos expertos, dejaran a un país sumido en la desconfianza y con miedo a un brote de violencia sin parangón.
Desde este pequeño artículo me he planteado un objetivo que quiero compartir con todas vosotras y vosotros, queridos lectores. El objetivo no es otro que ver un poco los inicios de esa forma que tiene Trump de entender la política, que tal como os avanzo, no deja de ser una persona que ha llevado el discurso de unos pocos a un gran ámbito nacional.
Todo –como muchas cosas en la actualidad- empieza en la crisis del 2008 y con muchas políticas fallidas de Barack Obama. Muchas personas de los EE. UU se sienten desamparadas, y, sobre todo, hay un gran volumen de jóvenes que no comprenden lo que les sucede a sus familias y a la sociedad que les queda después de la crisis; por ello deciden unirse a ese nuevo caballo que se llama Internet. Idean una red social copiada de Japón llamada 4Chan. En esta red se dedican a tener perfiles totalmente anónimos y deciden empezar a compartir sus desgracias y puntos de vista.
Algo que es interesante en todo este proceso son los famosos MEMES, -muchos de vosotros habréis oído hablar de ellos-. Pues bien, estos artefactos sociales están hechos precisamente para provocar, para que sean visualizados y, a través de esta visualización, copar las primeras posiciones de esa primigenia red social.
¿Os suena eso de hacer una publicación para que se mantenga en las primeras líneas de lectura? ¡Si amigos, esa idea ha perdurado hasta nuestros días, y tiene un nombre! Sensación de eterna caída.
Es un concepto que lo que hace precisamente, es desarrollar que la persona que publica, necesite hacer algo provocativo para que la gente haga clic o entre en la publicación y reaccione frente a ello. Una sensación constante de caída en el olvido, que desarrolla una técnica de publicación para suplir esa sensación de caída constante, creando una necesidad de publicar cosas provocativas constantemente para no caer.

Este concepto es lo que utiliza precisamente muchas de las formaciones políticas que han llegado a nuestros días. Formas de hablar, que lo único que incitan es una rápida sensación de provocación y a hacer que constantemente la política y todo lo que gira a su alrededor se establezca en los términos que la formación quiere, haciendo también que ellos tengan la iniciativa del discurso. Haciendo que constantemente digan burradas para intentar estar en las primeras líneas de comunicación.
Trump –y también en España se puede observar- realmente lo que ha hecho es utilizar ese producto que se dio en las redes sociales y llevarlo al ámbito público. Realmente él, -entre otros- no ha hecho nada nuevo. Simplemente, lo que ha hecho es llevar un discurso -que hasta entonces era marginal pero muy multitudinario en redes- al ámbito real. Así ha llegado a promover auténticos MEMES en la vida real, como por ejemplo que una pizzería fuera la base donde Hillary Clinton secuestraba a niños y se los comía.
Incluso si llevamos esto a nuestro ámbito local y con lo sucedido en Valencia, se han llegado a promover auténticas barbaridades, como que había unos 700 muertos en un parking en el cual se habían vendido todos los tickets, y que, al final, se ha descubierto que en el parking no había máquinas expendedoras de tickets y que era de entrada libre.
Como veis todos son formas para intentar que el discurso de odio y el discurso amarillo estén constantemente convertidos en MEMES. Y que, con ello, estén constantemente colmando los medios de comunicación. Incluso llegando a los estamentos del estado para intentar desmentir todas esas atrocidades.
Para ir acabando este pequeño artículo, quería dejar una pequeña reflexión y compartir un pequeño peso que llevo días queriendo descargar. El problema de esto no es tanto que haya foros como el antiguo 4Chan, twitter o X en la actualidad. Realmente no pasaría nada, si, como en 4Chan, todo se hubiera quedado todo entre risas y MEMES realmente originales.
Pero el problema real es el como esos MEMES de 4Chan empezaron a atacar a mujeres, empezaron a ser en tonos racistas y a ser en tonos realmente amenazantes.

Y lo que es peor de todo esto ya no es solo el discurso, si no, como una persona tan perturbada, y que se quiere dedicar a la vida política, utiliza estos métodos tan rastreros para llegar al poder, y que nadie, absolutamente nadie, sea capaz de pararle los pies.
¿Sabéis por qué? Por qué los bulos atentan a lo más irracional de nuestra alma, atentan y tocan el miedo, sacan lo peor del ser humano. Y lo peor de todo, que la necesidad de energía para desprestigiar un bulo es el cuádruple de la necesidad que se necesita para ser creado. Mientras tú has desmentido uno, hay 300 más creados.
Un saludo, compas. Este cóctel os lo patrocina Rodrigo Trinidad Morán. Vuestro Tasquero de confianza. ¡O eso espero!